El porqué de la caída de Dow Jones en Wall Street

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El largo y tranquilo recorrido récord en Wall Street ha terminado. El retroceso en el mercado accionario que según los expertos debió haber ocurrido hace tiempo finalmente ha llegado.

Los temores de los inversionistas en torno a un alza en las tasas de interés crecieron hasta transformarse en rápidas ventas generadas por computadora el lunes que borraron de un plumazo todas las ganancias del mercado en el año. En un momento dado, el promedio industrial Dow Jones cayó 1.000 puntos en menos de una hora, y cerró su peor día en más de seis años. El Standard & Poor’s 500 está ahora casi 8% por debajo de su récord en alza, establecido hace poco más de una semana.

Los profesionales del mercado advierten que las ventas podrían seguir por un poco más de tiempo. Sin embargo, muchos se apresuran a decir también que no ven una recesión en el horizonte, y que esperan que el fortalecimiento de la economía global y las ganancias corporativas saludables ayuden a los precios de las acciones a recuperarse.

“La razón del incremento en las tasas es que la economía está más sólida”, dijo Ernie Cecilia, director de inversiones en Bryn Mawr Trust. “Las razones son positivas. No es que se avecine algo como lo del 2008 ni el apocalipsis financiero”.

Lo que desató la racha de ventas llegó en los últimos días de la semana pasada, cuando un informe gubernamental mostró que los salarios en todo el país subieron relativamente rápido el mes pasado. Aunque eso es bueno para los trabajadores, los corredores lo tomaron como una señal de que la inflación podría aumentar próximamente, lo que podría obligar a la Reserva Federal a elevar las tasas de interés más rápidamente de lo esperado. El incremento en las tasas no sólo le dificulta a la gente y a las compañías solicitar préstamos, sino que también puede provocar que los inversionistas salgan del mercado accionario y se refugien en los bonos.

La racha de ventas el lunes fue tan aguda que algunos observadores culparon a los sistemas automatizados de transacciones, los cuales están programados para comprar y vender con base en varias variables, y podrían haber activado sus mecanismos de venta tras el primer bamboleo en los precios de los acciones después de un avance inusualmente tranquilo.

Eso podría significar incluso mayor volatilidad en los próximos días, algo que los inversionistas no han tenido que enfrentar en más de un año de un plácido recorrido con ganancias récord. Antes del lunes, el índice S&P 500 había pasado por un período récord de tiempo, aproximadamente 400 días hábiles, sin una caída de ni siquiera 5%.

El lunes fue también el primer día en el puesto del nuevo presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, y los inversionistas se preguntan qué tanto se apegará a las políticas de tasas de interés bajas establecidas por su predecesora, Janet Yellen.

Los mercados de todo el mundo sufrieron reveses el martes tras una cascada de ventas en Wall Street, planteando el temor a que un retroceso potencialmente beneficioso de los recientes máximos récord pudiera convertirse en un mercado en contracción.

“Si los inversionistas miran al crecimiento de las ganancias subyacentes y los fundamentos de la economía global, hay motivos para el optimismo”, dijo Neil Wilson, analista de mercado de ETX Capital. “Sin embargo, una vez comienza esta estampida es difícil pararla”.

Uno de los indicadores más golpeados el martes fue el índice Nikkei 225 de Tokio, que cerró 4,7% más bajo a 21.610,24, tras registrar pérdidas durante la jornada de hasta 7%. Todas las otras bolsas asiáticas cayeron, incluido el índice Compuesto de Shangai, que cerró 3,4% abajo, en 3.370,65, y el Hang Seng de Hong Kong, que cerró con pérdidas de 5,1%, en 30.595,42. El índice de referencia australiano S&P ASX 200 cayó 3,2% a 5.833,30, mientras que el Kospi de Corea del Sur declinó 1,5% a 2.453,31.

La tendencia se mantuvo en las primeras horas de cotización en las plazas europeas, aunque había algunos indicios de recuperación tras las primeras pérdidas de la mañana. El FTSE 100 de títulos británicos destacados, perdía 1,8%, a 7.206, mientras que el CAC 40 en Francia caía 1,4%, a 5.212, y el alemán DAX cotizaba con pérdidas de 1,9% a 12.441.

Aunque muchos parqués estaban cerca de donde comenzaron el año, las pérdidas suponen un brusco cambio de dirección tras largos periodos de ganancias, algo que los expertos predicen desde hace tiempo.

Stephen Schwarzman, presidente y director general de Blackstone, advirtió hace poco en el Foro Económico Mundial de un posible “ajuste” en los mercados.

Es frecuente referirse a un descenso de 10% partiendo de un pico como una “corrección”, mientras que un mercado en contracción se define como un descenso en torno a 20% en los índices. El S&P 500, por ejemplo, ha perdido 7,8% desde su último máximo récord el 26 de enero.

“Parece que la única esperanza para los mercados en este momento es que los inversionistas decidan de pronto que las ventas se han excedido un poco”, señaló Connor Campbell, analista financiero en Spreadex.

El detonante para la racha de ventas fueron las estadísticas de empleo del pasado viernes en Estados Unidos, que mostraron un aumento de los salarios en el país. Para muchos operadores, eso era un indicio de que la Fed tendrá que subir el ritmo de sus alzas de tasas, ya que los salarios más altos pueden impulsar la inflación.

La apertura de Wall Street el martes podría ser determinante, y los mercados a futuro apuntaban a una leve mejoras, con alzas de 0,6% en los futuros del Dow y de 1,2% en los futuros del S&P.

El Dow Jones cerró el lunes con caídas de 4,6%, a 24.345,75, mientras que el S&P 500 se hundió 4,1% a 2.648,94. No se han registrado descensos como esos desde agosto de 2011, un momento de inquietud entre los inversionistas por la crisis de deuda europea y el estancamiento en Washington sobre el techo de deuda que provocó una rebaja en la calificación de la deuda estadounidense.

Aun así, mientras las bolsas se llevaban el golpe, otros activos financieros se volvían más atractivos para los inversores. El oro, por ejemplo, subió 0,5% a 1,343 dólares la onza.

El dólar estadounidense se mantuvo bastante firme pese a las ventas masivas, que en un momento dado restaron 1,597 puntos al Dow Jones. El euro subió 0,4%, mientras que el dólar subió 0,1% frente al yen, a 109,22 yenes.

 

*Con información de Associated Press. 

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