La zona rural de El Hatillo celebró desde temprano

María Paola Martínez

@mpaolams

Aunque se encuentran en el mismo municipio, la zona rural y las parroquias urbanas de El Hatillo parecieron países distintos el 20 de mayo de 2018. La ausencia de miembros de mesa, testigos de partidos, y principalmente votantes, que marcó la jornada en los centros electorales de las áreas principales del municipio no estuvo presente en El Hatillo profundo, donde los centros electorales sobrepasaron 50% de participación, aunque con diversas irregularidades.

Para el final de la jornada electoral, los centros con mayor cantidad de electores estaban incluso más desolados que en la mañana. En la Escuela Cajigal en el pueblo de El Hatillo, durante 10 minutos solo un señor de la tercera edad se acercó a ejercer el voto. Las calles aledañas a la zona comercial concentraban su actividad en sitios de venta de comida y farmacias, y poco a poco, conforme se ocultaba el sol, quedaban desiertas.

Sin embargo, a kilómetros del corazón comercial del municipio, pequeños poblados disfrutaban de una literal fiesta electoral. Con una bachata de Romeo Santos, los gritos de niños jugando en una cancha y el rugido de alguna de las 20 motos estacionadas en una angosta calle, los habitantes de La Hoyadita celebraban la victoria que estaban seguros que llegaría. Un grupo de mujeres conversaban al lado del punto rojo, sin tener que escanear más carnets de la patria pues más de la mitad de los electores, exactamente 941 de los 1.547, ya lo habían hecho, de acuerdo al corte de participación obtenido por Caracas Ciudad Plural.

En la Escuela Abilio Reyes Ochoa, en el caserío La Mata, más de 50 personas bordeaban la calle en donde se encontraba el centro, muchos de ellos en espera de carros o autobuses dispuestos por el oficialismo para trasladar a los votantes. Fue el caso de Sonia, una señora de 60 años a quien personas afines al PSUV buscaron en su casa invitándola a votar, pero luego la dejaron  sin llevarla de regreso. 1.932 de los 3.954 electores inscritos ejercieron su derecho al voto en ese centro, según el reporte del grupo de observación electoral.

En el centro más alejado de El Hatillo, la Escuela Concentración Nacional Turgua, en el caserío del mismo nombre, el ambiente estaba más calmado que en los demás centros rurales, aunque una docena de personas hablaba en la calle donde está ubicada la escuela. El corte de participación arrojó que 721 votantes de los 1.290 inscritos acudieron a sufragar.

De acuerdo con Gorka Carnevalli, coordinador electoral de la organización de observación electoral Caracas Ciudad Plural, los reportes de voto asistido en los tres centros de la zona rural fueron significativos, y sospecha que pudieron haber sido incluso más, pero no fueron asentados en el libro de incidencias.

Carnevalli, quien también dirige el Foro Hatillano, comentó que el voto asistido es una de las irregularidades que pasan desapercibidas en los centros que no constan de testigos de diferentes partidos, por lo que se abre la ventana para que los testigos doblen las reglas y asistan a personas que no cumplen los requerimientos para ello, como ser de la tercera edad o discapacitado.

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