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¿Por qué crece el Orinoco?

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La deforestación producto de la minería ilegal, el manejo no profesional del Embalse del Guri y la construcción de viviendas en zonas prohibidas son algunas de las causas de la crecida del río Orinoco. Las consecuencias: más de 23 mil afectados en los estados Bolívar y Apure

 

@ashfloresm

POCAS COSAS SON DIFÍCILES DE RECUPERAR como un colchón mojado. Miles de familias en los estados Amazonas, Apure, Bolívar, Delta Amacuro, Monagas y Guárico han perdido sus colchones, sus muebles, su ropa, sus hogares tras el desbordamiento del río Orinoco cuya cota- después de 42 años- sobrepasó los 18,34 metros sobre el nivel del mar (msnm). Solo en el estado Bolívar, los afectados llegan a 15.208. En Apure hay más de 8 mil personas que lo perdieron todo. La cifra podría aumentar. El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) pronosticó lluvias hasta mediados del mes de septiembre.

Deforestación por minería ilegal

La minería ilegal aceleró la deforestación en la Amazonía venezolana. La organización no gubernamental dedicada al estudio de la biodiversidad en Venezuela, Provita, calculó que un total de 5.266 kilómetros cuadrados de vegetación fueron arrasados entre 2000 y 2015. La mitad de esa superficie verde boscosa se perdió durante los últimos cinco años.

Para los ambientalistas, las crecidas de los ríos dependen de una cantidad de factores que están actuando simultáneamente. En primer lugar, todos los ríos tienen ciclos de crecidas y bajadas dependiendo de las condiciones climáticas. Los años más lluviosos tienen ciclos largos que pueden tardar de 50 a 100 años para producir crecidas muy grandes. La deforestación también juega un papel importante en esta situación.

“Uno de los temas particulares en cuanto a la crecida de los ríos es la deforestación que se viene dando por la minería ilegal. Es posible que esto haya incidido negativamente en esta dramática crecida del Orinoco, pero no hay manera de probarlo; sin embargo, es un elemento sospechoso que se debe tomar en cuenta”, dijo- vía telefónica- Alejandro Álvarez, ambientalista.
El segundo factor se vincula a la falta de ordenamiento urbano; es decir, hay sitios donde no debieron construirse viviendas, ya que se conoce que hubo inundaciones en años anteriores.

La inexistencia de “institucionalidad ambiental” en Venezuela impide que, antes de que que ocurran los desastres, haya algún tipo de conocimiento con respecto a los ciclos de lluvia -a la cantidad que cae cada año- que permita tomar planes de contingencia que realmente protejan a las personas.“Ninguno de estos temas es posible descartarlo. Lo más probable es que estén confluyendo los tres. La deforestación debe tener algún factor ¿cuánto? No hay manera de saberlo”, dijo Álvarez.

El Guri en manos inexpertas

Desde el año 2001, la Asociación Venezolana de Energía Eléctrica, Mecánica y Profesiones Afines (Aviem), han denunciado el manejo contrario a las normas de ingeniería del embalse del Guri. Según la asociación, en ese entonces se sobreexplotaba, se usaba más allá de lo recomendado y se bajaba la cota más de lo que se debía, por lo que se podía disminuir la capacidad de generar potencia en las centrales hidroeléctricas del bajo Caroní.

“Hubo suerte porque hubo lluvias favorables, excepto en 2003 y en el 2009, cuando ese tipo de manejo de sobreexplotación ocasionó la crisis hidroeléctrica. En 2009 se utilizó como excusa la sequía y el fenómeno del Niño, pero realmente era un manejo inadecuado, producto de que el sistema eléctrico no contaba con la generación térmica suficiente para evitar que ese embalse se sobreexplotara”, dijo el ingeniero electricista, Miguel Lara.

El ingeniero afirmó que el año pasado, el Orinoco en época de lluvia, “como es usual”, registró sus cotas más altas y tuvo un metro más bajo que la actual; sin embargo, hubo inundaciones en Puerto Ordaz.

Abran las compuertas

El 6 de julio de 2017, en cadena nacional de radio y televisión desde el estado Bolívar, el presidente Nicolás Maduro ordenó al ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, liberar las nueve compuertas de Guri, luego que las lluvias permitieron la recuperación del nivel del embalse que en 2016 registró su peor momento de la historia. Para el ingeniero Miguel Lara la crisis que viven ahora los estados Amazonas, Apure, Bolívar, Delta Amacuro, Monagas y Guárico, es producto de esta acción, pero al gobierno no le quedaba “otro remedio”.

