Los mensajes en el video para despedir a “El Conejo”

 

 

 

@GITIW

Un semiólogo, un cineasta y un sociologó analizaron para Runrun.es los videos que circularon hace una semana en las redes sociales, donde se muestra a los presos del Internado Judicial de San Antonio disparando ráfagas de balas bajo el cielo de la isla de Margarita. Coinciden en que las imágenes que causaron asombro, terror e indignación entre los venezolanos, contienen varios mensajes con diferentes destinatarios.

La tarde del domingo 24 de enero varios videos, que mostraban el hecho violento, pasaron de un teléfono a otro con la misma velocidad con la que llovieron las balas en la despedida que los reos le hacían a quien hasta ese día había sido su líder: Teófilo Rodríguez Cazorla, alias “El Conejo”. Humberto Valdivieso, semiólogo; Óscar Lucién, cineasta; y Roberto Briceño León, sociólogo, aseguran que las imágenes llevan un mensaje que no estaba dirigido dirigido a la población común, sino a las bandas rivales, al mundo del crimen.

Sin embargo, y aunque quizás no era el objetivo, la sensación de miedo generada por delincuentes que disparaban potentes armas a la vista de todos, se contagió entre los ciudadanos tanto como se viralizó el documento audiovisual.

 

Para marcar territorio

 

san antonio

 

“El video de los internos es muy parecido al de todos los grupos violentos. Veo ego en esas imágenes, hay algo de show off, de mostrar poder, unidad, control de un territorio; pero considero que no es un mensaje para el ciudadano común. A mí me parece que el mensaje de este video, aunque le llega a todo el mundo debido a la apertura de las redes sociales, está dirigido para un público específico que maneja esos códigos, por ejemplo, las bandas rivales que ante la muerte de un líder, disputarán un territorio. Es muy probable que lo hayan grabado para que fuese visto por sus pares, como un mensaje para los rivales”, explica el semiólogo e investigador de la UCAB, Humberto Valdivieso.

Valdivieso agrega que cuando hay grupos focalizados, los mensajes se dan con una determinada intención. “Dentro del código de conducta y de comunicación del submundo donde están encerrados estos individuos –me refiero al mundo de la delincuencia-, probablemente enfrentan la tragedia de perder a un líder mostrando poder para no perder territorio, buscan reunificar su espacio, demostrar que están presentes. No tiene sentido pensar que este fue un mensaje para la población, ellos ya tienen sus redes a ese nivel y seguirán operando como crimen organizado, insisto en que este debe ser un mensaje para los contrincantes. No sé ni siquiera si es un mensaje para el Estado, no debe serlo porque, quien permite esto, el Estado, eso es obvio. Yo diría que esta segunda mirada va hacia un código interno dentro del crimen organizado básicamente para enseñar los dientes. Estoy seguro de que está dirigido a esos grupos, indistintamente de que a través de las redes sociales el mensaje lo recibamos todos. Seguramente, alguien que esté inmerso en el mundo criminal verá en este video mensajes específicos que quienes estamos fuera no captamos o no entendemos”.

Óscar Lucién, comunicólogo, coincide en que se trata de un ritual de violencia que es frecuente en el mundo delictivo, el cual forma parte de su código de comunicación, no obstante, apunta que el problema se agrava cuando los hechos ocurren dentro de un recinto penitenciario. “Ver a unos sujetos con armas de alto calibre, dentro de una instalación carcelaria, disparando en honor de la muerte de un líder, evidencia que no hay control de las armas y que las cárceles están en poder de los delincuentes. Creo que esos videos son la expresión palpable y patética de la condición fallida con la que se califica al Estado venezolano”.

 

La inercia de la GNB

 

 

La incredulidad ante el video que mostró a los internos descargar al aire armas de guerra dio paso a la indignación, al ver otro video que mostraba a un grupo de GN inertes mientras se escuchan las detonaciones. En este caso, la ausencia, ineficacia e inacción del Estado es el mensaje.

“La Guardia Nacional representa al Estado que está inerte ante esta situación”, señala Lucién.

Roberto Briceño, director del Observatorio Venezolano de Violencia agrega: “El silencio de las autoridades, silencio de palabra y de acción, muestra la incapacidad del estado de derecho, la ingobernabilidad de los lugares  más controlables, como las cárceles. Muestra, además, la carencia absoluta de aplicabilidad de las políticas públicas. ¿No hay acaso una ley y un plan nacional de desarme… ahora, cómo podemos pensar que se logrará aplicar la ley de desarme en las calles abiertas, si no la pueden aplicar en la cárceles cerradas? ”.

Valdivieso considera que sobre el video que muestra a la Guardia Nacional habría que hacer un análisis político y ciudadano. “Está a la vista de todos la parálisis de los funcionarios -no sabemos las razones-, pero sí sabemos que están impedidos de actuar. Ellos reciben órdenes y obviamente la orden no llegó. Esta es una mirada de indignación, quien graba el video no dice nada, es como si el propio ciudadano también estuviera paralizado frente a la parálisis de la GN, no les reclama con palabras, no dice nada, es una mirada que ni siquiera interpela, únicamente está sorprendido ante lo que está viendo”, apunta el semiólogo.

Lucién agrega al análisis que la radiografía de esta realidad se completa al incluir la fotografía de la ministra de Servicios Penitenciarios, Iris Varela, abrazada a “El Conejo”. Briceño León apunta sin ambages: “La gran pregunta sin respuesta en la sociedad, es cuánto hay de incompetencia y miedo, y cuánto hay de complicidad y lucro en la situación de las cárceles del país”.

 

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