El petróleo, el Niño y la Polar por Eddie A. Ramírez S.

Bolívares5

 

Descaradamente el atorrante presidente de facto achaca la crisis económica al descenso de los precios del petróleo, culpa al fenómeno de El Niño por la crisis eléctrica y responsabiliza a la Polar y otras empresas privadas por el desabastecimiento de alimentos.  Esas mentiras son para intentar seguir engañando a sus pocos seguidores y  evidencian que nunca va a rectificar.

Aún sin considerar los ingresos obtenidos durante los varios años en que los precios del petróleo estuvieron altísimos, actualmente tendríamos suficientes dólares para importar medicinas, insumos y alimentos.  Si el billete verde no alcanza es por la corrupción, ineficiencia de las empresas del Estado y burocracia gubernamental.

Según Eulogio Del Pino,  presidente de Pdvsa, el año pasado el costo de producción del barril de petróleo fue de 13 dólares, mientras que el precio de venta fue de 44,65 dólares por barril.  Pdvsa todavía no ha presentado ni siquiera el informe del primer semestre del 2015, pero reportó a la Opep que produjo 2.655.000   barriles por día (que podrían haber sido seis millones si no fuese por la debacle de la empresa). Considerando que en su  Informe 2014 Pdvsa consignó un ingreso bruto  por exportación de crudo y productos de 105.000 millones de dólares, cuando el precio de nuestra cesta fue de 88,4 dólares por barril, podemos asumir que en el 2015, a un precio de 44,65 dólares por barril, el ingreso fue de alrededor de 53.000 millones de dólares, lo cual no es una pelusa.

La situación podría ser mejor, pero Pdvsa consume muchos millones de dólares por tener que importar petróleo liviano y nafta para mezclar con los extrapesados, debido a que descuidó la producción de los livianos, no construyó nuevos mejoradores que hubiesen evitado la necesidad de esas mezclas y mató la Orimulsión que era una salida parcial para nuestros extrapesados. Además, importa gasolina y todos los planes de producción de gas tienen un retraso notable, lo cual ha encarecido esos proyectos. La corrupción en la empresa ha sido denunciada por Gustavo Coronel y hoy es conocida mundialmente. A lo anterior hay que añadir que  tiene una nómina abultada, ocurren muchos  accidentes y tiene una directiva y una  gerencia incompetentes. En el 2001, cada trabajador producía 47,1 barriles por día, mientras que ahora solo produce 15,3 barriles.   

El Niño tampoco es culpable de la crisis eléctrica. Los destacados expertos del Grupo Zuloaga aseveran  que la culpa de la baja generación de electricidad se debe al “predominio de la política partidista en el sector, sobreexplotación de la represa de  Guri, incumplimiento de planes, ausencia de mantenimiento y fuerte subsidio que incentiva el derroche de electricidad”. De acuerdo a estos expertos, el sistema eléctrico debería producir 34.400 megavatios, pero solo produce 17.220 mientras que la demanda es de 18.300 megavatios. Por su parte,  la hidrometereóloga Ángela González atribuye la escasez de agua a un manejo inadecuado del servicio y no al efecto de El Niño.  

La empresa privada no es la culpable del desabastecimiento de alimentos, sino la política de ahogar al sector y el descalabro de las múltiples empresas que constituyó el Estado o que le robó a sus propietarios, las cuales producen muy por debajo de su capacidad e incluso muchas están paralizadas.

Lorenzo Mendoza, presidente de las eficientes empresas del Grupo Polar lo ha dicho claramente y esa sinceridad es la que molesta a Maduro y a la cuerda de ineptos que lo rodean. A los rojos  les  da piquiña  que  les digan que el sector privado sí cumple con la  producción de alimentos y  que los ineficientes y responsables de la escasez son los organismos y empresas del Estado.

Mendoza les dio la receta para solucionar el desabastecimiento: “Acceso a las materias primas para poder elaborar los alimentos, lograr financiamiento internacional, apuntalar la producción  nacional, ajustar los precios de acuerdo a la Ley de Precios Justos y atender los grupos vulnerables en materia de seguridad alimentaria” . En respuesta a estas sensatas propuestas, el energúmeno  y sus palafreneros solo responden con insultos.  

Ni el petróleo, ni El Niño, ni el sector privado son los responsables del desastre, sino quienes han implantado un modelo económico que no es viable, además de la manifiesta incompetencia gerencial de los rojos.  Por ello Maduro debe renunciar, pero no lo hará si no hay presión de calle y de los suyos. Además, la Asamblea debe forzar la barra aprobando  pronto  leyes y medidas que lo confronten.    

Como (había) en botica: el  Escarrá que llamó a la rebelión contra los rojos ahora no ve doblez en Maduro porque se parece mucho a él. El malintencionado  general Gustavo González López, inepto ministro del Interior,  declaró que el asaltante y asesino conocido como “el Buñuelo” es representante de la “derecha y  que la delincuencia es exportada”. La Fiscal Ortega no solo ignora  la nacionalidad de Víctor Hugo, sino también las denuncias por atropellos a los opositores, entre ellos el asesinato de José Manuel Vilas. Excelente la intervención de la joven diputada democrática Marialbert Barrios. ¡ No más prisioneros políticos, ni exiliados!

 

 

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