Echándole leña al fuego por Francisco J. Quevedo

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Las medidas anunciadas por el Presidente Maduro, una devaluación “oficial” del 58,73%, y, en casos, una¨de facto” del 1.494%, un ajuste al precio de la gasolina hasta del 6.180%, a la par de un aumento del salario mínimo y el bono alimentario que conjuntamente elevan el ingreso de los trabajadores en 51,56%,junto con unos “14 motores” que suenan más a cliché que a programas concretos, y una “tarjeta socialista” que huele mucho a racionamiento, reafirman los errores de su política económica y le echarán leña al fuego, al tener un impacto inflacionario y recesionario, coercitivo y cruel, explosivo e inmediato.

Bajo el nombre de “Agenda Bolivariana”, Maduro anunció 14 áreas de trabajo o “motores” de la economía productiva, a saber, la Petroquímica, Plásticos y Fertilizantes, el motor Agroalimentario, la Minería, las Telecomunicaciones e Informática, la Construcción (con énfasis en la Gran Misión Vivienda Venezuela y Barrio Nuevo, Barrio Tricolor), la Industria (enfocado éste en el desarrollo de las industrias automotrices, textiles, metalúrgicas, del cemento y otras), la nueva Industria Militar (para la producción de equipos y el progreso de las áreas científica y militar de la FANB dice), el Turismo, el sector Forestal; la Economía Comunal y Social, la Banca y Finanzas, las Exportaciones y Nuevas Fuentes de Divisas. y por último el motor Farmacéutico. ¿Con qué se agacha la cucaracha?

“Pura paja”, como dice él de la AN, cantos de sirena. ¿Quién va a invertir en esta Venezuela, sin potestad para repatriar capitales, si acaso se gana un centavo bajo un asfixiante control de precios? En lo sustantivo, en lugar de liberar el cambio, simplifica el adefesio cambiario, al mantener una tasa oficial ficticia y una supuestamente libre que es veinte veces más elevada que esos Bs. 10 p/US$. ¿Dónde se ha visto? Y, evidentemente, como “pa’ atrás ni pa’ coger impulso”, nada retrocederá de 13,50 a diez, así que muchas importaciones, los boletos aéreos y los cupitos de viaje pasarán sobre Bs. 200 por dólar, representando una devaluación soterrada del 1.494%. Y como la experiencia del Simadi ha sido nula, y no a arrancado tras los anuncios, el aumento del paralelo no se hará esperar. De hecho, ya pasó Bs. 1.060 p/US$.

Como era de esperarse, lo anunciado es más de lo mismo. Maduro reafirma los controles de precios que mantienen ahogada a la economía, y con las potestades confiscatorias del Decreto de Emergencia Económica que resucitó el TSJ, pasando por encima de la Asamblea Nacional, nada hizo, hace, ni hará para devolverle la confianza a los inversionistas extranjeros y nacionales. Con este mapa, en este autobús y con este chofer, vamos derecho al barranco.

El aumento salarial es un paliativo que busca apaciguar la explosiva situación de ese 56 % de la población que tiene un ingreso familiar igual o menor al salario mínimo, y en general de aquel 86,5% que ganaba menos de Bs. 35.000 mensuales, y que hace cola en cualquier Pdval o Mercal porque no le alcanzan los reales para comer. Pero, ese mismo aumento del 51,56%, sumado a la devaluación y al ajuste al precio de la gasolina impactarán la inflación en no menos del 65% para el primer trimestre del año, diluyéndose casi de inmediato. “Agua y sal, agua y sal, como el agua del mar que se va entre los dedos…” le cantaría Rosario a Maduro.

En Mayo, si es que llegamos, tendrá que aumentar los salarios otra vez, y luego en Septiembre y seguramente en Diciembre (ya dijo que los revisaría “a diario”), porque al no corregir los errores del modelo, al no cesar la impresión de billetes y la creación de dinero inorgánico, al no balancear el presupuesto, ni crear confianza para frenar la fuga de capitales y atraer inversiones, las medidas anunciadas solo agravarán la escasez, la inflación y la recesión que conforman una situación potencialmente explosiva.

@qppasociados

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