Referéndum en Bolivia por Virginia Contreras

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Este domingo 21 de febrero se realizará en Bolivia el referéndum constitucional, en donde se consultará respecto a la modificación del artículo 168 de la Constitución Política de ese país, el cual establece el periodo de mandato de la Presidencia y Vicepresidencia del Estado de cinco años, y la reelección por una sola vez, y de manera contínua.     

Una vez el Tribunal Supremo Electoral (TSE) aprobó la posibilidad de efectuar el referéndum consultivo, la Asamblea Legislativa Plurinacional sancionó la Ley 757 de Convocatoria al Referendo Constitucional Aprobatorio, la cual fue promulgada por el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia. Con el establecimiento de este referéndum el presidente, y su vicepresidente, podrán gobernar por dos veces de manera continua.

Si bien en Bolivia el voto es obligatorio a partir de los 18 años, la Constitución Política del Estado establece el voto voluntario para los ciudadanos residentes en el exterior del país.

Las encuestas publicadas por los medios de comunicación en Bolivia han señalado un empate técnico entre la opción del sí (gobierno) y la opción del no (oposición). Algunos han sugerido una diferencia mínima a favor del oficialismo. Esta circunstancia resulta altamente llamativa si consideramos que en el pasado el gobierno de Morales ha ganado los procesos electorales con un gran margen de apoyo popular. En todo caso, para la opción ganadora se requerirá la obtención de la mayoría simple de votos válidos emitidos, siempre y cuando hayan votado por lo menos la mitad más uno de los electores habilitados en el padrón biométrico, y el número de votos válidos sea mayor que la suma de los votos en blanco y nulos.

De lograr el gobierno el triunfo del sí, el actual presidente, así como el Vicepresidente García Linera, podrían proponer su nombre para una nueva reelección, la cual les permitiría mantenerse en el poder hasta el 2025, toda vez que de acuerdo a la Disposición Transitoria de la Ley de Reforma Parcial de la Constitución Política del Estado, se considera como primera reelección al período comprendido entre el 2015 y el 2020, y la segunda reelección entre el 2020 y el 2025.

Los opositores al gobierno han advertido respecto al potencial riesgo, de perpetuarse en el poder, del actual mandatario. Por su parte, Morales ha justificado la solicitud de referéndum señalando los logros económicos de su gobierno en estos últimos 10 años, retando a los opositores a que, en vez de criticar su persona, presenten planes de gobierno alternativos a los ya existentes.

Durante todo este tiempo la oposición boliviana ha venido denunciando la falta de independencia de los poderes públicos, en particular la injerencia del ejecutivo en el Tribunal Supremo Electoral. A su juicio, de no existir esa estrecha relación entre el gobierno nacional y el organismo jurisdiccional, este no hubiese autorizado la realización del referéndum que podría permitirle al Presidente Morales una segunda reelección.

El hecho es que, indistintamente de la posición política de los bolivianos, lo que es innegable es la imagen de bonanza económica que se aprecia a todo lo ancho del país, lo cual le ha permitido al gobierno el incluir como parte de su campaña proselitista el dicho “Con Evo vamos bien”.  

Esa bonanza económica, que ha sido atribuida por unos a los altos precios de las materias primas, y a otros los ha hecho especular respecto a la posibilidad de que provengan de situaciones criminales, como el narcotráfico, ha permitido al gobierno llevar una política social a través de bonos en beneficio de sectores sociales vulnerables, como madres y estudiantes, así como la ejecución de obras de infraestructura en la mayoría de las ciudades de todo el territorio.

La “Nueva Bolivia”, que comenzó bajo el amparo del para entonces presidente de Venezuela Hugo Chávez, dista mucho de la dramática situación de desabastecimiento y criminalidad que actualmente viven los venezolanos. La Bolivia, la que se ha venido desarrollando en estos últimos 10 años, se ve representada por un Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, el cual pasó de 1.200 dólares a 3.000. El mandatario ha venido comparando repetitivamente la situación de los sectores de la economía para el 2005 con la actualidad de su país. De acuerdo con los datos gubernamentales, el producto interno de Bolivia pasó de 8.000 a 33.000 millones de dólares. De igual forma señalan dichos datos, que el crecimiento promedio fue de 5% anual, acompañado por un superávit fiscal y comercial, y que las reservas de divisas llegaron a una cifra cercana al 50% del PIB, lo que es considerado uno de los porcentajes más altos del mundo.  

El aumento de compras hasta un 600%  en los supermercados, el consumo en restaurantes en un 853%, la aparición de centros comerciales, tiendas de productos importados, cadenas internacionales de comida rápida, salas de cine 3D, ventas de vehículos importados, apertura a la inversión extranjera en áreas como el desarrollo de la energía alternativa, la construcción, y el turismo, o el  establecimiento de un moderno sistema de funiculares, este último como respuesta del gobierno al problema del tráfico, creando un sistema alternativo al  metro, son algunos ejemplos de la situación actual boliviana.  Tanto ha sido el cambio en Bolivia, que organismos internacionales, como  el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, y el Banco Inter-Americano de Desarrollo no pierden oportunidad para congratular públicamente al Presidente Morales por sus logros económicos. Incluso diarios extranjeros, como el  “Financial Times”, han dedicado columnas al Presidente Morales, llamándolo  “el socialista más exitoso del mundo”.

