Oposición volvió a su votación histórica tras el espejismo de las parlamentarias

EleccionesR_3

 

La del 15-O fue una de las elecciones en las que se acumularon más irregularidades previas por parte del Poder Electoral, lo que hizo que algunos países cuestionaran el proceso incluso antes de su realización. Baja participación en zonas opositoras y un inusual incremento en zonas chavistas marcaron la jornada

 

Franz von Bergen

@FranzvonBergen

 

Los resultados de las elecciones parlamentarias de 2015 parecían pronosticar el inicio de una nueva etapa, un cambio en los desenlaces electorales históricos de la era chavista. Aquel 6 de diciembre la oposición ganó en estados donde nunca lo había hecho y con ello armó un triunfo nacional inédito que le dio una mayoría de dos tercios en la Asamblea Nacional.

Dos años después, pareciera que 2015 no hubiese existido. Los resultados de las elecciones regionales del 15 de octubre se asemejaron más a las tendencias históricas anteriores: el chavismo arrasó nuevamente en los Llanos y recuperó su dominio sobre estados como Barinas. De ganar en 18 entidades en 2015, la MUD pasó a vencer en sólo 5.

La explicación detrás del espejismo del 2015 es compleja y tiene factores electorales y no electorales. En este trabajo se presentan aquellos que están a la vista de todos, basados en los resultados oficiales entregados por el Consejo Nacional Electoral, que fueron puestos en entredicho por la MUD.

En los resultados oficiales se registra una merma de votación en los bastiones de oposición a la vez que el PSUV logró recuperar sus territorios históricos y se apoyó en un inusual aumento de participación en esos lugares para ganar la batalla comicial. De igual manera, se evidencia que los trucos que activó el CNE antes del proceso comicial y en claro beneficio del oficialismo, como no permitir la sustitución de candidatos o cambiar centros electorales de ubicación, también tuvieron un impacto.

 

La debacle mirandina o volver al “modo” Charallave

RegionalesMiranda

Hasta 2015, las tendencias históricas decían que Miranda era un estado reñido. Promediando las diferencias entre bloques desde 2010 hasta 2013, la oposición apenas le había sacado 3,8 puntos al oficialismo. Sin embargo, en las parlamentarias de hace dos años las cosas cambiaron: la MUD ganó por 20,4 puntos, conquistó municipios históricamente rojos como Zamora y el estado pasó a ser considerado un bastión opositor.

¿El domingo pasado? Sorpresa. Héctor Rodríguez, el candidato oficialista, se alzó con una ventaja de 7,1 puntos, el mayor margen a favor del chavismo desde las presidenciales de 2006, cuando Hugo Chávez ganó por 13,7. Numéricamente, la razón se puede encontrar en las cifras de abstención y participación.

De entrada, la situación puede explicarse. Votó 58,6% del electorado, cifra similar al 58,3% de las regionales de 2012, con el que Henrique Capriles ganó la gobernación. Pero todo cambia cuando se analiza por municipio.

En Baruta, Chacao y El Hatillo, los bastiones de la MUD, hubo una votación de 50% o menos, los peores números de la historia reciente. Mientras que Capriles sacó en esos espacios una ventaja de 139.474 votos, Carlos Ocariz, actual candidato opositor, apenas logró separarse por 110.366 sufragios, 29.000 menos.

Ocariz al final perdió por 86.343 votos, lo que se explica si se considera que en otros municipios propensos a la MUD, como Los Salias y Sucre, ocurrió algo parecido, a la vez que en alcaldías fuertes del chavismo hubo un incremento inusual de participación.

Un ejemplo: hasta antes de 2015, el PSUV ganaba en Charallave por un promedio de 22 puntos. El domingo venció por 30 y la participación se incrementó en 6 puntos respecto a 2012. En las parlamentarias de hace dos años la MUD había logrado reducir a 2 puntos la diferencia en este lugar. Nuevamente: 2015 no existió.

 

Barquisimeto no salvó a Henri

RegionalesLara

En 2015, la oposición ganó Lara por una cómoda ventaja de más de 10 puntos. Pero el domingo no fue 2015. Carmen Meléndez, la abanderada del PSUV, derrotó a Henri Falcón por 18 puntos. La clave estuvo en Barquisimeto. En 2012, el opositor ganó el estado apoyándose en la capital, lo que le permitió perder en la mayoría de los municipios restantes. Esta vez cayó allí por 10 puntos.

Para entender qué ocurrió numéricamente, hay que poner la lupa en las parroquias de ese municipio (Iribarren). Catedral, La Concepción y Santa Rosa son los grandes bastiones de oposición. En ninguna la participación superó 61%, más de 15 puntos por debajo de 2015. El colchón que logró Falcón allí fue de 42.438, ni la mitad en comparación a los 95.591 votos de diferencia que la unidad obtuvo en 2015.

Mientras que en las parroquias opositoras la participación fue similar a las de las regionales de 2012, en las inclinadas hacia el oficialismo la votación subió casi 10 puntos o más respecto a los mismos comicios.

 

Lacava se alzó a pesar de Valencia

RegionalesCarabobo

En Carabobo se dio una situación parecida a la de Lara, en la que los votos de la capital del estado no pudieron contrarrestar a la periferia chavista. De nuevo aparece el binomio de abstención opositora y participación oficialista.

