Plan sin cuenta por Andreina Muñoz-Tébar

PresidenteNM

 

  El Presidente de la República, Nicolás Maduro, decidió dejar de lado, al menos como única línea de acción, al Plan de la Patria, legado supremo del Comandante Eterno. Presentó a la Nación lo que ha llamado el Plan Cincuenta para impulsar el Desarrollo Económico-Productivo. No quedó claro sin por fin son 50 áreas de desarrollo, 50 servicios o 50 rubros… Digamos que se trata del Plan Cincuenta a la ene Potencia.

  Creo que cualquier venezolano estaría inmensamente feliz si esta nueva Ocurrencia Gubernamental, al transcurrir un año, es galardonada con el Premio Nobel de Economía. No solamente para dejar de padecer las interminables colas, para dejar de sentir rabia por conseguir café justo el día en que el número final de la cédula prevalece antes que las libertades económicas. Celebraríamos el Nobel si se vuelven recuerdos las angustias producto de no conseguir los remedios para el tratamiento médico. En resumen, que festín se armaría de volver a disfrutar los venezolanos Calidad de Vida.  Pero además saltaríamos eufóricos porque Los Patriotas, Los Aliados, como prefieran ellos llamarse, finalmente resultaron victoriosos de la Guerra Económica, y no la escucharíamos mencionar cada dos segundos. Quiera Dios que los Motores Económicos anunciados respondan, que el piloto de la F50 no emule a Pastor Maldonado en la F1.

  Más le vale al Ejecutivo adoptar esta vez las medidas correctas. Me atrevo a recomendar que dentro los 50 rubros que comenzaremos a producir se encuentren los anti-alérgicos. ¡Sí! Anti-alérgicos a la economía privada, al empresario exitoso, y al ciudadano propietario y amante de la buena vida, porque ser rico no es malo, lo realmente malo es empobrecer a todo un país debido a que unos cuantos decidieron volverse ricos. Merecemos Calidad de Vida porque trabajamos 24 horas al día. Merecemos mejores servicios, una mejor educación, mayor seguridad, un excelente sistema de salud  porque pagamos impuestos. Recordemos que a este Autobús ya le fundieron los Cinco Motores de la Revolución, ¿Los recuerdan? Y el petróleo no lleva precisamente 17 años pasando aceite. ¿A dónde fue a parar el chorro de dólares que entró? Hoy vivimos una época de Vacas Flacas con varios Peces Gordos.

  Adelante. Métanle Coco al Plan 50. Ojalá en esta oportunidad el Diálogo no se quede en un anuncio teatrero. Pero como propietarios de cada barril de petróleo estamos en todo el derecho de exigir se ponga en marcha, de manera simultánea, el Plan Sin Cuenta. Son tantos los casos, los convenios, los créditos, las inversiones esfumadas y sin cuentas claras, que hasta al más experimentado matemático, al más acucioso periodista, le resulta cuesta arriba seguirles la pista.

  En la Memoria presentada en la Asamblea Nacional se mostraba en cadena una lámina donde se graficaba un comparativo de ingresos de la IV versus la “Revolución”. Pero no se mostró toda la Cuenta. ¿Estaban incluidos en esos millones de dólares que han ingresado a la nación las lechugas que se desviaron a España – Andorra – y de ahí a Paraísos Fiscales? El que calla otorga. Que se aplique el Plan Sin Cuenta.

 Los venezolanos no enchufados hemos tenido que padecer infinidad de trámites burocráticos para poner un pie fuera del país. Primero fue Cadivi, comenzando la “odisea” de armar las interminables carpetas que exigen. Que si con el gancho a tantos centímetros, las hojas en blanco para títulos; hasta un emprendimiento motivaron y se armó un limpio con las Practi-Carpetas. (¿Por qué no se me habrá ocurrido a mí?). Después, por culpa de unas empresas de maletín que jamás se publicaron ni investigaron, saltó a la palestra el Cencoex. Se fueron acabando los dólares y llegaron las subastas de Simadi. Más que subasta, especie de Lotería; algo así como un PowerBall criollo pero con un premio mucho menor a un costo altísimo. También se hicieron famosísimos los “raspa-cupos”, que a lo sumo lo que lograban raspar, restando comida y hospedaje para el viaje, serían unos 2.000 dólares. El cupo electrónico, que anteriormente podía servir para comprar una computadora o un celular, lo fueron bajando tanto que ni para pagar 3 calzoncillos en Old Navy servía. Ante el calvario magistralmente resumido en poquísimas líneas surge entonces la siguiente pregunta para el Plan Sin Cuenta: ¿Será que el hijo del ex embajador español en Venezuela, ese que confirmó haber recibido 3,8 MILLONES DE EUROS por parte de Venezuela, tuvo que madrugar durante toda una semana para poderse meter en el portal de Cencoex? ¿Hubo Subasta? ¿Hubo Martillo? ¿Cuántos cupos entran en 3,8 millones de Euros?

 Ni hablar de los dólares manejados por el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes). En los Estados Unidos una funcionaria culpable, confesa y devolviendo un realero. Y ahora resulta que en Uruguay se debe una millonada de dólares a los productores; señalan que de aquí salieron pero allá no entraron. Exijamos pues la aplicación del Plan Sin Cuenta.

  Les aseguro que no son Cincuenta precisamente los casos Sin Cuentas Claras. De resultar ciertas las denuncias, mucha escasez y angustias nos hemos podido evitar. Lo mismo da si hablamos en dólares o bolívares; basta voltear a ver las condiciones de cualquiera de nuestros hospitales, y recordar entonces las millonarias erogaciones que se han aprobado para “dotarlos”.

   Queremos explicaciones de esos billones Sin Cuentas, señores del Plan Cincuenta.

  ¡Qué cosa! Prometieron que con 5 Motores llegaríamos a la Venezuela Potencia. Hoy, hasta el petróleo es cero a la izquierda.

   ¿Será que es hora de virar a la derecha?

 

@dremunoztebar

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