José Miguel Vivanco: Gobierno de Nicolás Maduro ha violado derechos humanos de presos políticos

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José Miguel Vivanco, director de la División de las Américas de Human Rights Watch (HRW), aseguró que el caso de Leopoldo López demuestra ante todo el continente el nivel de represión del gobierno venezolano.

“El caso de Leopoldo López representa hoy en América Latina el principal ejemplo del abuso de poder”, dijo Vivanco como parte de la presentación del libro Preso pero Libre en Madid, España.

En una nota del diario español ABC, indicó que el caso de López es uno de los que más irrita al gobierno de  Maduro.

Para Vivanco, «el Gobierno de Maduro es un régimen que no tiene límites, si quieren castigar aun mas fuerte a Leopoldo, lo van a hacer y lo han hecho». Eso sí, avisa: «La vida de Leopoldo López está en manos del régimen, cualquier cosa que le ocurra es responsabilidad directa del gobierno». El director de HRW insta a que no solo sea Mauricio Macri, presidente argentino, quien denuncie de forma rotunda en la región lo que ocurre en Venezuela.

—¿Qué apoyos le quedan a Venezuela?

 

-Hoy día el descrédito del régimen venezolano es casi unánime, son contados con los dedos de una mano quienes apoyan al régimen, como Ecuador, Bolivia y Nicaragua. No hay más.

—¿Mantener preso a Leopoldo López es uno de los mayores errores políticos del chavismo?

-Están cada vez más aislados y eso se debe al gravísimo deterioro de las libertades públicas. A las denuncias sobre corrupción, al desabastecimiento, a los niveles de seguridad, pero creo que, efectivamente, la detención de Leopoldo López ha sido un factor muy importante que ha contribuido al descrédito de un régimen que solo guarda una fachada democrática cada vez más débil.

 

—¿Ve posible que salga adelante la ley de Amnistía?

 

-El problema de Venezuela es que a pesar de las grandes mayorías que se expresaron en las urnas el 6 de diciembre exigiendo un cambio en 180 grados y castigando electoralmente al Gobierno de Venezuela, el régimen se ha parapetado en el Tribunal Supremo. Lo controla desde hace más de diez años (2004), al estar integrado por incondicionales del chavismo, y esos son quienes se encargan de bloquear cualquier norma o proyecto, como la liberación de Leopoldo López. Es perfectamente previsible que el proyecto de amnistía recibirá un bloqueo antidemocrático del Tribunal Supremo que opera como brazo político del Ejecutivo.

 

—El poder judicial no existe como tal…

-Existe formalmente, pero es solo un ropaje que se le da a unos empleados, con el título de abogados que responden las instrucciones del ejecutivo y eso ocurre desde 2004, mediante la modificación de la estructura de la suprema corte. Desde entonces se ha dedicado a convalidar cada una de las decisiones del Ejecutivo. La suprema corte puede prescindir de los jueces que están de forma interina, más del 70% de los jueces no tienen inamovilidad y pueden ser destituidos de la noche a la mañana. No solo no hay una identificación política absoluta, sino que el resto de los jueces dependen en sus carreras de la buena imagen y relación con la Suprema Corte.

 

—¿El chavismo se ha parapetado tanto en las instituciones que es muy difícil de revertir?

 

-Lo que sucede en Venezuela no tiene parangón en América Latina: se han desmontado todas las instituciones. Lo único relativamente parecido fue el desastre institucional que provocó Fujimori cuando gobernó Perú: extorsión, corrupción, presiones de toda naturaleza, eso es lo es más cercano. En Argentina con Kirchner subsistieron unos medios de comunicación independientes que lograron mantener a pesar de las presiones. Además, el poder judicial se mantuvo muy firme en la defensa de sus fueros.

 

—¿Habrá otro «caracazo»?

 

—Espero que la situación no pase a mayores, que no se agrave más. Pero dada la actitud recalcitrante de Maduro, la arbitrariedad con la que gobiernan, la indefensión de los críticos, la comunidad internacional debe ejercer las presiones necesarias sobre el Gobierno chavista.

 

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