Desde el punto de vista social se ha producido en el país andino una importante movilidad social que antes era desconocida, y rechazada. Bolivia, un país de gran extensión geográfica, cuenta solamente con una población  de 10,5 millones de habitantes. De estos, 6.502.079 bolivianos, tanto en el territorio nacional como en 33 países del exterior, están habilitados para participar en el referéndum.

Desde la llegada al poder del presidente Morales 2,6 millones se incorporaron a la clase media. Una de las críticas que suele escucharse en contra del gobierno se refiere precisamente a la aparición de sectores que han venido recibiendo favores en el gobierno, como el caso de los mineros cooperativistas, los campesinos y los cocaleros. A muchos de estos se les considera ahora como los nuevos ricos. Cierta o falsa esta afirmación, el vicepresidente boliviano suele referirse a la política social aplicada a estos grupos sociales bajo el lema: “Nunca más Bolivia sin indígenas”.

Bolivia posee las segundas mayores reservas más importantes de gas natural en América del Sur, siendo  el cuarto mayor productor de gas natural de América Latina, después de Méjico, Argentina y Venezuela. Por ello, al haber recibido el país una importante cantidad de dinero debido a la venta de gas y de minerales, esta le ha permitido la inversión en grandes obras de infraestructura. Estos ingresos han permitido a su vez el aumento de los salarios, lo cual ha conllevado el aumento del consumo interno, produciendo consecuencias en la industria de la construcción, las actividades financieras y las importaciones, entre otras.

Por su parte, si bien la oposición reconoce a regañadientes estos avances,  los atribuye directamente a los altos precios internacionales de las materias primas, y no al establecimiento de políticas especificas por parte del gobierno de Morales, advirtiendo sobre la posibilidad de un caos económico en un lapso de cinco años como consecuencia del despilfarro de los ingresos en la ejecución de obras descontroladamente por parte del gobierno, así como del endeudamiento con países como China, con el cual ha contratado un préstamo de 7.000 millones de dólares, (préstamo justificado por el gobierno  a fin de sustituir los ingresos que el Estado podría perder debido a la baja en el precio de las exportaciones nacionales de gas a Brasil y Argentina). De igual manera la oposición denuncia sin cansancio  los hechos de corrupción que genera la  existencia de estos ingresos, en donde se involucra a personas cercanas al presidente Morales.

El hecho es que si bien en materia de política resulta difícil decir la última palabra, a pesar de las denuncias que la oposición ha venido presentando en contra del gobierno, y muy en particular en contra del presidente y del vicepresidente del Estado, todo parece indicar que si bien por un margen mucho más estrecho al cual estaba acostumbrado a ganar el oficialismo, este lograra consolidar la opción del sí, otorgándole la posibilidad al presidente Morales, y al vicepresidente García Linera, de mantenerse por más tiempo en el poder, o por lo menos de intentar hacerlo  para otra futura reelección.

En todo caso, sea del lado del oficialismo, así como de la oposición a este, existe un punto en común para ambas partes, y es que hasta el presente resulta muy difícil vislumbrar a líderes emergentes de ambos grupos, que pudieran presentarse como opciones de gobierno. Si bien del lado oficialista podemos mencionar a los nombres de Evo Morales, y Álvaro García Linera, como candidatos a presidir el gobierno nuevamente, hasta el presente el oficialismo se ha caracterizado por el personalismo de su gobernante, impidiendo la aparición de algún posible sustituto a este.

Pero del lado de la oposición la situación es más grave aún, por cuanto que hasta el momento no existe siquiera un nombre aceptado por los distintos sectores críticos al gobierno, que pudiera presentarse como opción electoral futura.

De cualquier manera que se presenten los resultados en menos de 24 horas, el caso es que ambas partes deberán entender la necesidad de edificar sus principios ideológicos en base a la creación de nuevos liderazgos que puedan presentarse como alternativa para gobernar, así como de atender aspectos, como la lucha contra la corrupción, que vienen carcomiendo la confianza de los electores, y que si bien en la actualidad la mira esta puesta en el gobierno, y sus representantes locales, la experiencia de los bolivianos con los gobiernos anteriores a Morales demuestra  que  la corrupción  no es monopolio de nadie.  La suerte está echada, y serán los bolivianos los que decidan el modelo político y económico a  seguir, así como el destino del actual mandatario nacional.

*Abogada, especialista en seguridad y defensa, ex embajadora de Venezuela ante la Organización de los Estados Americanos.

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