Desastroso decreto, ¿Nunca vas a rectificar, Maduro, después de causar tanta ruina? por Damián Prat

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El Decreto de “Emergencia Económica” tiene dos objetivos y ambos son políticos. Nada que ver con la economía ni con hacer algo por resolver la tragedia social.  Un objetivo es dar pié a una campaña de guerra sucia contra la Asamblea Nacional, contra su mayoría popular y contra la Unidad Democrática tratando de culparla de que haya crisis para así tratar de evadir, otra vez, la responsabilidad del gobierno en haber traído al país a esta situación de ruina y tragedia económica y social.   Esa campaña sería, dando por descontado que la Unidad no podría aprobar un “decreto-adefesio” como ese, para así acusar a la nueva Asamblea Nacional de “saboteo”, de no permitir las “maravillosas soluciones” de Maduro a la crisis económica que el propio gobierno causó y pretender justificar nuevas acciones del “golpe de estado judicial” contra la decisión soberana del pueblo mediante el voto. ¿Eso quiso decir Maduro cuando amenazó con “confrontación” si la AN no le aprueba su “decreto-adefesio”?.

 

El otro objetivo político que busca el gobierno con ese decreto es –en caso que funcionara el chantaje y se lo aprobaran-  es lograr una “mega Ley habilitante” con otro nombre, un “estado de excepción” por encima de la Constitución y de cualquier Ley, que le dé súper poderes ilimitados para hacer cualquier cosa, burlando totalmente al masivo y mayoritario voto popular que se pronunció por el cambio. Observen que el Decreto está redactado sin establecer ninguna medida concreta. Todo es tan genérico que serviría luego para hacer “lo que sea”.  Aunque ni así se justificaría, el Decreto parece redactado para habilitar a un gobierno que acaba de ganar abrumadoramente unas elecciones.  La realidad, como sabemos, es que pretenden tener un poder ilimitado, a pesar de que acaban de ser abrumadoramente derrotados en el voto popular.  Es decir, el pueblo acaba de pronunciarse contra ese gobierno -incluyendo en los circuitos mas populares donde ellos eran mayoría-  que sin embargo pretende

Gobernar a su antojo desoyendo el veredicto popular y nacional.

 

El primer objetivo político del Decreto, que se inscribe dentro del plan puesto en acción desde antes del 5E, es ampliar la campaña para desconocer la legitimidad del voto y el veredicto popular del 6D, saboteando a la AN que representa la Nueva Mayoría Nacional, parece concretarse en un nuevo episodio que a la hora de redactar estas líneas, la noche del miércoles, se discutía en Miraflores:  que los ministros de la economía y el presidente del BCV no asistieran a la cita en la AN a la que fueron convocados.  Provocando la “confrontación”.  Ojalá la sensatez haya desechado esa acción de abierta violación a principios constitucionales.

 

Decreto, habilitante y farsa

 

— ¿Por qué Maduro no “arregló” la crisis económica si ha tenido dos años de plenos poderes mediante leyes Habilitantes aprobadas por la anterior genuflexa AN?.  Es decir, ahora pide poderes totales en Decreto de Emergencia que habría podido aplicar el año pasado, por ejemplo.

 

—  El 22 de diciembre de 2014, es decir, hace 13 meses, en una cadena nacional Maduro anunció que “me voy a dedicar enteramente a resolver todos los problemas de la economía en el primer trimestre de 2015. Tengo un equipo asesor de primera”.   No tomó casi ninguna medida medular: nada con el ya grave problema cambiario. Nada para mejorar la producción nacional. Nada para atajar la inflación. Por el contrario, agravó todo al punto que el BCV, con todo y “maquillaje” anuncia que la inflación pasó de 64% en 2014 a 208% en 2015.   La producción nacional cayó 15%. Y el control de cambio con el anclaje desató, mucho mas, la mega corrupción.  En el Decreto de hoy Maduro vuelve a lo mismo.

 

—    Los atropellos, ocupaciones, confiscaciones y fijación arbitraria de precios para obligar a vender a pérdida, contra las empresas de producción y/o distribución de alimentos y de otros productos en lugar de corregir la escasez y la inflación, agravaron el problema. La inflación en alimentos llegó a 254%, según el BCV y la escasez –lo sabemos todos por las colas- llegó en algunos casos a 80%.  El caso de la demagogia electoral de Arreza con los huevos es quizás el mas claro entre docenas.

 

—  La ruinosa improductividad de las empresas estatizadas mostró que el “estatismo salvaje” es un fracaso anti nacional y anti popular.  En acero se perdió 80% de la producción anual igual que en aluminio. En cemento apenas se produce 36% de antes de estatizar.  La casi única harina de maíz que se consigue es la Harina Pan de Polar a pesar de tanto hostigamiento. Las estatizadas apenas producen a menos de 20%.  La escasez de aceite, café y azúcar, casi todo estatizado muestra la realidad.  En el Decreto de Emergencia que quiere imponer Maduro hoy (lean el art 2) se amenaza con “peor de lo mismo” en intervenciones y atropellos, incluyendo confiscación de mercancía.

