El pueblo paga la cuenta por Alfredo Jimeno

Cola Bicentenario

 

Sin temor alguno a pecar de exagerado, se puede afirmar que en los últimos 17 años Venezuela ha tenido los gobiernos (Hugo Chávez y Nicolás Maduro) más ladrones de toda su historia. Y es que el saqueo impune del tesoro nacional durante los tiempos de la revolución bolivariana es difícil de estimar con precisión, sin embargo algunos números verdaderamente groseros, algunos incluso reconocidos públicamente por personeros del gobierno nacional, se asoman referencialmente: hay más de 4.000 millones de dólares en cuentas privadas de bancos en Andorra, más de 14.000 millones de dólares en cuentas privadas en bancos suizos, más 30.000 millones de dólares desaparecidos de CADIVI, y así sucesivamente hasta superar los más de 200.000 millones de dólares robados de los bolsillos del pueblo venezolano.

 

A ese grupito corrupto que manda desde Miraflores no le ha bastado con humillar al pueblo venezolano obligándolo a hacer largas colas para comprar miserables raciones de comida tan escaza como cara. Tampoco le ha bastado con restringir la compra de productos básicos según los terminales de las cédulas, o incluso con marcar como ganado a quienes se encuentran en las puertas de los supermercados. No le ha bastado con reclamar, en la voz de la inefable ministra de salud, que los enfermos deben consumir menos medicinas. Ni menos aún con que un sueldo mínimo no alcance para comprar ni el 10% de la canasta básica. Nada de eso le ha bastado porque lo suyo es el poder absoluto; lo suyo es mantener a cualquier costo sus beneficios y prebendas mal habidas; lo suyo es simple y llanamente robar, como el hampa, y lo demás no le importa.

 

A la larga lista de humillaciones, atropellos y abusos de ese grupito corrupto, se suma ahora la restricción del consumo eléctrico para los centros comerciales porque, según la lógica de la cofradía ignorante y primitiva que ejerce despóticamente el poder en Venezuela, esos lugares son de naturaleza suntuaria y, por tanto, sacrificables en aras del bienestar nacional.

 

No caigamos en la trampa de tratar de explicar la importancia que a lo largo de toda la historia de la humanidad ha tenido el comercio para el desarrollo de las actividades humanas, porque ello sería simplemente “arar en el mar” ante mentes obstinadas y reducidas en y por el dogma de fe marxista. Vayamos en cambio a lo básico y preguntemos lo evidente: ¿qué va a pasar con los puestos de trabajo de quienes encuentran en los centros comerciales un sustento para sus familias? ¿Qué va a pasar con los servicios básicos y de suma importancia para la colectividad tales como bancos, supermercados y farmacias que hacen vida dentro de los centros comerciales? ¿Qué pasará con las clínicas, algunas de ellas incluso con salas de operaciones y de recuperación, que funcionan dentro de los centros comerciales? ¿Cuál será el futuro de un comercio dedicado a la venta de comida rápida si no va a tener luz eléctrica justamente en las horas donde vende más? ¿Por qué cercar más y más los de por sí pocos espacios de esparcimiento que nos quedan tanto por la inseguridad como por el alto costo de la vida?

 

Las respuestas a todas esas preguntas todos las sabemos y son muy dolorosas. Pero el dolor de esta crisis nacional no lo siente el grupito corrupto responsable porque su realidad está protegida por los carros de lujo blindados, los escoltas armados, los banquetes presidenciales en los salones de los palacios y los viajes al exterior con todos los gastos pagos. Aquí el único que siente sobre sus hombros todo el peso de esta crisis horrenda, que asume sacrificios y paga la cuenta de los excesos es el pueblo venezolano… ¡el más pendejo!

 

@AlfredoJimenoR

 

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