Para ilustrar la situación resulta interesante la comparación con las elecciones municipales de 2013, en las que el opositor Miguel Cocchiola resultó elegido alcalde. Por ejemplo, en la parroquia San José, lugar donde se concentra buena parte del voto de la MUD, el pasado domingo acudió a las urnas 50,3% del electorado, mientras que en las municipales 2013 se reportó participación de 66,1%. El colchón opositor en ese lugar cayó en más de 12.000 votos.

Si se considera que la situación fue la inversa en el principal bastión del chavismo, Miguel Peña, donde se registraron 5 puntos más de votación, no es extraño que Alejandro Feo La Cruz ganara Valencia por menos de un punto y no le alcanzara para recortar la brecha que le sacó Rafael Lacava en el resto de la entidad. Esto porque, como había sido tendencia hasta 2015, el Psuv dominó la periferia del estado.

 

¿Votos nulos condenaron a Velásquez?

RegionaleBolívar

En las parlamentarias de 2015, la MUD ganó en Bolívar por una diferencia de 22 puntos. Este resultado era totalmente distinto a la tendencia histórica, favorable al chavismo por un pequeño margen de 4, lo que hacía que la entidad fuera extremadamente reñida. El domingo pasado se regresó a ese escenario y el CNE declaró ganador a Justo Noguera Pietri, el candidato del PSUV, por apenas 0,26 puntos porcentuales: 1.471 votos.

La derrota opositora, que Velásquez aún no reconoce, podría tener una causa: los votos nulos que sacó Francisco Sucre, el dirigente opositor que perdió las primarias contra Andrés Velásquez, el abanderado final de la MUD. El CNE no permitió la sustitución de candidaturas, así que sus votos no fueron para Velásquez. Sucre acumuló 3.787 sufragios, casi el doble de la diferencia por la cual el chavismo alcanzó la victoria.

Es la segunda vez consecutiva que Velásquez pierde Bolívar por muy poco y denuncia fraude. En 2012 cayó por menos de 3 puntos. En esa ocasión, la participación fue de 41,2% y en esta se elevó a 58%, lo que parece dejar por fuera al factor abstención.

En otros estados los trucos previos a los comicios impulsados por el oficialismo, como cambios de centros de votación a última hora o la limitación de sustituir candidatos, tuvieron también cierto impacto, aunque ninguno tan fuerte como para ser responsabilizado directamente por la derrota opositora, tal como sí ocurrió en Bolívar.

 

Cuna de Chávez volvió al chavismo

RegionalesBarinas

Luego de dos triunfos electorales seguidos en la capital de Barinas, se esperaba que la oposición acabaría con el dominio de los Chávez sobre el estado. Pero no fue así: los números se parecieron mucho más a los históricos que a los obtenidos en 2015 y Argenis Chávez, hermano del fallecido presidente, es el gobernador electo.

La clave para la oposición en esta entidad siempre ha estado en ganar con diferencia la capital, tal como logró en 2015, cuando venció por más de 20 puntos. En esta ocasión, perdió allí por 5.

Esta vez la abstención no explica el resultado si se compara con ejemplos históricos. La oposición ganó en las mismas parroquias que en 2013 y en ellas la participación más bien fue mayor. Sin embargo, la votación también aumentó en las demás. En toda la jurisdicción la cantidad de sufragios se elevó en casi 12 puntos y eso generó el cambio con respecto a 2013. Si se compara con 2015, la abstención sí fue más elevada, pero a nivel de parroquias no se hace evidente un impacto de este factor.

 

¿Entonces no existió el 2015?

Todos los estudios de opinión sitúan la aprobación del gobierno de Nicolás Maduro en niveles similares a los que tenía en los meses anteriores y posteriores a las elecciones parlamentarias de 2015. Desde hace más de dos años, su popularidad se sitúa entre 20% y 30% dependiendo de la encuesta y del momento. Además, la crisis económica, la principal causa de su baja aceptación si se considera que este es el principal problema para la mayoría de los encuestados, más bien ha empeorado.

Esto demuestra que el estado de ánimo de la opinión pública que llevó a los resultados de 2015 sí existió y aún existe. La votación del domingo cambia debido a distintos factores. Como se vio, numéricamente se hace evidente que influyeron los niveles de abstención en unos lugares y de participación en otros.

Sobre la abstención se ha hablado mucho. Quizá lo más curioso e inesperado estaría en los altos niveles de participación en lugares oficialistas. Voceros del gobierno argumentan que el elector se movilizó por la molestia causada por las iniciativas de calle opositoras del último año. No es descartable, aunque sí extraño que eso se manifieste electoralmente pero no en las encuestas con mayor aprobación al gobierno o rechazo a la MUD. Otro factor de peso podría ser el carnet de la patria y los beneficios directos diseñados por el gobierno para proteger a sus simpatizantes de la crisis, como los CLAP. Muchos de ellos podrían servir de presión para movilizar.

Por años, factores de la oposición han denunciado que el gobierno aplica el voto múltiple como una estrategia para ayudar a sus candidatos. Eso elevaría los niveles de participación. La oposición denunció fraude en algunos estados. Ahora le toca probarlo.

De lo que sí no queda duda es de que algunas decisiones previas del CNE beneficiaron directamente al PSUV, en especial el no permitir la sustitución de candidatos, lo que volteó el resultado en Bolívar. No es primera vez que el Poder Electoral beneficia al oficialismo, pero fue una de las elecciones en las que se acumularon más irregularidades previas, lo que hizo que algunos países cuestionarán el proceso incluso antes de su realización.

Enviar Comentarios

Entradas relacionadas