¿Se desinflará Trump? por Luis DE LION

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Donald Trump, en su campaña por la candidatura republicana, ha emitido toda suerte de declaraciones y asumido posiciones, las unas más provocadoras que las otras. Sus propios colegas republicanos, han condenado, la mayoría de sus gestos de corte fascista. La opinión pública estadounidense se escandaliza, sin embargo, Trump sigue subiendo en las encuestas.

¿A qué se debe su popularidad? Difícil saberlo con precisión. Pero un primer indicio nos lleva en dirección de la prensa de los EEUU, que le ha otorgado a las provocaciones en ráfaga de Trump, una publicidad gratuita y permanente. Los jefes de redacción se justifican diciendo que la estrategia de Trump es presentarse como el portavoz de los que tienen miedo y rabia. Con el ingrediente, nada despreciable, que la exageración es para Trump su propio fondo de comercio. Una táctica tan eficaz para el multimillonario neoyorquino, que le ha permitido que solo se hable de él en todos los medios y que sea él quien imponga los términos del debate.

Un segundo indicio, el temor hacia los musulmanes. Denominador común en el electorado que Trump seduce. Miedo e islamofobia, son los carburantes de las intenciones de voto por Trump y el candidato los explota como si fueran recursos renovables.

Otra señal, Trump, debe constantemente incrementar la diferencia respecto a sus adversarios republicanos, siendo estos ya de base ultraconservadores. Decir que los musulmanes deberían tener prohibido el acceso al territorio norteamericano, fue una vez más, una declaración táctica, como consecuencia de unos sondeos que medían dicho temor en el electorado republicano. Todo en el marco de una estrategia precisa, la cual consiste en obtener la simpatía dentro de los conservadores, de aquellos blancos que, consideran a Trump como la última oportunidad contra los hispanos y los negros. No olvidemos que Trump debutó su campaña atacando a los mexicanos.

Por último, el asumir la pose anti-Obama. Cada frase del magnate aspira marcar y dejar muy clara sus diferencias con Barack Obama, personaje detestado por los potenciales electores de Trump. Si Obama dice que no hay que discriminar, Trump enseguida hace amalgamas, solo se salvan los soldados estadounidenses musulmanes. Si Obama luce flojo y sin liderazgo ante la escena internacional, Trump, multiplica las declaraciones que le ayuden a encarnar lo contrario a Obama.

De esa manera, llegamos a la primera ronda en Iowa y la estrategia de Trump, le ha resultado eficaz. La tan esperada explosión en pleno vuelo de su candidatura, no se produjo. Pero la primaria es una carrera larga y está llena de obstáculos. Espero que el charlatán se desinfle y así se le ponga fin, a un fenómeno tan incomprensible como preocupante.

@LDeLION

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