No es un “corralito”, pero igual estamos encerrados

Cajeros

 

¿Es o no un corralito? A juicio de algunos analistas, la supuesta medida de la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario de restringir a 10 mil bolívares la entrega diaria de efectivo en taquillas y cajeros automáticos no se trata de un enjaulamiento financiero.

Según un articulo publicado en el diario El Nacional, la modalidad entrará en vigencia a partir del 1 de diciembre.

La que efectivamente si comenzará a operar a partir del próximo mes es la que autoriza el aumento de retiros diarios en cajeros automáticos de otros bancos hasta 10 mil bolívares. Suma que estaba estacionada en unos pírricos 600 bolívares.

Aunque no hay una posición oficial de Sudeban y mucho menos del Banco Central de Venezuela, la eventual iniciativa de limitar a 10 mil bolívares el consumo per capita causó revuelo este jueves.

Para el economista, Jesús Casique, es una pésima decisión. “Esto de ser así va a crear un impacto adverso y generará un gran descontento en la población”.

“No es estrictamente un corralito porque no hay intervención de bancos, pero ya en Venezuela tenemos un corralito cambiario desde hace más de una década”, dijo el director de Capital Market Finance.

“Esto es diferente a un corralito porque no se está limitando a las personas a usar sus divisas, la mayoría del dinero que transita en el país es electrónico”, salió al paso la economista Anabela Abadi.

En tanto, el presidente de Datanálisis, Luis Vicente León escribió en su cuenta de twitter que la restricción de efectivo no tiene nada que ver con un corralito. Responde a una limitación operativa por billetes que perdieron su valor.

 

Abadi expone que dinero hay, lo que no existe es suficiente cantidad de billetes de 100 para soportar la economía venezolana.

“No es que la banca tenga problemas de liquidez, es que la inflación ha destruido la moneda venezolana”, reflexionó Casique.

Para Abadi, analista de entorno y gestión pública, hay un problema técnico de cómo distribuir los billetes de 100. Este inconveniente, crea una especie de cuello de botella que perjudica a toda la cadena financiera en el país.

Casique expresó que la escasez de billetes hace que cada cuatro o cinco horas los bancos tengan que recibir remesas. “Por otro lado el deterioro de los cajeros automáticos ha aumentado las colas en estos y no hay dólares para comprar repuestos cuando los puntos de venta electrónicos se dañan”.

A juicio de Casique no toda Venezuela está bancarizada, existen pueblos y caseríos donde la gente no sabe lo que es una libreta de ahorro y mucho menos tarjetas de débito y crédito. Y es que aunque en Venezuela, las monedas y billetes representan apenas el 8,1 % de la liquidez monetaria, su ausencia causa un impacto negativo en la finanzas.

“En la economía, se dice que el efectivo es el rey”, sentenció Casique. “Muchas transacciones dependen del efectivo como ferias de verduras, de juguetes en esta etapa navideña, entre otras”, mencionó Abadi.

La profesional en materia económica infirió la posibilidad de que el gobierno esté fomentando el empleo de dinero electrónico, incluso el uso de cheques, cuando ya es un instrumento que está casi descontinuado en el mundo entero.

“Esto podría darse si tuviéramos un sistema bancario en buen estado, pero hoy en día hay problemas de línea, puntos de venta deteriorados que no pueden ser reparados y comercios que no tienen ese tipo de mecanismos”.

La poca afluencia de papel moneda podría perjudicar en su mayoría al sector informal. Uno de los usuarios más frecuentes del billete con la cara del Libertador.

“Esto también tiene un componente político, el gobierno imprime dinero de manera irresponsable”, comentó Abadi. Pero parece que la máquina de generar dinero inorgánico o sin respaldo ya no le está funcionando a la revolución, es insuficiente y eso ha ocasionado que los billetes de denominación inferior a 100 se vean poco en la calle o sean portados con desdén por los venezolanos.

Ahí viene el lobo

Desde hace meses corre el rumor de que antes de culminar el año el Banco Central de Venezuela emitirá nuevos billetes de una mayor denominación, pero hasta ahora solo son especulaciones, nada oficial, la política más empleada en la esquina de Carmelitas.

El mismo economista apuntó que en mayo había acudido a la sede de la Asamblea Nacional junto con otros técnicos con la propuesta de la introducción de billetes de 500, 1.000, 2.000 y 5.000 y dejar al de 100 como el de menor denominación.

“Mencionar ahora la posibilidad de ver unos de 10 mil y 20 mil quiere decir que ha habido un proceso inflacionario desde ese entonces para acá”, mencionó el profesional.

Casique expresó que cuando se hizo la reconversión monetaria en 2008, el gobierno explicó los supuestos beneficios de la operación con seis meses de antelación. Ahora es posible que emitan un comunicado para dar a conocer la decisión que habría sido torpedeada por el propio presidente Nicolás Maduro en repetidas oportunidades por considerarla muestra del fracaso de su política económica.

“El BCV se ha manejado con oscurantismo, confusión y opacidad”, alertó Casique.

Mientras los jerarcas del BCV analizan si emiten nuevos billetes o no, el venezolano de a pie enfrentará una inflación estimada de 550 % para el cierre de 2016 y de paso con la cartera más vacía de lo usual.

 

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