El fin del chantaje, por Brian Fincheltub

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Cuando desde la Unidad lanzamos la propuesta al país de aprobar una ley que les garantizara a los beneficiarios de la Misión Vivienda su propiedad, nos imaginamos que el gobierno se iba a oponer, lo que nunca nos pasó por la cabeza es que lo harían de la manera en que lo están haciendo hoy.

La actuación del gobierno es, sin lugar a dudas, la pataleta política más bochornosa de nuestra historia reciente. Un grupúsculo, bien pequeño, cuyos principales representantes han tenido la oportunidad de mudarse todos a grandes casotas ubicadas en reconocidas urbanizaciones, cosa que no criticamos si habláramos de dinero bien habido, se niega a que miles de venezolanos aspiren, sueñen, sean poseedores de un derecho fundamental que ellos mismos mantuvieron en la constitución de 1999 y que hoy parecen olvidarlo.

Y es que vale la pena recordarles que el derecho a la propiedad privada se expresa en el artículo 115 de la constitución nacional en los siguientes términos: “Toda persona tiene derecho al uso, goce, disfrute y disposición de sus bienes”. Si se usa pero no se dispone no se es propietario. No hay derechos a medias, los derechos se tienen o no se tienen. Las limitaciones a la propiedad están en la constitución y es público, notorio y comunicacional que nunca han sido respetadas por un gobierno que nos ha conducido a la crisis actual, entre otras cosas, producto de las confiscaciones. Y decimos confiscaciones porque las expropiaciones se pagan y aquí a la mayoría que le han quitado sus empresas no se le ha pagado.

Pero vamos a ponernos un minuto en su lugar, digamos que sus condicionamientos ideológicos marxistas maduristas los hacen pensar que el empresario es malo, que son unos chupa sangre que hay que atacar y acorralarlos para acabar con el sector privado e instaurar el monopolio del Estado. Lo que discursivamente no tendría sentido es que hoy levanten la mano en la Asamblea Nacional para oponerse a lo que han predicado con tanta alharaca durante todos estos años: empoderar al pueblo.

Aunque les duela, otorgar títulos de propiedad es empoderar a los beneficiarios de la Misión Vivienda, es hacerlos libres, tanto del poder del Estado, como de cualquier otro poder que atente contra su derecho a vivir tranquilos, a garantizar el futuro de sus hijos. No quieren que la gente disponga de lo suyo porque lo único que quieren es disponer de la gente. Vivimos la etapa terminal de un gobierno que lo ha pedido todo y solo le queda para sostenerse el miedo y la represión.

La Ley de Propiedad levanta las cadenas del chantaje y la amenaza que pesan sobre miles de venezolanos que cada vez que hay elecciones son humillados, porque aquellos que mientras hablan de privatización, son los que han privatizado todo público para entregárselo al PSUV.

Quienes hablan de individualismo son aquellos que le niegan el derecho al pueblo de ser propietario desde casotas y hasta quintas en Miami. Quienes hablan de farsa, son los mismos que tras años de espera de un pueblo prolongan su incertidumbre para siempre al darle techo hoy sin saber si lo tendrán mañana.

La unidad no ofrece nada diferente a lo que dice la constitución: darle propiedad al pueblo y ponerle fin al chantaje que sobre años ha ejercido el Estado sobre todo aquel que por necesidad pide ayuda.

Se acabó la mentira, el chantaje y las amenazas. Pronto nace una Venezuela de propietarios, una Venezuela donde se harán respetar los derechos de todos por igual. PRIMERO tus hijos, PRIMERO tu familia, PRIMERO tu.

Brian Fincheltub
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@Brianfincheltub

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