Un gabinete económico con muchas contradicciones

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La crisis económica aprieta. El Gobierno insiste en la tesis de la “guerra económica” para explicar el deterioro, pero ha empezado a reconocer la gravedad de la situación e, incluso, ya no evade la palabra “crisis”.

“Venezuela ha entrado en una verdadera emergencia económica, en una crisis que amenaza la estabilidad social y los logros sociales que hemos construido en los últimos 10, 15 años, y que amenaza gravemente la propia estabilidad política y la integridad de nuestro país”, afirmó Nicolás Maduro en la instalación del Consejo Nacional de la Economía Productiva.

Desde el Gobierno se asegura que el decreto de “emergencia económica” presentado por el mandatario nacional el 15 de enero ante la Asamblea Nacional (AN) es la solución. Los ministros repiten que bajo el paraguas del decreto se tomarán medidas para reactivar la producción y normalizar el abastecimiento de productos en el mercado.

Pero el Gobierno aún no define una agenda concreta de medidas para superar las distorsiones de la economía y, a juzgar por el discurso de los integrantes del gabinete económico, tampoco hay un consenso. El pensamiento de los ministros muestra, más bien, contradicciones o enfoques distintos en asuntos como el control de precios o la distorsión cambiaria.

“No tengan miedo a tener diferencia de criterios, yo digo que es mejor porque ante un problema, el problema cambiario, cuatro opciones de política, las estudiamos bien, la consultamos y nos vamos por la que consideramos más justa para los intereses del país y del pueblo, no le tengan miedo a la diferencia, tienen que tenerle miedo a los malos métodos, de descalificación, de pelea, de enemistarse personalmente”, le advirtió Maduro a los nuevos ministros el día de su designación.

Los responsables del área económica también reconocen las divergencias. “No le temas a las contradicciones, no le temas al debate, vamos a debatir y eso es lo que hacemos. Contradicciones no hay porque todos nos fundamentamos en el mismo plan programático que es el legado del comandante Chávez, tenemos el mismo objetivo, por supuesto, como en todo, hay diferencias”, afirmó recientemente Jesús Faría, ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, en entrevista con Globovisión.

Faría es uno de los nuevos integrantes del gabinete económico, que coordina el sociólogo Luis Salas desde la Vicepresidencia del Área Económica y como ministro de Economía Productiva. El ex presidente de Fedeindustria, Miguel Pérez Abad, está al frente del ministerio de Industria y Comercio. Ellos tres, junto a Rodolfo Medina, ministro de Finanzas y Banca Pública, destacan como las figuras más importantes para enfrentar la crisis.

Antes de sumarse al Ejecutivo nacional, Faría, en su condición de diputado del Psuv, y Pérez Abad como presidente de Fedeindustria, apuntaban a una “rectificación” en aspectos relacionados con el control de precios, la distorsión cambiaria o las trabas burocráticas. Las posiciones de Salas, en cambio, eran poco conocidas por la opinión pública, pero en foros políticos e intelectuales del chavismo destacaban por su dogmatismo a la hora de defender el modelo levantado por Hugo Chávez y por sostener el argumento de la “guerra económica”. Ahora como ministros han suavizado sus discursos, pero aun así es posible rastrear diferencias de criterios en varios temas.

Control de precios

Miguel Pérez Abad, ministro de Industria y Comercio, ha manifestado la necesidad de corregir la distorsión generada por los controles de precios y propone la necesidad de una “rentabilidad justa”, ya que cuando una empresa vende a pérdida “está condenada a la paralización”.

“Creemos que tenemos que lograr construir los equilibrios necesarios en cuanto al reconocimiento de los costos de producción y los precios (…) Es importante velar por la rentabilidad justa”, dijo recientemente en entrevista con VTV.

Para Luis Salas, Vicepresidente del Área Económica y ministro de Economía Productiva, la prioridad es otra. Desde su óptica, lo más importante es la “accesibilidad al bien o al servicio” por parte de la mayoría de la población. “Lo que no puede es invertirse la fórmula, que la ganancia, sobre todo la ganancia especulativa, sea lo que prive”, declaró a VTV.

En otra entrevista, concedida al canal Telesur, también se refirió al tema. “Lo que no puede pasar es que la ganancia se ponga por encima de los derechos socieconómicos de las grandes mayorías asalariadas (…) Nada hacemos con tener los anaqueles llenísimos de cosas, pero que la gente no las pueda comprar”, insisitió.

Contrabando de extracción

Las visiones de Pérez Abad y Salas también difieren a la hora de explicar el fenómeno del contrabando de “extracción” o el bachaqueo. “Necesitamos una política de precios que coloque los productos a unos valores justos para la población pero que también nos ayude a corregir las desviaciones del contrabando de extracción y de la intermediación que se está generando”, declaró Pérez Abad. Para el titular de Industria y Comercio el hecho de que Venezuela sea el país que “vende los productos más baratos en el mundo” ha influido en el fenómeno del contrabando.

Salas, en cambio, ha dicho que: “¿Por qué el contrabando de extracción es tan fuerte contra Venezuela? Porque la gente no puede consumir en otros países, no es que no lo pueda encontrar, es que no los puede adquirir, o sea los encuentra pero no los puede comprar y nosotros no queremos vernos reflejados en esa situación”.

Producción y productividad

Miguel Pérez Abad reconoce que una de las dificultades que enfrentan las empresas está asociada a las trabas burocráticas impuestas por el Gobierno. De allí que ha planteado “identificar cada cuello de botella, cada problema que tengamos en los puertos, cada elemento que genere corrupción o que genere desviación en los procesos productivos” para intentar elevar la competitividad. “No podemos pensar en exportar cuando tenemos a lo mejor 20 instituciones involucradas y tardamos con el ámbito de la permisería 4 o 5 meses”.

Salas, en cambio, pone el énfasis en la “democratización” de la actividad económica. “Los problemas de productividad no pasan solamente por producir más, que hay que producir más, sino por democratizar el hecho económico, desmonopolizar la economía”.

Magnitud de la crisis

Sobre la gravedad de la crisis tampoco hay consenso. Jesús Faría no duda al señalar que esta es una de las peores situaciones que ha enfrentado el país en mucho tiempo. “Desde el punto de vista macroeconómico es una de las más graves que hemos estado viviendo, nunca antes se había presentado de manera simultánea inflación de esa naturaleza, recesión de esa naturaleza, restricción externa de esa naturaleza, desde el punto de vista macroeconómico hay una situación difícil por lo menos comparable con las grandes crisis que hemos tenido”, reconoció Faría.

Salas, en cambio, le ha restado importancia al deterioro que, incluso, muestran las propias cifras del Banco Central de Venezuela. “No me creo eso de que esta es la peor crisis que nosotros hemos estado viviendo, la peor crisis fue en los años 90”, dijo a Telesur. Posteriormente en VTV indicó que “estamos viviendo una situación complicada en materia de precios”, pero que él atribuye fundamentalmente a un “tema especulativo” por parte de los empresarios y no a la política fiscal y monetaria del Gobierno.

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