No hay cuero para hacer correas por Francisco Ibarra Bravo

Uno de los supuestos más interesantes del presupuesto nacional es el de la tasa de crecimiento del PIB; según el ministro Giordani la economía crecerá el próximo año 6%. A su paso por la Asamblea dejó colgado ese número pero no  indicó como es que el economía venezolana logrará ese crecimiento. La realidad es que muy probablemente, como ocurre con el resto de los supuestos, el ministro tenga muy claro que no se dará, pero total que más da, igual le aplauden.

Otra posibilidad es que el ministro tenga en mente tratar de coordinar un “equilibrio bueno” como aquel pobre ministro de Cordiplan que como relevista salió vapuleado solo para permitir el regreso triunfal de Giordani. Aquel en su ingenuo esfuerzo por tratar de darle al mercado señales positivas y coordinar un equilibrio favorable, se consumió y además fue víctima de una terrible crítica. El esfuerzo de Felipe Pérez era legítimo, infantil y discutible pero legítimo, él si entendía de equilibrios múltiples. Estamos seguros que el único múltiple que conoce Giordani es aquel que le llega al bloque del motor de su carro, por lo que entendemos que el ministro con su números no busca generar expectativas positivas en los actores económicos, sino probablemente llevarle buenos números a la secta y su jefe.

El trabajo de nosotros es evaluar si los supuestos detrás del presupuesto tienen alguna coherencia y si pueden llegar a darse. Para lograr un crecimiento de 6% es necesario existan fuerzas dentro de la economía que la puedan hacer crecer a ese ritmo. El crecimiento no se decreta. La economía venezolana, antes de la crisis financiera internacional, atravesó un largo período de crecimiento económico. El primero fue la recuperación luego de los conflictivos años 2002 y 2003; ésta ocurrió durante 2004. El segundo período va desde 2005 hasta el final de 2008 cuando la economía se expandió de la mano de un crecimiento continuo de los precios del petróleo.  Fuera de ese período de tiempo, el crecimiento de la economía Venezolana en la era Giordani ha sido poco menos que mediocre; de no haber ocurrido el auge petrolero habría sido directamente desastroso. El importante crecimiento que se dio por cuatro años (2005-2008) tuvo su origen fundamental en un aumento del consumo público y privado que llevaron de la mano e impulsaron la inversión privada, sobretodo en el área de la construcción. El auge también  impulsó el crecimiento de las importaciones, este último punto no es menor. El consumo en Venezuela creció de la manera que lo hizo porque las importaciones crecieron a tasas muy elevadas. El aparato productivo nacional no fue el motor de crecimiento,  sencillamente se plegó y sumó al mismo. La inversión privada, desde hace mucho tiempo en Venezuela, no ha iniciado el ciclo económico solo ha reaccionado a éste.

El ministro asegura que Venezuela va a crecer 6%, lo que indica que acelerará su crecimiento cuando la economía mundial se viene desacelerando. Cuando países que han mantenido una política económica mucho más sensata que la nuestra están viendo sus tasas de crecimiento disminuir, nosotros la vamos a aumentar. Luce realmente difícil que en la dinámica actual la economía venezolana pueda lograr siquiera acercarse al crecimiento que postuló el ministro. El modelo de crecimiento giordaniano, por llamarlo de alguna manera, requiere de precios del petróleo crecientes. Es un modelo tan paupérrimo que no le basta con un barril alrededor de US$ 100. El año que viene son pocos los que estiman un crecimiento del precio del crudo y en todo caso el crecimiento no sería lo que se requiere para lograr un crecimiento de 6%. Si a todo esto se le suma la devaluación en puertas, las dificultes para el acceso a las divisas, el hostigamiento a la empresa privada, las comunas, la nueva constituyente y la conflictividad social que se le viene al país, crecer al 6% luce bastante irreal. La verdad es que no hay cuero para hacer correas y ministro lo sabe.

 

Francisco Ibarra Bravo

@franibar10

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