“Zorro viejo” o las “malas mañas” por Mario Guillermo Massone

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En la MUD hubo un acuerdo previo al 6 de diciembre. Los partidos políticos realizarían la gobernanza parlamentaria en orden al número de diputados que cada uno obtuviera en la victoria electoral. Ese acuerdo ha sido incumplido y ese el tuétano político de nuestra ética en el modo de hacer las cosas.

Mi generación, en política, es una preparada, hábil, consistente, valiente, renovadora. Poseemos teoría, práctica y técnica. Somos la generación constructora, constructora de cambio, de cambio de un anterior a un posterior. De un antes a un después.

Y ese anterior al que aludo, no es solo un anterior rojo. Porque ese anterior rojo también tuvo su propio anterior, que, como todo lo humano, hubo lo bueno y lo malo. Esos dos anteriores queremos superarlos, y nunca volver a ellos, como generación.

Pacta sunt servanda, principio y columna esencial del edificio de la vitalidad jurídica. Los acuerdos son para cumplirlos.

La disputa que en estos días goza de una publicidad escabrosa en torno a quién debe ser el Presidente de la Asamblea Nacional, surge como consecuencia del desconocimiento e incumplimiento de un partido político del acuerdo al que ¡todos! los partidos políticos de la MUD estaban comprometidos.

El irrespeto supino, la mofa sarcástica, la burla humillante hacia el Derecho, por parte de un político o un partido, es parte de lo que nuestra generación quiere desterrar. Porque el Derecho como creación humana para la vida civilizada no es, en ningún caso, optativo. El Derecho humano es, como nos dice Finnis, un bien humano esencial.

Es lamentable que algunas voces influyentes en nuestra sociedad aún no escarmientan. Que se reediten esquemas de apoyos que fracasaron en un pasado reciente y en términos absolutos, vr. et gr., Hugo Chávez.

La disputa por la directiva de la Asamblea Nacional nace de la violación del acuerdo, del desconocimiento del Derecho, de ignorar el bien humano, la seriedad, la coherencia, el respeto al otro. Pero es mucho más que esto. Porque levantarle la mano a ello lo hace inmensamente más grave y pernicioso.

Como generación de relevo, pero sobre todo de renovación, estamos ante un dilema: alzar la mano en favor de la justicia o hacerlo en perjuicio de la civilidad. Alzar la mano por la astucia dolosa y sin escrúpulos o hacerlo por la sensatez y la racionalidad política. Alzar la mano por las “malas mañas” o hacerlo por un saber hacer renovador.

¿Qué son tiempos difíciles? ¡Claro! Son más que difíciles. ¿Qué son circunstancias extraordinarias? ¡Claro! ¡Venezuela es una circunstancia extraordinaria! ¿Qué por tanto debemos dejarnos de pendejadas y comportarnos como zorros y otros animales afines? ¡Jamás! Porque una cosa es ser hábil como el zorro, pero siendo siempre humano civilizado, y otra muy distinta actuar, no como la metáfora, sino como el animal.

Cuando en Venezuela decimos “componenda” nos referimos a las peores prácticas políticas. Soy un renovador y me niego a ello. A mis amigos políticos de nuestra generación, a los de todos los partidos de la Unidad Democrática, que andan en el dilema obnubilados por la circunstancia, piensen en cómo quedarían de alzar la mano mal. ¡Deslíndense! ¡Recapaciten!

 

@massone59

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