¿Enfrentará Nicolás Maduro la crisis económica?

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“Dios proveerá”, proclamó Nicolás Maduro en enero de 2015. Los resultados revelan que de poco sirvió encomendarse a la providencia divina. El deterioro económico se acentuó hasta convertir al año que recién terminó en el peor de la historia económica en décadas y presentar desde ya a 2016 como una amenaza.

“Venezuela necesita un plan de emergencia económica”, admitió el propio Maduro el pasado 4 de enero, pese a que desde que asumió la presidencia en 2013 ha insistido en la tesis de la “guerra económica” y evitado aplicar medidas como las propuestas en 2014 por Rafael Ramírez.

Inflación de tres dígitos, contracción económica por segundo año consecutivo, rebote de la pobreza medida por ingresos, desabastecimiento crónico de bienes básicos, déficit fiscal de dos dígitos y la sombra del default confirman una economía colapsada.

El 30 de diciembre el presidente de la República anunció que vía Habilitante había aprobado una reforma parcial del Impuesto Sobre la Renta vía Habilitante, así como otras medidas en materia tributaria para aumentar la recaudación del Gobierno y otras leyes de índole económico.  Pero los anuncios se quedan cortos.

Desde el chavismo cada vez son más las voces que insisten en la necesidad de una “rectificación”, pero Maduro aún no define una ruta para salir de la crisis. “La propuesta de rectificación responde a la enorme necesidad de corregir entuertos con costos políticos devastadores (…). Las fuerzas revolucionarias están llamadas a asumir posturas realistas, autocríticas y de gran sentido revolucionario”, escribió el diputado del Psuv, Jesús Faría, el 21 de diciembre en el Correo del Orinoco.

El ex ministro de Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres, también ha pedido atender la crisis económica. “Las medidas económicas necesarias deben tomarse sin más demora. El retardo es directamente proporcional a la complejización del problema”, publicó Rodríguez Torres en Twitter el 31 de diciembre.

La crisis económica que Maduro sigue esquivando

Distorsión cambiaria

Economistas de distinto signo coinciden en que uno de los principales problemas a resolver es el esquema cambiario. En 2015 el Gobierno creó el Sistema Marginal de Divisas (Simadi) con el que prometió poner fin al dólar paralelo. Al igual que ocurrió con mecanismos anteriores, como el Sitme o el Sicad, el remedio no funcionó y el dólar “negro” siguió al alza. Entre el tipo de cambio de 6,30 bolívares por dólar y la cotización de casi 900 bolívares por cada billete verde del mercado paralelo hay una brecha de más de 13.000%. A esa distorsión, se suma la sequía de divisas para el sector privado. Estimaciones de Ecoanalítica indican que el año pasado la liquidación de divisas cayó casi 70% con respecto a 2014.

Inflación sin freno

Pese a que el Banco Central de Venezuela (BCV) no ha divulgado las cifras sobre el comportamiento de los precios en 2015, las estimaciones de consultoras locales y bancas de inversión extranjeras apuntan a una inflación de tres dígitos que podría rondar, al menos, 200%. Cálculos de Ecoanalítica apuntan a que en 2016 la inflación podría acelerarse aún más y llegar hasta 800% si el Gobierno nacional no toma las medidas adecuadas. El economista venezolano y jefe para la región andina del Bank Of America (BOFA), también ha alertado un escenario similar. “Creo que esta economía enfrenta un riesgo muy fuerte de entrar en una hiperinflación. Si el Gobierno no hace cambios podría darse el escenario de una inflación de más de cuatro dígitos a partir de 2016”, declaró Rodríguez a El Nacional.

Precio de la gasolina 

A comienzos de 2015 el presidente de la República ordenó a los ministros iniciar el debate y el análisis para aumentar el precio de la gasolina y disminuir así un subsidio que cada vez es más difícil de asumir. El Gobierno, incluso, inició en los medios de comunicación una campaña publicitaria para crear conciencia en la población sobre la necesidad del ajuste. Pero entrados en 2016 el Gobierno aún no define un esquema de precios para el combustible en el mercado interno.

Revisión de otros subsidios 

Otros subsidios como el del servicio eléctrico, o las importaciones de bienes al tipo de cambio de 6,30 bolívares por dólar pesan cada vez más en una economía cuyos ingresos en dólares se han desplomado. Cálculos del BOFA indican que subsidios como el de la gasolina, la electricidad y las importaciones baratas, entre otros, rondan anualmente unos 38 mil millones de dólares, cifra que representa entre 10% y 20% del Producto Interno Bruto (PIB).

Producción en picada

Las colas en los supermercados son una postal habitual. Tras ocho trimestres consecutivos de caída del PIB, el desabastecimiento se tornó en un problema crónico y desde el sector privado anuncian que los próximos meses seguirán los problemas de oferta. Francisco Martínez, presidente de Fedecámaras,  declaró que las “cadenas están todas rotas” y que “los niveles de inventarios están en sus mínimos históricos”. “Para inicios de año vamos a tener severos problemas de desabastecimiento y si no se toman medidas con carácter de urgencia vamos a seguir teniendo los mismos resultados con tendencia a empeorar”, aseguró recientemente Martínez a Unión Radio. A finales de 2015 la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea) alertó que la “cadena de suministro de la industria y está rota” y que las mejoras puede demorar 120 días, siempre y cuando se tomen medidas. “No prevemos que la situación mejore en los próximos 120 días”, afirmó Manuel Felipe Larrazábal, presidente de Cavidea.

Faltan dólares

Uno de los principales problemas que enfrentan las empresas es la deuda que acumulan con sus proveedores en el exterior por concepto de importaciones no liquidadas. Datos de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) ubican ese monto en unos 12 mil millones de dólares. El impago ha limitado los despachos de materia prima e insumos a Venezuela, provocando paralizaciones en las líneas de producción de distintos sectores. Efraín Velázquez, presidente del Consejo de Economía Nacional, ha señalado que se necesita una “estrategia de financiamiento” que permita al Gobierno obtener dólares para reactivar la producción nacional. “El tema no es el tipo de cambio, es la disponibilidad de dólares”, sostiene Velázquez.

La sombra del default 

La tendencia a la baja de los precios del petróleo reactiva la amenaza de un posible default o “cesación de pago” de la deuda externa. Estimaciones de Ecoanalítica indican que con un precio promedio para el petróleo venezolano de 45 dólares, el Gobierno enfrentará un déficit de caja en dólares de 17.500 millones de dólares. “El pago de febrero está prácticamente garantizado, pero para octubre-noviembre no se tienen los recursos, se eleva el riesgo”, afirma Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica. Barclays Capital también ha señalado las dificultades que tendrá Venezuela este año para cubrir sus compromisos de deuda externa.

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