Como una reunión en la Oficina Oval entre Tintori y Trump cambió la política de EE.UU hacia Venezuela

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La decisión del presidente Trump de anunciar repentinamente un cambio colosal en la política de EE.UU. hacia Venezuela en febrero comenzó con una reunión inesperada en la Oficina Oval con Lilian Tintori, esposa del preso político más prominente del país.

En la Casa Blanca, al reunirse con el vicepresidente Pence y la prensa de la administración americana para intentar hacer algo más por los derechos humanos en su país, Tintori fue llevada rápidamente con Trump, quien parecía desconocer su caso, pero halagó su pasado como una estrella de la versión venezolana del reality show “Expedición Robinson”.

Luego, mientras Tintori presentaba su caso durante la entrevista de 40 minutos, la primera dama Melania Trump, quien también estaba en la sala, expresó que sentía empatía con las condiciones del esposo de Lilian preso en Caracas, Leopoldo López, porque en ocasiones se sentía confinada en la Casa Blanca como en una cárcel, según informaron dos personas presentes dentro del encuentro, un punto en el cual el presidente coincidió.

Finalmente, cuando terminaba la entrevista, el presidente sugirió una foto grupal, incluyendo a Pence y al Senador Marco Rubio (R-FL), un aliado de Tintori quien se encontraba en la Casa Blanca por una cena programada con el presidente. Después de varios intentos –a Trump no le gustó la primera foto porque aparecía sonriendo– el presidente estaba lo suficientemente complacido con la versión final, donde apareció hermético y levantando los pulgares dando un gesto de aprobación debajo de un retrato de Andrew Jackson. Apresuradamente publicó la foto en Twitter. 

“Venezuela debería liberar inmediatamente a Leopoldo López, preso político y esposo de @LilianTintori (recién reunida con @marcorubio)” escribió Trump, redactando su tweet desde la Oficina Oval.

Con ello, el presidente reformó años de la política estadounidense hacia Venezuela y señaló que su administración adoptaría una postura más dura hacia el régimen represivo del presidente Nicolás Maduro en medio de la crisis socioeconómica en la que se encuentra la nación sudamericana.

Pero, a diferencia de cuando Trump ha hecho comentarios o decisiones impulsivas sobre Corea del Norte e Iran, su capacidad de asumir más riesgos con respecto a la situación de Venezuela ha sido recibida con un gran apoyo de parte de líderes europeos y latinoamericanos así como entre los principales distritos electorales nacionales, incluyendo expatriados venezolanos en el Sur de Florida.

Tintori partió de la Casa Blanca esa tarde “en el séptimo cielo”, aseguró su abogado Jared Genser en una entrevista, y agradeció a Trump y Pence con un tweet en su cuenta personal. Otra persona que conversó con ella ese día comentó que Tintori estaba “en shock” después de la atención personal del presidente.

Tintori no es la única. Abogados de derechos humanos expresaron que se encuentran impactados que un presidente, quien nunca ha estado motivado a denunciar abusos a los derechos humanos en otros lugares del mundo, haya tomado en el caso de Venezuela una posición más ruda de la que asumió el expresidente Obama. Tintori intentó por más de un año de conseguir una audiencia con Obama, pero fue rechazada por ayudantes preocupados de que tal aprobación enfureciera a Maduro y provocara ataques a negociaciones diplomáticas que habían sido conllevadas por el Departamento de Estado.

Trump, sin embargo, a pesar de la objeción de algunos diplomáticos estadounidenses, no demostró preocupación alguna y eligió reunirse con Tintori sin informar a asesores del Consejo Nacional de Seguridad.

Venezuela ha descendido al caos en medio de una oleada de violencia, inflación y escasez alimentaria, con cientos de manifestantes protestando en las calles durante la primavera, Trump ha llegado tan lejos hasta el punto nombrar al régimen izquierdista de Nicolás Maduro como un obstáculo para la democracia, la libertad y los derechos humanos.

“Lo que me han informado es que él tiene tres principales intereses de política exterior, Corea del Norte, Iran y Venezuela” afirmó Mark Feierstein, director de asuntos del Hemisferio Occidental en el NSC durante el gobierno de Obama. “En términos de cambios de políticas, ellos han hecho más de lo que nosotros hicimos con respecto a sanciones y están haciendo un buen trabajo. Es algo inteligente… El diálogo (con Maduro) fracasó el año pasado porque no había suficiente presión en el Gobierno”.

