En la Memoria y Cuenta del vicepresidente Aristóbulo Istúriz tampoco se ve la crisis

AristóbuloIstúriz

Alejandro Hernández

@AlejandroRHer

Entre cifras que no cuadran, argumentos y comparaciones acomodadas transcurrió la intervención del vicepresidente de la República, Aristóbulo Istúriz, en la Asamblea Nacional. En su presentación de la Memoria y Cuenta, el representante del Ejecutivo no se refirió a la crisis económica que padece el país, en cambio, aseguró que son “evidentes” los logros políticos y sociales del Gobierno.

Istúriz llegó a las 2:00 de la tarde al palacio legislativo. Lo acompañaban todos los ministros del tren Ejecutivo, quienes también debían entregar formalmente el informe de gestión de 2015, tal y como establece la Constitución.

El vicepresidente, al igual que otros funcionarios del chavismo cuando se enfrentan a un compromiso similar, celebró los indicadores del Gobierno al compararlos con los índices económicos y sociales de Venezuela en 1998, evadiendo así la situación del país en 2015, año en el que se agudizó la crisis económica.

El funcionario afirmó que atravesamos un momento económico “difícil”, pero aseguró que están “optimistas”. Acusó a la oposición de crear una “escasez inducida” en el país para “mellar la popularidad de la revolución”.

El llamado método de fracking de extracción de petróleo, el decreto de Obama, la crisis global, Guyana y el Esequibo, Colombia y la frontera fueron otros de los argumentos a los que apeló Istúriz para explicar lo ocurrido en 2015, año que definió como “complejo y exigente”.

El arribo a la meta de un millón de viviendas en el marco de la Misión Vivienda, los 7.600 taxis importados de China y entregados por el Gobierno, el incremento de la recaudación tributaria o la disminución de la pobreza, medida por el método de las Necesidades Básicas Insatisfechas, o la “protección” del salario fueron algunos de los logros destacados por el vicepresidente de la República. También insistió en la idea de que se agotó el modelo rentista y que es necesario un modelo distinto que preserve los logros de la revolución.

El desfile de los ministros, con pitas y gritos

El presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, al igual que hizo luego de la presentación de Nicolás Maduro ante el parlamento en enero pasado, realizó una breve intervención en la que cuestionó algunas de las cifras y resultados presentados por Istúriz.

Después empezó el desfile de los ministros. Uno a uno fue subiendo hasta la tribuna de oradores para entregar a la directiva del Poder Legislativo su respectivo tomo con el informe de su gestión. El protocolo se sucedió en medio de los gritos de las barras oficialistas que estaban presentes y de los reclamos de los diputados de la bancada opositora.  Así cuando subió la ministra Iris Varela los parlamentarios de la oposición corearon, a modo de crítica a su gestión, los apodos de algunos de los pranes que mandan en las cárceles venezolanas: “¡El Conejo! ¡El Picure!…”.

Al ministro de Energía Eléctrica, Carlos Motta Domínguez, también le reprocharon al grito de “apagones” y al titular de la cartera de Ecosocialismo y Aguas, Ernesto José Paiva, la bancada opositora le pidió “agua”, a propósito de la crisis que viven distintas regiones del país en la prestación de este servicio básico.

Cumplido el protocolo, Ramos Allup ordenó a una comisión de diputados acompañar a la delegación del Ejecutivo hasta la salida del hemiciclo. A las afueras del Palacio Legislativo sigue la crisis y una población esperando respuestas.

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