De la bonanza a la quiebra: Venezuela busca dólares para pagar sus compromisos en 2016

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El ajuste económico de Nicolás Maduro no resuelve el problema principal de la economía en 2016: la falta de dólares. El 17 de febrero el propio mandatario se quejó de la fuerte caída en los ingresos que sufre el país, pero no anunció medidas para enfrentar la situación.

“Es una caída estrepitosa del ingreso nacional en un país que depende de la renta petrolera”, afirmó Maduro tras explicar que en 2015 la venta de divisas de Pdvsa al Banco Central de Venezuela (BCV) se redujo a 12.567 millones de dólares y que en enero de este año el traspaso de la petrolera al ente emisor apenas llegó a 77 millones de dólares.

Venezuela, a diferencia de otros países petroleros, no ahorró durante la bonanza y ahora, con los precios del petróleo a la baja, tiene dificultades para cumplir sus compromisos de deuda externa y las importaciones. Las cifras del BCV indican que en el Fondo de Estabilización Macroeconómica (FEM) sólo hay 3 millones de dólares, mientras que las reservas internacionales apenas rondan los 14.500 millones de dólares, pero en su mayoría no están líquidas, sino en oro en las bóvedas del BCV.

Cada vez son más las voces que ven como inevitable un “default” o “cesación de pagos” por parte de Venezuela, así como una mayor contracción de las importaciones, lo que limitará aún más la oferta de productos en el mercado.

El Gobierno insiste en denunciar una especie de “bloqueo financiero”. “En 16 meses entre 2014 y 2015 pagamos todos nuestros compromisos internacionales, 27 mil millones de dólares, no es concha de ajo”, se quejó Maduro el 17 de febrero. El jefe de Estado cuestionó, además, las condiciones que el mercado le exige a Venezuela para “refinanciar” su deuda. “Los países van pensando en patear la deuda (…) Venezuela tiene un bloqueo financiero internacional, ni refinancian proceso de mejoría en las condiciones de la deuda y buscan condiciones leoninas para prestarnos un dólar”.

El hueco en dólares

En la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional (AN), celebrada el 18 de febrero, el diputado por la MUD y economista, José Guerra, advirtió que en el ajuste económico anunciado por Maduro “no hay una sola medida que vaya encaminada a solventar y a paliar la grave crisis externa que tiene la economía venezolana, tenemos una brecha externa, un hueco de divisas calculado entre 35 mil y 40 mil millones de dólares que no lo resuelve la devaluación, que no lo resuelve el aumento de la gasolina”.

La alerta se suma a la que han realizado otros economistas. “Todo el mundo da por descontado el default, es una brecha externa bastante grande”, afirma Asdrúbal Oliveros, economista y director de Ecoanalítica. Los cálculos de la firma indican que con un precio promedio del petróleo en 30 dólares por barril, el déficit en dólares rondará los 30 mil millones de dólares y prácticamente la mitad de los ingresos por exportaciones petroleras, que sumarían 25 mil millones de dólares, estarían comprometidos en pagos de deuda externa, si se incluyen los bonos de la República, los de Pdvsa y la deuda con China.

Econalitica el peso de la deuda

Los economistas Miguel Ángel Santos y Ricardo Hausmann en el texto “Dios no proveyó” también advirtieron el menguado flujo de caja en dólares que tendrá el Gobierno este año. “En 2016, con las obligaciones actuales, es improbable que el sector público registre un superávit en dólares: tiene 22.000 millones en exportaciones, importó 26.700 millones el año pasado y debe cancelar entre 10.000 y 16.000 millones de dólares en servicio de deuda, según se logre refinanciar la deuda con los chinos. Esto implica que se requeriría un brutal recorte de las importaciones públicas para que el Gobierno pueda tener un superávit de divisas”.

Deuda mensual Venezuela BOFA

Alejandro Grisanti, economista y ex jefe de investigación para América Latina de Barclays Capital, también sostiene que las cuentas no cuadran. “Es paradójico porque vemos un Gobierno que no tiene capacidad de pago, pero que tiene una profunda voluntad de pago, no por criterios de justicia o porque quieran pagar la deuda, sino porque los costos del default pueden ser muchísimo más altos que lo que se ahorraría de no pagar la deuda, veo un Gobierno atrapado, que no quiere ir al FMI, no quiere un modelo económico más cerca del mercado, no tiene la capacidad para pagar la deuda y, sin embargo, la quiere pagar”.

Desde el chavismo también surge la preocupación. El economista y ex ministro, Víctor Álvarez, alertó recientemente que los ingresos en dólares que tendrá el país este año no son suficientes. “En cualquier caso, las cuentas no cuadran si se tiene en cuenta que las importaciones esenciales para evitar una contracción mayor del PIB están en torno a $ 25 mil millones, mientras que los vencimientos de capital e intereses de deuda externa en 2016 superan los $ 10 mil millones”, escribió Álvarez.

