Visitas de mujeres en las cárceles por Carlos Nieto Palma

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La opinión pública y las redes sociales se estremecido recientemente con la noticia de la requisa vejatoria, inhumana, cruel y degradante a la que fueron sometidas la esposa y la madre del líder político Leopoldo López en el Centro Nacional de Procesados Militares de Ramo Verde, donde en presencia de los menores hijos de López de 6 y 3 años respectivamente, fueron desnudadas, mandadas a dar saltos de rana, abrir las piernas y una cantidad más de maltratos llenos de sadismo, odio y rencor, dirigida esta requisa por el mismísimo director de esta cárcel militar.

Las vejaciones en las requisas a las damas que visitan los recintos carcelarios no es nada nuevo, día a día cantidades de esposas, madres, hijas, amigas de personas que están encarceladas deben de sufrir de estas malas prácticas por parte del personal que se encuentra custodiando todas las cárceles del país, no hay excepciones en los recintos carcelarios, en todos los maltratos a las mujeres que asisten de visita son constantes.

El recién promulgado Código Orgánico Penitenciario en vigencia desde el pasado 28 de diciembre de 2015 en su artículo 96 establece lo siguiente “La requisa personal, o cacheo, es obligatoria para todos los ciudadanos y ciudadanas que ingresen en un recinto penitenciario, sin excepción para funcionarios y funcionarias civiles y militares que presten su servicio. Se llevará a cabo preferiblemente aplicando las nuevas tecnologías que contribuyan a una prestación más eficaz y eficiente del servicio de seguridad, con un mínimo de invasión sobre personas y cosas. En cualquier caso, y a todo evento, la requisa se aplicará con respeto a la dignidad y a los derechos humanos”.

Igualmente los “Principios y buenas practicas sobre la protección de las personas privadas de libertad en las Américas”, normativa internacional de la Organización de Estados Americanos (OEA) en su principio XXI establece “Los registros corporales a las personas privadas de libertad y a los visitantes de los lugares de privación de libertad se practicarán en condiciones sanitarias adecuadas, por personal calificado del mismo sexo, y deberán ser compatibles con la dignidad humana y con el respeto a los derechos fundamentales. Para ello, los Estados Miembros utilizarán medios alternativos que tomen en consideración procedimientos y equipo tecnológico u otros métodos apropiados. Los registros intrusivos vaginales y anales serán prohibidos por la ley”.

Evidentemente lo establecido por la legislación tanto nacional como internacional es letra muerta, tampoco podríamos esperar mucho si después de 16 años de aprobada nuestra Constitución Nacional aun el Gobierno Nacional no ha dado cumplimiento a lo establecido en el artículo 272  referente al funcionamiento del sistema penitenciario, a pesar de que vemos constantemente a las autoridades penitenciarias hablar del respeto a los derechos humanos en los recintos carcelarios todos sabemos que son mentiras, tal vez piensan de que una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad, nuestras cárceles siguen siendo sitios donde se violan de manera consecuente y reiterada los derechos humanos no solo de los que allí están recluidos sino también de sus familiares.

Hay que tener en cuenta que un noventa por ciento de las visitas que acuden a las cárceles los días establecidos para esto son mujeres, esposas, madres, novias, hijas, familiares de los privados de libertad que después de interminables colas para lograr el acceso son sometidas a requisas crueles, inhumanas y degradantes  violatorias sin duda alguna de los derechos humanos y que convierte a esta mala praxis en otro de los muchos problemas que se vive en las cárceles venezolanas.

Recientemente la periodista Daniela Blanch en el portal web Venezuela Al Día, público un interesante reportaje con el testimonio de mujeres que acuden de visita a diferentes cárceles del país y recogió algunos testimonios que quiero compartir “En la mínima de Tocuyito así como el anexo femenino, la revisión que le practican a las mujeres es similar en ambos recintos; las meten en un cuarto de 1 x 2 metros, delante de una custodia, les indican que deben desvestirse completamente, el personal femenino realiza la inspección usando guantes de hule y revisan además cada pertenencia de la visitante, exhaustivamente, al punto que las toallas de uso diario que usan algunas mujeres, debe ser desprendidas por seguridad, luego que la persona está desnuda completamente, debe agacharse tres veces, girar para ver su espalda, mientras que le revisan el cabello para verificar que no use extensiones”; “En la Comunidad Penitenciaria de Fénix, en el estado Lara, luego de hacer una cola donde agrupan a todas las mujeres, ingresan al recinto y tras ser llevadas a un “cuartico” de dos metros cuadrados, debe desnudarse completamente, agacharse, caminar de cuclillas, batirse el cabello, pero lo más denigrante, es que te piden que te abras la vagina con ambas manos y debes pujar tres veces”, describió esta señora que a sus 60 años debe someterse a esta “revisión” porque de oponerse, no se le permitirá el acceso”.

Resulta inconcebible que en pleno signo XXI, aun en nuestras cárceles se empleen prácticas como desnudar a las mujeres que visitan lo recintos penitenciarios, hacerles dar saltos de rana para que expulsen cualquier sustancia que puedan tener introducida en su vagina y en muchos casos la incursión de dedos para hacer tocamientos vaginales para ver si algo ilegal llevan las damas en sus zonas íntimas.

No estamos en contra que se hagan requisas a las personas que entran a los recintos carcelarios, forma parte de la seguridad que debe haber en esto sitios, lo preocupante es que existiendo mecanismos modernos como detectores de metales, perros que encuentran droga escondida y cantidad de avances tecnológicos, en Venezuela se sigan implementando practicas dignas de la prehistoria violatorias por completo los derechos humanos.

No podemos pretender hacerle creer a la gente que en nuestras cárceles se respetan los derechos humanos y se construye al hombre nuevo, cuando las damas que acuden de visita son maltratadas en su honra con tratos inhumanos, crueles y degradantes, son miles de mujeres que reciben este trato por los funcionarios del Ministerio para el Servicio Penitenciario y la Guardia Nacional.

Ya todo el mundo sabe cómo entran las armas, drogas y demás sustancias prohibidas a los recintos carcelarios y no son precisamente los familiares que los meten en sus vaginas, son los mismos funcionarios del Ministerio para el Servicio Penitenciario y la Guardia Nacional quienes lo hacen abiertamente con absoluta impunidad y complicidad de quienes deberían de castigar estos actos.

El Defensor del Pueblo seguramente nada va a decir, nada debe saber al respecto, como no sabe del caos que se vive en las cárceles venezolanas y de lo cual se ha hecho el loco, ya con más de un año en sus funciones ha puesto sus costuras rojitas al descubierto y a sus camaradas ni con el pétalo de una rosa.

 

@cnietopalma

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