El fenómeno Sanders por Luis De Lion

Bernie Sanders

Bernie Sanders, un senador, desconocido hasta hace menos de un año, paradójicamente a sus 74 años se ha convertido hoy en el ídolo de los jóvenes demócratas estadounidenses.

Una suerte de Stéphane Hessel norteamericano, que casi le ganó a Hillary Clinton en Iowa y ésta semana en New Hampshire derrotó por amplio margen a la candidata demócrata. Siendo Clinton, hasta hace menos de 6 semanas la favorita en los sondeos.

Sanders, ha básicamente atraído multitudes rompiendo tabúes y poniéndole fin al complejo de evitar hacerse llamar y presentarse como socialista en el reino del capitalismo. Sin duda, una revolución, como el propio Sanders hace llamar su propuesta de gobierno. En un país. donde no existe el Estado providencia, el senador de Vermont, propone Universidades gratuitas y la seguridad social para todos. Para ello, mantiene sin rubor alguno un sostenido discurso contra Wall Street, al que acusa de todos los males que azotan a la sociedad estadounidense.

Hábilmente, aprovecha Sanders, que las élites en los Estados Unidos atraviesan por una profunda crisis de popularidad. Al colocarse el candidato demócrata como el político antisistema tiene un éxito casi asegurado, al punto que, Clinton, es vista como la encarnación de ese establishment que Sanders tanto denuncia.

En la práctica, Sanders, es un demócrata progresista. Es un hombre que al igual que el partido Podemos en España, ha logrado hacer la transposición política del movimiento “indignados” que en los Estados Unidos se conoce como “Occupy Wall Street”. Encarnar la voz del 99% de norteamericanos contra ese 1% que según Sanders y los suyos consideran que acaparan el total de la riqueza.

En su programa de gobierno, Sanders, aspira que sea Wall Street el que financie sus costosas medidas sociales. En su discurso de victoria en New Hampshire, Sanders, parafraseó, al presidente Hollande, quien en su campaña electoral del 2012, declaró que su “enemigo era el mundo de la finanza”.

Pero en el resto de sus actividades de campaña, Sanders, adopta un discurso con menos vocablos de lucha de clases, lo cual, ha hecho que algunos observadores que lo ven con buenos ojos, lo comparan con Olof Palme.

Proteccionista, Sanders, sueña con el “made in USA” al tiempo que aspira crear un millón de empleos para jóvenes necesitados de reinserción luego de haberse apartado del sistema educativo. Igualmente aspira a separar la banca clásica de depósitos de la banca de negocios.

Así como también, Sanders considera que hay riqueza suficiente para financiar un vasto programa de grandes trabajos de infraestructura de 1.000 millardos de US$.

En resumen, el programa de Sanders pretende transformar, al país del capitalismo liberal en una democracia social al mejor estilo europeo. Algo que lo convierte en blanco fácil para el ángulo de tiro de cualquier candidato republicano.

Al igual que el otro fenómeno de Trump, el fantástico ascenso de Sanders, deberá atravesar una larga y tortuosa carrera de elecciones primarias, en las que puede ocurrir de todo.

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