La Casa Blanca discutió algunos detalles del encuentro entre Tintori y Trump. La vocera de la primera dama, Stephanie Grisham, negó haber realizado el comentario sobre la sensación de confinamiento de la Casa Blanca como una prisión. “La señora Trump solo ofreció unas palabras de ánimo y fuerza”, manifestó Grisham en una declaración, añadiendo que la primera dama adora vivir en la Casa Blanca.

Dos días antes de la reunión en la Oficina Oval, la administración de Trump etiquetó al vicepresidente venezolano, Tareck El Aissami, como un jefe de drogas y congeló sus activos en Estados Unidos, un paso provocativo que la administración de Obama se rehusó a realizar. Desde entonces, el presidente estadounidense ha llevado un seguimiento con sanciones económicas adicionales a compañías venezolanas, prohibición de viajar a EE.UU para funcionarios del gobierno y sus familias, y una condena a Maduro en su discurso en la Asamblea General de la ONU el mes pasado.

“Este régimen corrupto destruyó una nación próspera imponiendo una ideología fallida que ha producido pobreza y miseria en todas partes que donde ha sido implementada”, expresó Trump. “Para empeorar las cosas, Maduro ha desafiado a su propio pueblo, robando el poder de sus representantes electos para preservar su desastrosa regla”.

Funcionarios de la Casa Blanca afirmaron que el enfoque de Trump en Venezuela es una consecuencia natural de sus críticas a Maduro en el camino de su campaña, que algunos críticos consideraron como una forma de complacer a votantes en el sur de Florida. Sin embargo, desde que Trump asumió el cargo, la situación de Venezuela se ha agravado considerablemente, y él observó cómo las protestas se desarrollaban en la televisión por cable, afirmaron ayudantes.

“Habla de eso todo el tiempo. Conoce que 130 individuos han muerto, sobre todo ciudadanos jóvenes de Venezuela”, afirmó un empleado de la administración involucrado en la política de Venezuela, quien se expresó en anonimato por discutir las ideas del presidente. “Lo que ve en televisión es un impacto real”.

Otros citan la influencia de Rubio y la embajadora ante la ONU Nikki Haley, quienes disfrutan una estrecha relación y han hablado con pasión sobre los abusos contra los derechos humanos en Venezuela y Cuba. Trump ha empleado un lenguaje similar.

Durante su campaña, Trump se reunió con los líderes cubano-americanos en Miami, y Pence habló en una iglesia católica en el enclave venezolano en Miami en agosto, poco antes de que la administración anunciará sanciones adicionales a Caracas.

Asesores afirman que Trump ha mencionado a Venezuela en la mayoría de sus 17 llamadas con líderes latinoamericanos. En una conversación telefónica con el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, Trump intervino mientras Santos describía el proceso de paz en su país para preguntar cómo podían aplicar más presión al régimen de Maduro,

Empleados de la Casa Blanca manifestaron que Trump reconoce el imperativo estratégico de Venezuela, que tiene significantes reservas de petróleo y una deuda creciente controlada por Rusia y China que podría dar a esos dos rivales estadounidenses mayor influencia sobre el gobierno de Maduro.

No obstante, Trump también ha hecho énfasis en la proximidad de Venezuela con Estados Unidos y los fuertes lazos comerciales entre ambos países.

“Tenemos una fuerte influencia en la economía venezolana, y nuestra responsabilidad moral de actuar es mayor en comparción a otros países” dijo el funcionario de alto cargo de la administración.

Opiniones de Trump han marcado la agenda a pesar de preocupaciones expresadas por el Departamento de Estado, donde Thomas Shannon, el subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, quien dirigió varias conversaciones con el gobierno de Maduro durante el gobierno de Obama, ha seguido abogando por el compromiso directo.

Trump, sin embargo, rechazó aceptar el llamado de Maduro en agosto después de que el presidente estadounidense sugiriera que no dudaría en recurrir a las opciones militares para intervenir si era necesario. Incluso los aliados de Trump con relación al tema de Venezuela opinan que la declaración fue demasiado lejos.

Por otra parte, los aliados opinan que el presidente en general ha tomado las medidas correctas con las sanciones económicas y la retórica más rígida en las Naciones Unidas.

“El ambiente estaba listo para incrementar presión desde Washington” indicó José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch. “Si Trump hubiese usado ese lenguaje y sanciones hace dos o tres años, probablemente hubiesen sido rechazadas y contraproducentes. Pero nadie está defendiendo a Venezuela ahora”.

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