Prohibido olvidar por Octavio Lepage

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Durante 17 años (debemos reiterarlo para que se siembre en la conciencia colectiva), Chávez y Maduro, rodeados de una inamovible Corte de los Milagros, manejaron sin control la suma fabulosa de un billón ciento noventa y dos mil millones de dólares (traten de visualizarlo y mensurarlo, y se darán cuenta de lo difícil que resulta).

Una cantidad de dinero tan espectacular, incluso mediocremente administrada, habría permitido darle un empuje grande a Venezuela, que hoy debería ser un país de nivel de desarrollo pionero en América Latina. Por el contrario, los venezolanos estamos viviendo con grandes estrecheces, comiendo poco y mal, sin medicinas para atender las enfermedades potenciadas por la pésima nutrición y la pésima calidad de vida. Realmente es difícil encontrar en la historia contemporánea un caso parecido. Hemos retornado, más que al Tercer Mundo al Cuarto Mundo.

En el curso de estos 17 años nadie supo alertar sobre el rumbo suicida que a ciegas el país había tomado, arrastrado por la irresponsabilidad y el carisma de Chávez. La probada eficacia de la propaganda totalitaria para crear realidades artificiales impidió que nos diéramos cuenta de que los llamados logros del Socialismo del Siglo XXI eran pura ilusión óptica; y que por el contrario, Venezuela estaba siendo esquilmada y arruinada por organizaciones mafiosas insaciables, y por verdaderas pandillas de supuestos revolucionarios que trasladaban a paraísos fiscales millones y millones de dólares que se han debido invertir en incrementar la producción agroindustrial en el país.

Tardíamente los venezolanos salimos del nirvana chavista. Por desgracia hemos perdido la capacidad de indignarnos. El 6D se dio un voto castigo, un castigo para el propio Chávez y sus partidarios. El número de diputados de la oposición (MUD) duplica al de diputados chavistas (112 a 55).

Esa derrota electoral, aunque aplastante, no basta. El mito chavista debe desaparecer. El chavismo le ha hecho tanto daño a Venezuela que debe ser condenado al olvido para siempre. Obviamente, hay chavistas que fueron atrapados por el engaño y que hoy están de regreso. Ellos se integrarán a las nuevas organizaciones políticas para participar en la gran operación rescate que se está iniciando.

Por supuesto que el chavismo, para que desaparezca, para que se sumerja en el olvido, debe ser contrastado con una acción de gobierno inteligente, sostenida, libre de todas las desviaciones engañifas e inmoralidades que han prosperado a niveles inimaginados en los últimos 17 años.

 

 

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