Militarizada la agricultura por Eddie A. Ramírez

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¡Se salvó la agricultura! El teniente coronel Castro Soteldo, nuevo ministro de Agricultura y Tierras. El general Marcos Torres nuevo ministro de Alimentación y el almirante Ángel Belisario nuevo ministro de Pesca y Acuicultura. Nuestros profesionales del agro fuero relegados. Bueno, también hay que reconocer que el ministro recién destituido no hizo nada, a pesar de ser profesor de la Facultad de Agronomía, pero más por rojo sumiso y fanático que por no conocer las soluciones a los problemas.  

Advierto que no estoy en contra de la carrera militar. Mi padre fue oficial de Ejército y uno de los fundadores de la Guardia Nacional. Mi yerno estuvo también en el ejército hasta que lo retiraron por denunciar la conocida conversación telefónica de José Vicente Rangel con Fredy Bernal el 11 de abril del 2002 arengando a  los rojos para que nos atacaran. Pero por el bien de la misma Fuerza Armada, no conviene que sus integrantes desempeñen cargos para los que no están preparados y mucho menos en un régimen que agoniza.

El teniente coronel Castro Soteldo es actualmente gobernador del Estado Portuguesa, uno de los pocos estados donde ganaron los rojos. Su designación como ministro  pareciera indicar que Maduro piensa que como ese es un estado agropecuario, Castro puede solucionar los problemas del agro. Quizá sus conocimientos elementales  le permitirían  caer en cuenta que nadie puede producir por debajo de sus costos y que los agricultores requieren seguridad jurídica y personal. Por ello,  encarcelará a los invasores de tierras y denunciará a jueces alcahuetas. También logrará que se privilegie la producción nacional sobre las importaciones. Le dirá a Maduro que devuelva  Agroisleña a sus propietarios y enjuicien a quienes se han enriquecido. El problema es que no hará nada de esto porque es un fanático rojo.

El general Marcos Torres se valdrá de su exitosa estrategia  que aplicó hasta hoy como ministro de Finanzas. Si logró reactivar nuestra economía, controlar la inflación y robustecer nuestra moneda, ¿cómo no va a poder solucionar los problemas de la alimentación? Iniciará un movimiento envolvente para detener a los rojos que hacen su agosto con las importaciones de alimentos, para que nuestros agricultores no tengan que enfrentar una competencia desleal con importaciones a dólares subsidiados. Con valentía enfrentará a quienes se han hecho millonarios con las comisiones obtenidas a costa del erario nacional. Se comprometerá a eliminar las colas, el bachaqueo  y que a todos los ciudadanos les alcance el ingreso familiar para satisfacer las tres comidas. Al igual que en Finanzas, su éxito está asegurado.

El almirante Ángel Belisario no tiene el curriculum del gran Almirante de la Mar Oceana, ni del Almirante Nelson, pero con toda seguridad adquirió gran experiencia pescando los fines de semana en La Orchila. Podemos contar que en esta Semana Santa quien no coma pescado es porque no le gusta. El pargo, carite y otros pescados que las nuevas generaciones solo conocen de nombre porque no han podido adquirirlos formarán parte de nuestra dieta, contribuyendo al descenso del colesterol. Los cultivos de cachamas no solo proliferarán en  los Llanos, sino también  en las alturas de nuestros Andes y las truchas se producirán en Barlovento,  después de una adaptación militar.  

Con respecto al nuevo ministerio de Agricultura Urbana le deseamos éxito a la señora Emma Ortega. Es una actividad  bonita y educativa. Lo único es que no soluciona los grandes problemas de la producción  agrícola y de la alimentación. Debería ser una Dirección dentro del Ministerio de Agricultura  y Tierras, pero la revolución requiere crear cargos para sus seguidores. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

 

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