¿Qué es realmente la Unidad? por Freddy Guevara

parlamentarias_

 

“Si la lucha por la libertad se dispersa, no habrá victoria popular en el combate.”

Canción Bolivariana, Alí Primera

 

Son grandes los retos que enfrenta la Unidad hoy día. Nos encontramos frente a una concentración ilegítima de poderes y a una hegemonía comunicacional que hace imposible la competencia democrática justa. No obstante el propósito de esta reflexión no es caer en pesimismos, sino entender la verdadera dimensión del problema al que nos enfrentamos. En particular quisiera hacer énfasis en que las responsabilidades no pueden recaer únicamente sobre los partidos políticos.

La razón es sencilla: un partido político puede derrotar a otro partido político, pero un partido político (o en su defecto una coalición de partidos) no puede vencer al Estado. Lo único que puede derrotar al Estado, cuando este se ha vuelto en contra de la sociedad, es la sociedad misma, pues es ella la que le otorga su poder en primer lugar.

Las fuerzas políticas juegan un rol central y necesario, pero nuestros problemas exigen la incorporación de otras fuerzas que también tienen funciones esenciales en la sociedad. Si no contamos con la participación de entidades como la Iglesia Católica, la Iglesia Evangélica y demás credos, el empresariado nacional, las universidades, los movimientos sindicales, los gremios y las ONG, entre muchas otras, no tendremos la fuerza necesaria para salir de esta crisis. Necesitamos la cooperación y unión entre distintos sectores, porque con esfuerzos dispersos no lograremos la fuerza que necesitamos.

De lo que se trata es de adoptar una visión más elevada de lo que significa realmente la Unidad. La unidad no es sólo un grupo de políticos trabajando juntos con un fin político. La unidad es la cooperación entre todos los sectores de la sociedad para que asuman, articulen y ejecuten una estrategia cohesionada, en la que cada sector entienda su responsabilidad en esta lucha por un cambio.

Quizás si estuviéramos en una democracia real, no necesitaríamos de una unidad social de esta naturaleza y los partidos políticos podrían cumplir con su función, mientras otros sectores se dedican a sus actividades normales. Pero no estamos en una democracia; nos estamos enfrentando a una dictadura moderna. Es un régimen que mantiene ciertas apariencias democráticas para esconder su verdadera naturaleza dictatorial. En lugar de censurar directamente a los medios de comunicación, el régimen los compra con los fondos del Estado y la cooperación de empresarios corruptos, para así imponer una hegemonía comunicacional que manipula la verdad. En lugar de ilegalizar a los partidos y prohibir la libertad de asociación, el Poder Ejecutivo se apropia de las instituciones judiciales para enjuiciar e inhabilitar selectivamente a dirigentes y activistas, como es el caso de Leopoldo López y muchos otros (a veces invisibles). De esta manera anula la democracia, y la reemplaza por un dogmatismo ideológico que no admite ninguna crítica, ni siquiera si viene de personas que los han apoyado en el pasado.

Si no estamos en una democracia, ¿cómo pueden participar los ciudadanos en esta lucha? Lo primero es el ejercicio del voto, de eso no hay duda. Pero también es necesario que la sociedad unida complemente la lucha electoral con formas legítimas de protesta sin violencia. En su Carta desde la cárcel de Birmingham, Martin Luther King, Jr. escribe:

“Me preguntan, ‘¿Por qué la protesta? ¿Por qué la acción directa? ¿Por qué sentadas, marchas y demás? ¿Acaso no es el de la negociación el mejor camino?’. Tienen razón para abogar por la negociación. De hecho, esto es lo que realmente se propone la acción directa. La acción directa no-violenta trata de (…) originar tal tensión, que una comunidad que se ha negado constantemente a negociar se ve obligada a hacer frente a este problema”.

En algunos sectores de la opinión pública existe un falso dilema entre la protesta pacífica y la negociación, entre la presión de calle y el voto. La realidad es que son estrategias de lucha complementarias, y ambas son profundamente democráticas. Para poder negociar, debemos alzar la voz ante los atropellos y generar presión para que no sea ignorada la voluntad de los venezolanos; de lo contrario nunca llegaremos a una negociación justa.

Ahora bien, también es cierto que existen cosas que no son negociables. La libertad de pensamiento y la oportunidad de vivir en un país de paz y oportunidades son algunas de ellas. El acceso a productos básicos de alimentación y medicamentos es otra. Estos derechos no se negocian, se exigen, y para eso debemos complementar el voto con la resistencia no violenta, que se basa en la desobediencia civil como mecanismo para desproveer al Estado de las herramientas que utiliza ilegítimamente en nuestra contra.

Nosotros, desde Voluntad Popular y desde la Unidad, tenemos la convicción de que por medio del voto se puede generar el proceso de cambio que Venezuela quiere. Sin embargo, pecaríamos de ingenuos si no nos preparamos para un escenario en el que el gobierno desconozca por completo las reglas de la democracia. Esto no implica que debamos abandonar el camino electoral, todo lo contrario: implica que debemos fortalecer la ruta electoral con una estrategia complementaria de presión cívica y de presencia en la calle para defender nuestros votos pacíficamente el 6 de diciembre. Solo así podremos ganar y defender los resultados para llegar a la Asamblea Nacional.

Los partidos políticos no podemos solos. Es por eso que la Unidad no es solo de partidos políticos; es una reconciliación profunda nacional por el bien de una transición democrática y pacífica. Todos, sin importar el partido al que pertenezcamos, cuál es nuestra ideología o sector social, estamos invitados a formar parte de esta Unidad superior, que ahora todos necesitamos.  

Así como vemos a Venezuela llena de inseguridad, de necesidad y de frustración por lo que nos está pasando, los invito a ver esa otra Venezuela en la que la sociedad se une para salir adelante. Si todos trabajamos desde nuestro sector, cooperando con otros para construir una verdadera unidad social que trabaje por el cambio, nada podrá detenernos.

 

 

@freddyguevarac

Coordinador Nacional (e) de Voluntad Popular.

Candidato a diputado de la Unidad.

Enviar Comentarios

Entradas relacionadas