Resistir a la ‘dictadura’ chavista

Protestas en Venezuela 2014

“El Enconchado va a salir de la madriguera número 2. ¡Alerta!”. Golpeado en un hombro, el guarimbero gocho (rebelde del Táchira)aprovecha las sombras de la madrugada para salir de su posición de combate. Sus compañeros le protegen comunicándose con walkie-talkies, utilizando claves secretas y cambiando de frecuencia.

Están parapetados en seis torres de la principal arteria de San Cristóbal, desde allí se divisan puntos estratégicos de la capital del estado fronterizo con Colombia. Seis personas con binoculares en el punto más alto de cada edificio, pertrechados para resistir las embestidas diarias de la Guardia Nacional y de los colectivos revolucionarios, que subidos en sus motos disparan y saquean aprovechándose de la inacción policial.

Buena parte de los 240 apartamentos de los edificios apoyan a los rebeldes. Aquí son un centenar entre los 1.200 residentes, entre los que también hay oficialistas. No muchos: San Cristóbal es bastión del antichavismo y sus jóvenes levantados, aprendices o embrión de guerrilleros urbanos, armados de piedras y tirachinas, contra la fuerza represora del Gobierno.

Las decisiones se toman en asambleas, con votación incluida. Si en los techos hay vigías, en los salones se esconden un arsenal de piedras y frigoríficos con pedazos de hielo listos para recibir a los guardias. En la calle, el resto de ‘guarimberos’, dispuestos para devolver una piedra por cada bala, perdigón o gas que les lancen sus enemigos “vendepatrias”. Y capaces de reconstruir una barricada en pocos minutos.

Atravesar una ciudad tomada

‘El Enconchado’ (el que se oculta) es el principal cabecilla. Es de las pocas personas que puede atravesar una ciudad tomada por más de 200 barricadas. Bastan unas contraseñas para abrirle camino.

“Verdugo no pide clemencia, que empiece el show”. ‘El Enconchado’ (29 años), antiguo dirigente universitario, pertenece a la generación del “gas del bueno”, aquélla que derrotó a Hugo Chávez en el referéndum constitucional de 2007 y que el comandante supremo combatió con sus fuerzas antidisturbios y sus gases lacrimógenos.

El joven ha decidido dar la batalla en la calle contra “la dictadura de Nicolás Maduro. Y ahora habla de paz, ¿paz para seguir pisoteando?”. Tira piedras con mucha puntería y graba vídeos que parecen “ucranianos” mientras planea nuevas estrategias.

Varios documentos audiovisuales confirman que estuvo en medio de la operación que la semana pasada arrinconó a un general de la Guardia Nacional y 20 de sus militares. Cientos de manifestantes rodearon a la brigada y les hicieron retroceder entre una cascada de insultos, algunos golpes y eslóganes rebeldes (“¡El pueblo, unido, jamás será vencido!”, “¡Cubanos!”, “¡Aquí tenemos patria!”).

Piedras en mano, retadores, con las caras tapadas con sus camisetas. “Les asustamos y les corrimos. Le metí un coñazo al general [destituido posteriormente], el hombre se me echó encima pero los compañeros le sujetaron. Les quitamos ocho bombas lacrimógenas y un casco. Pero si llega a pasar ayer, les hubiéramos quitado todas las armas, no lo dudes», rememora.

Los ‘guarimberos’ gochos han comprado varios botiquines para sus puntos de defensa, gracias a una colecta entre ellos. Incluso cuentan con tres médicos. “Protestante que llegue herido a cualquier hospital, le arman expediente judicial”, sostiene ‘El Enconchado’.

Apoyo popular

Algunos comerciantes les ayudan con comida para la causa. Varios de ellos han sufrido saqueos e incendios en sus tiendas, pocas horas después de que la policía retirase las cámaras de seguridad de la calle, como han confirmado fuentes de la alcaldía.

Buena parte de la sociedad de San Cristóbal apoya a sus muchachos. Suenan los teléfonos. “En uno de los barrios con las barricadas más fuertes están preparando una de casi tres metros de altura. Participan ingenieros, herreros, metalúrgicos y ferreteros. Van a perforar el suelo con un martillo hidráulico para construir encima”, explica con orgullo.

Las tanquetas son objetivo fundamental de los ‘guarimberos’. Gracias a la información que aporta Internet han descubierto sus puntos débiles, como la salida de aire acondicionado. “Ya conseguimos inmovilizar una, quitando las alcantarillas. Les tendimos la trampa y cayeron. Necesitaron una grúa para sacarla del agujero”.

Otras armas de defensa también han llegado a través de google:molotovs con azúcar y jabón en polvo, que provocan llamas de gran altura.

“El gobernador nos ha acusado de que escondemos francotiradores porque un día partimos el vidrio de su camioneta. Fue uno de los ‘chamos’, que disparó un perdigón (de los que utiliza la guardia) con un tirachinas”.

‘El Enconchado’ sabe que vive momentos excepcionales. Los tupamaros le persiguen, incluso le amenazaron de muerte. Es un guerrero que puede caer detenido. O herido, “incluso desaparecido”. Por eso ha dejado un vídeo para su familia, para su gente. Un mensaje emotivo donde también se le caen las lágrimas, “que no son de dolor, son de arrechera [enfado en criollo]”. Parece un testamento de vida. O de muerte: “No se vayan a doblegar. Espero que el país entienda que hay gente que está dando su vida”.

FUENTE: El Mundo

Enviar Comentarios

Entradas relacionadas