Betancourt y Caldera en la VIII Cumbre de Lima, por Milos Alcalay

 

La lucha por la democracia y la lucha contra la corrupción fueron los dos temas centrales que trataron los Jefes de Estado del hemisferio reunidos los días 13 y 14 de abril en Lima. Ello marca la ruta política de reafirmación democrática que actualmente anima a los Gobiernos del Continente al igual que un claro rechazo a las propuestas y posterior colapso del Socialismo del Siglo XXI manchado por la tentación totalitaria y la mega corrupción.

Con ese encuentro Cimero, America Latina retoma las grandes líneas de los planteamientos de la Venezuela democrática, cuando nuestro país era visto como ejemplo y como modelo durante varias décadas a raíz de las realizaciones que ocurrieron a partir del 23 de enero de 1958. En efecto, Romulo Betancourt desde la Presidencia de la República promovió la doctrina que lleva su nombre en reconocimiento a su vocación democrática. Eran la época en que nuestro gobierno sancionaba a las dictaduras del continente. La ruptura de relaciones diplomáticas con la Cuba totalitaria de Fidel Castro por una parte, se sumaba a la ruptura con la dictadura de Trujillo en República Dominicana, al igual que contra Somoza, Stroessner, Papa Doc, Pinochet, Videla y otros tiranos que marcaron la agenda de los presidentes venezolanos que lo siguieron. El resultado fue que las dictaduras sucumbieron y que algunos años más tarde se lograban la aprobación de la Carta Democrática Interamericana y las cláusulas democráticas en Mercosur, Unasur y otros organismos regionales.

Lamentablemente hubo un retroceso con la exportación de otro modelo: el “Bolivariano” nuevamente por Venezuela, pero esta vez procurando la Albanización del Continente. Felizmente ese modelo dañino hoy está en el ocaso, y se constata con el hecho de que el tema de la gobernabilidad democrática figure en la agenda de la Cumbre lo que es un logro de la visión precursora del ex mandatario venezolano Romulo Betancourt.

Algunas décadas más tarde, Rafael Caldera resaltó que no bastaba con tener una democracia. Si no que era necesario imponerle valores éticos en la construcción de una sociedad transparente y propuso que Caracas fuera la sede para la aprobación de la Convención Interamericana contra la Corrupción en la histórica conferencia realizada en el Hotel Tamanaco el 29 de marzo de 1996 cuando los Jefes de Estado entendieron las graves consecuencias que las practicas corruptas podrían tener contra la democracia y el detrimento de la calidad de vida de los ciudadanos.

Lamentablemente la ola de corrupción fundamentalmente de los países de vocación totalitaria se vieron empañadas no solo con el uso de aliados del Foro de São Paulo por representantes del sector privado con empresas constructoras como Odebrecht, sino de empresas petroleras como Petrobras, investigada a fondo por su comportamiento delictivo. PDVSA que hoy sufre el colapso de la ineficacia, fue un antro de corrupción cuyos escándalos permanecen ocultos y que marcarán el bochorno cuando se evidencien las fugas de millardos de dólares dedicados a promover gobiernos totalitarios o corruptos.

Es por estas razones por las que el régimen venezolano fuera “desinvitado” de la Cumbre, ya que el Presidente es visto como la antítesis de lo que los pueblos de America Latina aspiran al promover el pluralismo, elecciones transparentes y la lucha contra la corrupción, acompañada con un compromiso social por una mejor calidad de vida para los ciudadanos de los respectivos países que integran al Hemisferio.

Al igual que en las Cumbres anteriores, la OEA organizó eventos paralelos en los que los jóvenes, las mujeres, los representantes de los medios, los parlamentarios,  los trabajadores, los empresarios se reunieron aparte para presentar cada uno de ellos ante los Presidentes los informes y recomendaciones sobre los compromisos sociales y económicos que deben orientar el futuro de nuestro continente en libertad y transparencia. Esos eventos paralelos demuestran que allí si hubo una Cumbre de los Pueblos (y no la de Evo Morales y las viudas del socialismo colapsado).

Esperemos que los ideales de Romulo y Caldera: democracia y lucha contra la corrupción se consoliden en nuestro hemisferio después de la Cumbre de Lima.

 

@milosalcalay

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