 

—  El Decreto de emergencia dice que se saltarán los procedimientos de ley como las licitaciones y no habrá fiscalización ni contraloría. Supuestamente en aras de “la eficacia”. La realidad es que los decretos de emergencia (caso eléctrico y de importación de alimentos) en años anteriores solo sirvieron para graves “guisos” de corrupción como Pudreval, las termoeléctricas de Sidor, las cuentas en bancos de Andorra en las que altos jefes corruptos “ganaban” comisiones de cientos de millones de dólares por contratos “a dedo”.  Y, para colmo, las “soluciones de emergencia” fueron un fracaso.  Ninguno de los problemas se solucionó. ¿Por qué repetir ese terrible método?.

 

—Es ridículamente absurdo llamar a las empresas sobrevivientes a “invertir mas y superar la producción” si el gobierno no resuelve pagar deudas que lo impiden y encima si se les amenaza con intervenciones, confiscaciones y atropellos.   No se pueden atraer inversiones extranjeras con los atropellos  que anuncia el Decreto.

 

—   La “Venezuela productiva”.   Venezuela, pese a ser una economía incompleta y con defectos, parcialmente “rentista” y dependiente del petróleo, producía todas o casi todas sus necesidades de consumo de productos como café, leche, carne, pollo, pastas, jabones y productos de limpieza, papel toilette, aceites de cocina, azúcar igual que cabillas, hojalata, aluminio, refractarios, vehículos, cauchos, baterías.  La Guayana industrial exportaba acero, aluminio, hierro, tubos petroleros, conductores eléctricos de aluminio, briquetas y mas.    La “revolución” acabó con mucho de eso. Este gobierno destruyó “lo productivo venezolano”.  Nunca         fuimos tan dependientes como hoy.  Las exportaciones no petroleras no llegan ahora a 3%.  Pasamos por la vergüenza de que nos convirtieron en importadores-dependientes en acero, cabillas, aluminio, café, leche, carne, pollo, azúcar y mucho mas.  El Decreto intenta colocar al gobierno que destruyó todo lo “productivo venezolano” como “los héroes de unja transformación hacia lo productivo”.  Como mínimo deberían pedir perdón a Venezuela, dejar la arrogancia y pasar a la humildad.

 

 

Estamos en emergencia

Se necesitan acciones y medidas

 

La realidad es que Venezuela si está en una emergencia como nunca antes en su historia.   Hace seis meses el retroceso social llegó a 48% de hogares en pobreza y hoy es peor.   Tenemos la inflación mas alta  -con mucho y de lejos- de todo el planeta.  Nunca se ahorró en la década de “vacas gordas petroleras” y ahora el déficit es colosal.  Corremos el riesgo de un “default”. Las deudas del gobierno directamente o las de empresas públicas y privadas importadores de bienes y/o insumos es tan grande, que están paralizadas las importaciones y muchas empresas no tienen como trabajar ni producir.   Los escándalos de corrupción gigante, de “lavado” de dinero en el exterior, de fuga de capitales corruptos, e incluso de los mas feos negocios delictivos abruman al país.

 

Estamos en crisis humanitaria por medicamentos e insumos médicos. Millones de venezolanos sufren  -sufrimos- por no encontrar desde las medicinas comunes hasta las que se usan para enfermos crónicos o dolencias graves. Los hospitales públicos están en el suelo e incluso las clínicas privadas, paño de lágrimas de millones, sobreviven a duras penas acogotadas por las deudas de seguros y organismos públicos mas las dificultades para adquirir piezas, equipos, repuestos e insumos. Estamos en crisis humanitaria por la criminalidad que abruma y azota a toda Venezuela junto con la impunidad. 25 mil homicidios en 2014 y 27 mil en 2015. La segunda tasa de criminalidad mas alta del mundo.

 

Todas las industrias, empresas y fincas estatizadas están en ruinas, incapacitadas para recuperar su producción de no haber cambios drásticos y grandes inversiones.  Los derechos laborales y sociales de los trabajadores y sus familias sufren la peor violación de todos los tiempos, causando un enorme retroceso social y empobrecimiento generalizado. Casi toda la empresa privada vive tiempos de grandes dificultades luego de tantos años de “controles” destructivos, hostigamiento, deudas y daños.

 

Unidad:  una respuesta firme y de calidad

 

Es verdad que estamos “en emergencia”.  Por eso la bancada parlamentaria de la Unidad, la que representa a la clara mayoría del pueblo, tiene que responder a ese pésimo decreto empinándose por encima de las provocaciones del gobierno, colocándose en favor del país.  Negar ese decreto farsante y nefasto no es suficiente.  Hay que obligar al gobierno a dialogar y buscar soluciones.  Hay que exigirle acuerdos razonables y en positivo.   Exigencia de cara al país, luchada junto con el país.  Exigir y obligar al gobierno a dar la cara, revelar las cifras y los datos.  Obligarlos a proponer medidas concretas para ir recuperando la producción nacional, suspender todo el derroche y gastos inútiles para dedicarlos a lo importante y lo urgente.   Obligarlos –junto al pueblo- a resolver el desastre cambiario.   A no seguir en “peor de lo mismo” del “modelo” fracasado.  Obligarlos a tener un equipo coherente.  Modificar todo el programa de PetroCaribe y suspender la “regaladera”.  No mas lujos para el cogollo rojo.   No mas armamentismo inútil.

@damianprat

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