Alimenta La Solidaridad atiende a casi 800 niños a un año de su fundación

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Cerca de 800 niños de varios sectores de Caracas reciben actualmente una comida diaria de lunes a viernes de la mano del programa Alimenta La Solidaridad. A un año de su creación, el proyecto ya cuenta con  9 comedores en la capital del país: uno en Antímano, Las Mayas, Los Mecedores y Cota 905; dos en Carapita, en los sectores El Cardón y Monserrat;  y tres más en La Vega, específicamente en las comunidades de La Isla, Las Casitas y San Miguel.

Alimenta La Solidaridad nació por la crisis alimentaria que ha venido afectando a los venezolanos desde hace unos años, situación en la que se ha visto más perjudicada la población infantil de bajos recursos del país. En julio del 2016 arrancó este proyecto impulsado por el activista social y dirigente político, Roberto Patiño, como una forma de ayudar a esos niños que salían de vacaciones escolares exponiéndose a tener una comida menos al día, justo esa que recibían en el colegio.

Esta iniciativa comenzó con un primer comedor en el sector Las Casitas, en La Vega, al oeste de Caracas. Este atendió por primera vez a aproximadamente 40 niños de la comunidad. Al ver el entusiasmo de los niños, el compromiso de la madres y la situación que cada día se agravaba más, la iniciativa se expandió para seguir llevando más almuerzos a más niños en las comunidades.

En los comedores de Alimenta La Solidaridad se ofrece un menú especializado elaborado con la ayuda de nutricionistas, que lo hicieron económico y balanceado. Para que los niños disfruten de él lo que se pide es un compromiso por parte de los padres de que los lleven a las escuelas, además de que se involucren con la iniciativa colaborando con su desarrollo, bien sea preparando los almuerzos o ayudando a mantener en buen estado el comedor. A su vez a los niños se les enseña a cuidar los espacios y a tener la responsabilidades dentro del comedor y velar por él.

“Cuando me enteré del programa me interesé mucho porque padezco la grave situación alimentaria. Soy madre de cuatro niños; mi hijo mayor tiene 10 años, tengo otra de ocho, una de seis y la menor que acaba de cumplir dos años. Me parece muy buena esta iniciativa. Ya tengo casi un año en el programa y la verdad no cambiaría nada. Mis hijos han mejorado mucho, no solo a nivel académico sino también nutricional, la menor estaba pesando 7 kilos y medio y ahora pesa 10”, relató Eglys Lemos, una de las madres beneficiarias del comedor de La Isla en La Vega.

Esta iniciativa también busca fomentar la solidaridad como un valor base para alcanzar el desarrollo de nuestra sociedad. Para este programa la solidaridad es sinónimo de apoyo, respaldo, ayuda y protección; es un sentimiento compartido que invita a unir fuerzas para resolver y superar problemas. Es por ello que se han implementado en algunos comedores actividades extra cátedra como talleres de pintura, canto y hasta teatro, para así continuar ayudando a estos niños no solo a nivel alimenticio sino también de forma social al incentivarlos a participar en diversas disciplinas.

“Estoy seguro que para lograr el cambio que queremos en el país es vital que se fortalezcan las comunidades y que exista una interrelación de sus habitantes con personas de otros sectores, para que con el trabajo en conjunto logremos las soluciones a los problemas de todos”, aseguró el fundador del proyecto, Roberto Patiño.

 

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