En lo cálculos que realizan todos los economistas ni siquiera incluyen las obligaciones por importaciones no liquidadas, que de acuerdo a estimaciones de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), ascienden a 12 mil millones de dólares, ni posibles pagos de expropiaciones del Ciadi.

¿Cómo salir del hueco?

Miguel Ángel Santos y Ricardo Haussman aseguran que la única salida para evitar el default y trazar un camino de recuperación económica en los próximos años es diseñando un plan de rescate con el FMI que le reporte a Venezuela entre 40 mil y 50 mil millones de dólares. “Las proyecciones con el apoyo del FMI y una reestructuración negociada de la deuda son mucho más viables y esperanzadoras. Venezuela podría aspirar a un programa por entre 40.000 y 50.000 millones de dólares en un plazo de dos a tres años. Suponiendo múltiplos de cuota similares a lo que sucedió con Grecia, el monto sería 53.000 millones”, plantean los economistas.

El economista y profesor universitario, Orlando Ochoa, cree que Venezuela no necesita un plan, al estilo de Grecia, sino un préstamo “puntual”, acompañado de otras medidas para estabilizar la economía y un plan de recuperación de la producción petrolera en 24 meses. “Me preocupa que se proponga un plan como Grecia, tenemos más opciones que Grecia (…) Vamos a necesitar del FMI pero no para un plan de stand by”, manifestó recientemente en un foro realizado por Econométrica.

Asdrúbal Oliveros, por su parte, cree que el Gobierno tiene que “reestructurar” su deuda y para ello debe sentarse a negociar con los acreedores, especialmente para los compromisos de pago que tiene Venezuela para el segundo semestre del año. Oliveros también ve al FMI como una opción porque sería la opción para obtener financiamiento “barato”, “rápido” y daría “credibilidad”, pero advierte que mientras más recursos suministre “más estricto va a ser” en el cumplimiento de una serie de medidas económicas.

Alejandro Grisanti tiene una postura similar. Considera inevitable la “reestructuración” de la deuda venezolana y advierte que será costosa para Venezuela por la debilidad que muestra la economía. “El escenario más probable es un Gobierno que va a ofertar un canje y ese canje va a ser sumamente costoso para la República y para Pdvsa, no va a ser un canje en términos de iguales, va a ser un canje donde se va tener que ceder en una serie de áreas financieras para que los tenedores de bonos acepten el canje y va a ser muy costoso para la República”.

Otras alternativas que plantea Grisanti es “ir al FMI para crear confianza”, ver a China “como un socio estratégico de Venezuela y posiblemente refinanciar recursos ahí” y “abrir el abanico de negociaciones con las empresas petroleras internacionales para poder captar fondos de esa manera”. “Con estas tres patas sería muy poco costoso y beneficioso para Venezuela una renegociación de la deuda externa tanto de Pdvsa como de Venezuela para traer nuevo endeudamiento que venga al país”, apuntó.

¿Qué está haciendo el Gobierno para buscar dólares?

El Gobierno ha descartado la posibilidad de acudir al FMI para solicitar un financiamiento. Jesús Faría, ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, descartó esa posibilidad y aseveró que la necesidad de financiamiento sería de entre 10 mil y 15 mil millones de dólares. “Este Gobierno no va a caer por falta de divisas”, sentenció en entrevista con Globovisión el 22 de febrero.

El presidente de Pdvsa, Eulogio Del Pino, reconoció el 22 de febrero que han mantenido conversaciones con bancas de inversión para analizar una posible reestructuración de la deuda de la estatal petrolera. Pdvsa también acordó con la petrolera rusa Rosneft un acuerdo por 500 millones de dólares a cambio de ampliar la participación accionaria de esa compañía en Petromonagas, una de las “empresas mixtas” para la explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco.

El Gobierno también busca dólares en acuerdos con empresas mineras. El 24 de febrero el presidente de la República informó que se alcanzó un acuerdo con Gold Reserve, minera canadiense que en 2009 dejó de operar en el país luego de que Hugo Chávez le suspendiera las concesiones en dos proyectos auríferos. Ahora ambas partes conformará una empresa mixta en la que el Estado tendrá el 55% de las acciones, y el Gobierno espera además un préstamo de 2 mil millones de dólares de la compañía usando como “colateral” las minas de Las Brisas y Las Cristinas.

“La minería es una de las fuentes más inmediatas, donde el país puede equilibrar sus ingresos, sus cuentas para mantener el ritmo de desarrollo social”, admitió Maduro.

Otra de las vías que está manejando el Gobierno para obtener liquidez es la del canje de las reservas en oro por dinero fresco. Algunas informaciones apuntan a que en enero Venezuela envió a Suiza poco más de 30 toneladas de oro. El año pasado esta fue una de las estrategias usadas por Maduro, así como el cobro de facturas con descuento a países de Petrocaribe y Uruguay, o la venta de activos en el exterior, estrategias que muchos economistas definieron como que se estaba “raspando la olla”.

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