Julio ha sido el mes más violento en Mérida en lo que va de año

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Con 26 víctimas fatales cerró el mes de julio en la entidad merideña. Así lo dio a conocer el profesor de la Universidad de Los Andes y coordinador del Observatorio Venezolano de Violencia, Mérida (OVV Mérida), Freddy Crespo, en la acostumbrada exposición mensual que hace sobre el registro, análisis y depuración de los sucesos delictivos publicados en prensa en el estado.

En palabras de Crespo, “el mes de julio puede considerarse como el más violento en lo que va de año en Mérida, pues no sólo se habla de 26 personas fallecidas víctimas de homicidios, sino también de un total de 26 personas lesionadas en tentativa de homicidio y 18 víctimas de robos con lesión, lo que totaliza a más de 60 personas heridas en su integridad física con armas de fuego, principalmente”.

El investigador enumeró otras razones que reflejan y describen la magnitud de la violencia en el mes que recién cerró.

  1. la letalidad y el nivel de agresividad en la comisión de los delitos, pues 90% de los homicidios, los robos y las tentativas de homicidio, implicaron el uso de arma de fuego y dos o más disparos efectuados contra la humanidad de la víctima.
  2.  de las 26 víctimas de tentativa de homicidio, seis pueden catalogarse como intentos de linchamiento y ocho derivadas de ataques de grupos armados contra manifestantes que se expresaban en plena vía pública.
  3. de los 26 homicidios, seis se registraron entre el sábado 29 y el domingo 30 de julio como parte de las protestas que se desarrollaban en la entidad; y tres más fueron víctimas de esta misma situación a lo largo del mes, entre ellas dos funcionarios policiales.
  4. hasta el día 11 de julio se habían registrado 7 suicidios en la entidad. El mes cerró con 17.
  5. es incalculable la cantidad de detenciones arbitrarias efectuadas durante el mes de julio como parte de las acciones gubernamentales en contra de las protestas; e incalculable igualmente los juicios y castigos informales que funcionarios de los organismos de seguridad ejecutan contra los manifestantes y que el OVV Mérida tuvo conocimiento. Se habla en este caso de golpizas o palizas en la detención en caliente y luego la liberación del manifestante.

Todo un caldo de cultivo que, para Crespo, da cuenta de la magnitud de la violencia que se vivió en la entidad andina en el mes de julio. “Si a eso le agregamos las acciones de los organismos de seguridad en contra de los conjuntos residenciales, como medida preventiva o de castigo por su tendencia a la protesta, tenemos una lista bastante larga de hechos de violencia y abusos de autoridad, todos enmarcados en acciones violatorias de los Derechos Humanos de la ciudadanía”.

“La sensación de vulnerabilidad de la ciudadanía le lleva a exteriorizar acciones como los linchamientos o a tomar una medida individual como el suicidio que refleja el nivel de anomia social que se está viviendo en el país”, explicó el investigador.

“La represión estadal lejos de colaborar con la reducción de esta situación social expresada en cifras como las expuestas, termina por convertirse en un elemento que la profundiza más, desvirtuando el papel institucional del Estado como ente garante para la resolución de conflictos. En consecuencia, la anarquía no solo caracteriza las relaciones sociales entre individuos, sino también la reacción estadal e institucional. El resultado de esta dinámica será que ante la ausencia de puntos de encuentro, los caminos de desencuentro lleven a más violencia y mayor deslegitimidad de las instituciones sociales y estadales, tal como se está experimentando en estos momentos, consecuencia de la violencia, represión desmedida y violación de los derechos humanos que se ha vivido en Mérida la entidad desde abril hasta la actualidad”, concluyó Crespo.

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