“En aquel momento, Motta Dominguez se montó al lado de los aliviaderos, abrió las compuertas, porque habían recuperado la cota del embalse. Lo presentaron como un triunfo cuando en realidad se debió a que llovió demasiado, lo que trajo como consecuencia que, a principios de los meses de lluvia, alcanzó la cota máxima en el embalse. Por lo tanto, toda el agua que que llenó los caudales del Caroní durante julio y agosto no tenía capacidad para ser almacenada. Lo que le quedó al gobierno fue descargarla por los aliviaderos y llegó a la confluencia con el Orinoco”, explicó Lara.

De acuerdo con el experto, al descargarse 10, 12 o 14 mil metros cúbicos por segundo que se suman a unos caudales mayores que traía el Orinoco, incide negativamente en la subida del Orinoco y del Caroní, por lo que se agrava el problema de las inundaciones.

“Por un manejo no profesional, al gobierno no le quedó más remedio que abrir las compuertas de todas las centrales del bajo Caroní y descargar esas grandes cantidades de agua en el Orinoco”, indicó-vía telefónica- el ingeniero electricista, Miguel Lara.

Hay quienes perdieron todo…

Hanna Tovar (36), habitante del Sector La Toma, ubicado en Ciudad Bolívar, Municipio Heres, parroquia Catedral, afirmó que más de 90% de su localidad se encuentra afectada.

“Mi vivienda fue una de las pocas que no fue afectada de manera directa, ya que a pesar de la crecida, el río solo llegó alrededor, a diferencia de casas vecinas. La crecida fue tan fuerte que llegó más arriba de la mitad de las viviendas. Ahora basta esperar que descienda para ver qué tan destruidas quedaron”, dijo Tovar-vía telefónica- desde su casa.

Aunque las lluvias en el estado Bolívar iniciaron los primeros días de agosto,se agravaron a partir del día 7 del mismo mes provocando hasta la fecha, que unas 3.888 familias perdieran su hogar.

Pableysa Ostos, corresponsal del diario El Nacional en el estado Bolívar, aseguró que algunas familias han sido trasladadas a refugios que habilitaron los entes regionales en colegios de la zona, mientras que otras familias han optado por irse a casa de otros parientes Pero hay un tercer grupo que se niega a salir de sus viviendas a pesar de que el agua les da más arriba de las rodillas.

“Ellos alegan que irse de su casa es dejar que el hampa haga de las suyas porque los delincuentes se van en curiaras y roban las viviendas”, dijo Ostos.

En Apure la situación es similar, las zonas más afectadas han sido Guasdualito -localidad que anteriormente pasó por inundaciones- y Cunaviche que, ante esta fuerte crecida, es primera vez que se ve afectada.

“Son casos bien puntuales”, describió Vito Vinceslao, expresidente de Fedecámaras Apure y primer vicepresidente de Consecomercio, y añade: “Hace dos años en la región de Guasdualito, también frontera con Colombia, sufrimos una serie de inundaciones en las que de la población se vio afectada porque el agua llegaba aproximadamente a metro y medio de las casas. Posterior a esto el gobierno comenzó a realizar algunas acciones momentáneamente, pero no se siguieron realizando los trabajos para evitar que volviera a suceder. En Cunaviche la situación es nueva, esto nunca había sucedido, el agua pasó por encima de la carretera”.

La producción de carne del estado Apure está paralizada. El principal matadero de San Fernando bajó la santamaría. No solo por la situación caótica de las lluvias, sino también por los ajuste de los precios de los productos, puntualizó el expresidente de Fedecámaras Apure.

“Muchos productores han tenido que mudar sus ganados a otra zona para no perderlos. Incluso se arruinaron 7 campamentos turísticos y hasta la fecha no han tenido respuesta del gobierno, ni del sector financiero público para solventar los daños ocasionados”, aseguró Vinceslao.

Alerta Roja

El pasado 14 de agosto, luego de 7 días de lluvia intensa, el gobierno decretó la alerta roja tras la crecida en los ríos Orinoco y Caroní. Aunque cada año existe esta situación y hay zonas vulnerables, el Ejecutivo sigue sin tomar las medidas necesarias. En esta oportunidad, con la crecida histórica del río Orinoco, se hizo más complejo brindar la ayuda necesaria.

 

El Ministro de Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol, informó en su cuenta de Twitter que cumplió con el objetivo de ayudar a los afectados por las inundaciones; sin embargo, los damnificados aseguran que solo les han dado una caja de s alimentos.

“Deberían existir planes o mecanismos porque esto ocurre cada año, y lamentablemente esta vez fue peor. La ayuda no ha sido suficiente, en algunos casos solo nos han dado cajas de CLAP”, dijo Hanna, desde Ciudad Bolívar.

