Del mensaje y el tono por Félix Quintero

hraacd

 

Henry Ramos Allup es un talentoso orador. Sus inflexiones, pausas y gestos al momento de hablar así lo demuestran. Seguramente también conoce muy bien la importancia del tono al momento de transmitir un mensaje. Estos dos elementos, el mensaje y el tono, son los que más relevancia tienen para todos los venezolanos.

En el discurso del 5 de enero del corriente, en su capacidad de recién juramentado Presidente de la Asamblea Nacional, Ramos Allup alertó que como parte de la agenda legislativa correspondía buscar, dentro del lapso de 6 meses a partir de dicha fecha, “una salida constitucional, democrática, pacífica y electoral para la cesación de este gobierno”. Discurso, por demás, elocuente y respetuoso. A partir de entonces la (disminuida) prensa, las redes sociales y los artículos de opinión no se han hecho esperar, pues hay un enorme interés en decodificar tan delicado mensaje. Los términos “buscar”, “salida” y “cesación” han sido objeto de numerosas lecturas. A este frontal discurso le siguió el video del mismo funcionario ordenando el retiro del recinto legislativo de las imágenes del fallecido ex-presidente Chávez y la controversial imagen computarizada del Libertador.

Así arrancó el 2016, como si no le hubiese tomado 17 años a la oposición ocupar los 112 curules. En efecto, es importante recordar que el Movimiento V (Quinta) República, que luego mutó a Partido Socialista Unido de Venezuela, irrumpió en la política venezolana (al menos electoralmente hablando) en diciembre de 1998 y que desde entonces había sido mayoría en el Poder Legislativo. De hecho, en cuanto a número de diputados se refiere, la oposición ni siquiera había logrado alcanzar la mayoría simple. Le tomó 17 años llegar a la situación actual y optó por ponerse un límite de 6 meses para “buscar” la “salida”. ¿No se debería estar hablando en términos de “transición” en lugar de “salida”? El término “salida”, además, evoca a recientes momentos de tensión por la divergencia de posturas dentro de las propias filas de la oposición.

No es descabellado partir de la premisa que un importante porcentaje de la población venezolana que se decantó el pasado 6 de diciembre (6-D) por la opción de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) lo hizo como simple manifestación de rechazo a la opción que, en otras circunstancias, hubiese apoyado. En efecto, el electorado de la MUD el 6-D fue tan, sino más, heterogéneo como lo es la propia MUD. ¿No debería entonces el discurso tener un tono más sereno y un mensaje de inclusión y conciliación? ¿No se debería orientar a forjar alianzas y sumar voluntades? A fin de cuentas, el lograr alianzas sólidas es la condición sine qua non para lograr transiciones que conlleven a cambios sostenibles en el tiempo. Lo anterior no se trata, por cierto, de un coqueteo con la impunidad. Al contrario, debemos tener fe que aquellos que han cometido delitos tendrán que rendir cuentas frente a la justicia, sea la venezolana o la extranjera. En este sentido la reciente detención en México del jefe del cartel de Sinaloa y su potencial extradición a los Estados Unidos es muy oportuna y seguramente es vista con pánico por más de uno en Venezuela.

Por otra parte, a la hora de las prioridades de la agenda legislativa, el liderazgo opositor también haría bien en recordar que las expectativas de su electorado también son variopintas. Lo “urgente” y lo “importante” no son igual para todos los que actualmente apoyan a la MUD. Liberar a cualquier persona que haya sido detenida injustamente exige, por supuesto, actuar con celeridad puesto que lo contrario sería continuar con el atropello. Es claro, sin embargo, que para el ciudadano de a pie lo urgente es no morir de mengua ni de bala.

Con respecto al retiro de las imágenes, se cuestiona más el “cómo” que el “cuándo”. El “qué” no es cuestionable por cuanto el daño y el riesgo que supone tamaña adulación es evidente, pero sí parece haber sido una buena oportunidad de darle espacio en el discurso a la institucionalidad. Con seguridad vendrán muchas más oportunidades de esta índole.

Ramos Allup, al justificar su proceder con los afiches y gigantografías, hizo algunas referencias históricas comentando, por ejemplo, que ni Gómez ni Pérez Jiménez osaron colocar sus imágenes en el recinto legislativo. Parece claro que el Presidente de la Asamblea Nacional conoce bien la historia de Venezuela y sobre todo la del siglo XX. Esperemos que también recuerde que para superar la larga dictadura de Gómez primero se izó la bandera de “Calma y Cordura” con López Contreras y que después fue que Medina Angarita optó por continuar la transición con “Sin prisa pero sin pausa”. No al revés.

 

@FelixQuinteroV

 

Enviar Comentarios

Entradas relacionadas