El día de la marmota, por Francisco Ibarra Bravo

Gasolina!

En aquella película, al meteorólogo interpretado por Bill Murray le toca vivir el mismo día una y otra vez. Frustrado con su trabajo se encuentra atrapado en un pueblo para cubrir el folclórico e intranscendente día de la marmota.  Lo que pensó que iba a ser solo un día de trabajo más, acaba alargándose por una tormenta que le obliga a quedarse a pasar la noche. Al día siguiente se levanta y se da cuenta que está viviendo el mismo día anterior. El ciclo se repite todos los días sin importar lo que haga para tratar de salir de la situación.

Los venezolanos parecemos estar atrapados en una dinámica similar.  La situación del país se deteriora día a día y el Gobierno no se decide a adoptar las medidas económicas necesarias. La alocución del miércoles 17 de febrero se parece aquel despertador con la canción I got you babe con el que se abrían todas las mañanas. En su amargura el protagonista decía: “cada mañana me levanto con esto y siempre es el mismo día”.  Así estamos.

En la larga cadena el Presidente volvió a hacer lo mismo: horas y horas de verborrea inútil y pañitos calientes que no resuelven absolutamente nada. Mientras tanto a los venezolanos nos parece haber visto esto muchas veces porque en realidad así ha sido. El gobierno pretende seguir ensayando las mismas recetas que nos han traído hasta el desastre actual.

En la película al protagonista le pasaba lo mismo. Trataba de suicidarse para poder salir de la dinámica en la que se encontraba. Cada vez que lo intentaba amanecía en el mismo día y despertándose con la misma canción. Llegado el momento decidió abrazar su circunstancia, abandonó su rabia  y comenzó a cambiar su forma de actuar. Es a partir de ese momento cuando comienza la redención del personaje hasta el momento en que finalmente amanece y es el día siguiente.

Dudo mucho que el presidente Maduro tenga ni el tiempo y la capacidad para poder transitar un camino de redención similar. No ha entendido todavía que el desastre actual no es culpa de ninguna guerra económica o de una confabulación mundial para deprimir los precios del crudo, ni siquiera se debe los bajos precios petroleros. El estado miserable de nuestra economía es el resultado de un conjunto de políticas económicas nefastas acumuladas durante muchos años.

Lo que evitó que la miseria llegase antes fue la gran bonanza petrolera. El chavismo contó con la suerte de tener precios elevados de petróleo por un largo tiempo. Eso le permitió darle vida a la falacia de que el socialismo es abundancia y bienestar. Cuando el presidente Maduro hizo referencia al período especial cubano dejó bien claro que para él lo importante es salvaguardar la revolución socialista a cualquier precio, incluso someter a una condición miserable a la población. Está por verse si los venezolanos desean lo mismo.

Francisco Ibarra Bravo

@franibar10

Enviar Comentarios

Entradas relacionadas