Una guerra que se traslada de Barinas a Corpoelec por Juan Carlos Zapata

¿A qué se parece esto? A varios gobiernos dentro del Gobierno. Es que actúan como si el tiempo se les acabara. Parece  2002: entre el golpe de abril y el paro petrolero y empresarial. Temían algunos que el final se acercaba y entonces apuraron el paso, tanto que, por ejemplo,  cometieron desaguisados tan evidentes como la compra del edificio del Citibank por parte del Ministerio de Finanzas. En la actualidad, o regresan los temores, o la impunidad es tal que ya no guardan forma alguna. Es el caso del cambio de mano en Corpoelec. Antes de que se diera oficialmente la salida de Alí Rodríguez y la designación de Argenis Chávez, las movidas aparecieron bien temprano. Salen asesores de uno, entran los asesores de otro. Hay presión sindical contra una ficha de Alí Rodríguez. Sale un ex-guerrillero metido a asesor de negocios. Entra el equipo de Argenis, entre los cuales, y él mismo lo ha reconocido en cadena nacional, “los amigos empresarios” que lo ayudan en el plan de recuperación eléctrica. Se incorporan también algunos de sus amigos de Barinas. Y esto suena, resuena, recuerda, pues para nadie es secreto cómo Argenis Chávez manejó el gobierno de Barinas. Se quejan los colaboradores que Javier Alvarado, Nervis Villalobos y hasta el mismo Rafael Ramírez, promovieron en Corpoelec.  Se queja el operador de los seguros. Se queja Dieguito Salazar. Pierden piso, ahí, los bolichicos. Se queja Alí Rodríguez, y yéndose lanza la perla del “lógico” aumento de la gasolina, dejándole esa bomba al Presidente, a los Chávez en general. La verdad es que, entre rojos, actúan peor que adversarios. En el pasado, cuando el gobierno cambiaba de AD a Copei y viceversa, al menos se cuidaban las formas. Comisión de enlace. Los altos cargos ponían su puesto a la orden. Se daba tiempo al acoplamiento. No. Aquí es otra cosa. Lo peor para el país es que se traslade  de  Barinas a Corpoelec y, por ende, a toda la red eléctrica nacional, el foco de la lucha entre Adán y Argenis. Entre los Chávez, pues. Y esta disputa puede explicar, en parte, el retraso del plan eléctrico. Que la gente de Rafael Ramírez, Alvarado y Villalobos, reclaman para sí el diseño del único plan, el que está en desarrollo, y el que completará, con suerte, Argenis Chávez en 2012. Y se quejan, aquellos, de que Argenis será el beneficia rio si lleva a puerto el programa. ¿Y después de 2012? ¿Hay plan?

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