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, anunció la creación de un muro de contención de más de 50 metros, construido con casi 2.000 sacos de arena, para evitar el paso del agua del Río Orinoco al sector La Alameda del estado Bolívar.

La información la dio a conocer el ministro a través de su cuenta oficial de Twitter.

 

Generalmente, en el estado Bolívar, se inundan el sector de El Cerrito y Castillito en Ciudad Guayana, pero este año hay nuevas áreas en peligro como La Laja y La Alameda, esta última en el municipio Heres. Allí no todos los damnificados han recibido alguna ayuda por parte del estado.

 

 

Vito Vinceslao manifestó que la ayuda gubernamental ha sido “mínima” y que existen organizaciones no gubernamentales que quieren brindar apoyo, pero el gobierno nacional dificulta esta posibilidad y no se sabe si los envíos llegan completos.
El corresponsal de Te lo Cuento News en el estado Apure, Eduardo Galindo, afirmó durante una entrevista para NTN24 que el gobernador de la entidad, Ramón Carrizales, anunció- durante una visita a Puerto Páez- que no permitirá “shows mediáticos” a través de la entrega de donativos para los damnificados por la crecida de los ríos en la entidad.

“El gobernador de Apure, Ramón Carrizales, el viernes 10 de agosto tuvo una visita a Puerto Páez y dijo que no iba a permitir ningún show mediático de partidos políticos, ONG’s o fundaciones que iban a llevar alimentos o donativos a esta población”, dijo Galindo.

Según el periodista, Carrizales dio órdenes de que todos los donativos debían ser centralizados por el comando cívico militar.
Las enfermedades del agua.

Otro peligro latente que traen las inusuales lluvias son las epidemias y enfermedades. El año pasado se registraron 400 mil casos de malaria en el estado Bolívar, este año la cifra podría duplicarse.

El médico infectólogo Julio Castro, explicó que hay un riesgo importante con la crecida de los ríos de que aumente notablemente las enfermedades diarreicas, virus de hepatitis A y la leptospirosis, debido a que con esta situación pueden mezclarse aguas negras o grises con aguas blancas. Es decir, que el agua de consumo humano pueda mezclarse con la contaminada.

“En general, no pareciera haber un aumento en riesgo de enfermedades asociadas a vectores, con la excepción del dengue, pero en las zonas urbanas del estado Bolívar existen vectores como el Aedes Aegypti que puede transmitir dengue, zika, chikungunya y otras enfermedades”, indicó Castro.

Los afectados temen contraer algunas de estas enfermedades y no poder obtener los insumos necesarios para atacarla. “Yo, al igual que mi familia, considero que estamos en condición vulnerable, ya que estamos rodeados por estas aguas contaminadas. Se desbordaron todos los pozos sépticos en todo el sector y esto desata un brote de enfermedades al igual que la cantidad de insectos. En nuestro sector hay casos de Paludismo, de dengue y estamos vulnerables”, expresó Hanna Tovar, afectada de Ciudad Bolívar.

Para Castro, la primera gran medida es asegurar que el agua que se consume es la adecuada, para ello recomienda dos formas de potabilizarla. La primera es hervirla, para matar 99.9% de las bacterias y, la segunda medida, es clorarla. El infectólogo recomienda revisar las tablas que se buscan por Internet para calcular la cantidad necesaria de cloro de acuerdo a la cantidad de agua.

La otra cara de la moneda

Mientras hay habitantes que lo han perdido todo, para los pescadores del Orinoco esta ha sido la mejor época, porque la crecida del río ha hecho que proliferen los peces y les sirve de sustento para alimentar a sus familias, comercializar y realizar trueques.

Jorge Yánez, comerciante de Ciudad Bolívar, afirma que los pescadores desde el malecón, es decir, sin tener que salir en embarcaciones, lanzan una atarraya y logran agarrar una gran cantidad de peces.

“Mis padres se quedaron impresionados al ver como salían peces a montones, es algo increíble porque pueden sacar el doble de lo que harían en una situación normal, sin realizar un gran esfuerzo. Lo que más me impresionó es que algunos los venden, pero la mayoría lo cambia por pasta, arroz, como un mecanismo de trueque para sobrevivir”, rememora Yánez.
La periodista Valentina Quintero, publicó en su cuenta de Instagram @valendeviaje un video en el que se ve a los pescadores de Bolívar recogiendo grandes cantidades de pescados.

 

 

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La preocupación de las familias afectadas aumenta ante la falta de políticas del Estado que les den respuesta y ayuda necesaria para sobrellevar- en algunos casos- el haberlo perdido todo:

“Solo le pido a Dios con mucha fe que este río baje pronto, y que todo vuelva a la normalidad”, dijo Hanna, una de las tantas afectadas por la crecida del Orinoco.

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