… pero me entra un fresquito, por Luis Fuenmayor Toro

maduro

No lo voy a negar. Sentí un fresquito con la derrota del Gobierno, a pesar que nuestra propuesta opositora tampoco salió triunfante. La disminución de las condiciones de vida del venezolano ha sido muy evidente. Y no me interesan excusas que no son otra cosa que racionalizaciones de quienes justifican lo injustificable, sobre todo si recordamos que el chavecismo, Chávez incluido, dispuso hasta 2012 de la cantidad de 1,3 billones de dólares (US $ 1012) y tuvo el control de todos los poderes del Estado: Ejecutivo, Asamblea Nacional, TSJ, Poder Ciudadano, CNE y sobre todo la FANB.

Pero además disfrutó de tener a su favor a casi todos los grandes medios de comunicación: seis televisoras gubernamentales, tres grandes televisoras privadas controladas, control regional de la TV, la mayor red nacional de emisoras de radio, buena parte de los medios periodísticos escritos, gran cantidad de portales de Internet, una legislación acomodada para servirle, suficiente dinero público para una propaganda apabullante y hasta bandas delictivas a su servicio.

El nivel de vida de la población había caído en forma espectacular, aunque no lo acepten sus responsables descerebrados, ni sus seguidores fanáticos ni sus mercenarios de todo tipo, tanto articulistas eruditos como delincuentes de programas policiales en televisión. La gente sintió que así no había vivido en el pasado, que esto no se parecía ni siquiera a como se vivió en la primera década del gobierno de Chávez.

De nada valieron las imbecilidades de quienes dijeron que las colas eran muy agradables, que la escasez era consecuencia de un alto consumo y que la inflación era por especulación de los grandes comercios. Para el común de las personas, si eres gobierno debes ser capaz de resolver, y si no resuelves por mucho tiempo, es hora de irte y comenzar a buscar quien resuelva. El pueblo envió un mensaje muy claro: castigo para quien lo hizo mal y no tiene capacidad de rectificar; se debe ir, no es querido. Es mentira que los 5 millones de votos del chavecismo sean de apoyo; eso es lo que quieren creer ellos, pues no se resignan a la contundente derrota.

Tampoco significa que ya escogieron al substituto. Que los fracasados del pasado hoy triunfantes no crean que ya tienen el mandado hecho.

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