Trump comparte con Merkel haber sido “espiados por Obama”, pero no es suficiente para estrecharle la mano

Trump Merkel

El presidente Donald Trump repitió el viernes su aseveración no sustentada de que su antecesor en la Casa Blanca intervino sus comunicaciones e insinuó que fue víctima del mismo tipo de espionaje que el gobierno de Barack Obama supuestamente efectuó también con las llamadas telefónicas de la canciller Angela Merkel.

“Al menos tenemos algo en común, tal vez”, dijo Trump durante una conferencia de prensa conjunta.

Merkel, quien el viernes realizó su primera visita a la Casa Blanca desde que Trump asumió la presidencia, no mencionó el incidente de 2013 y que disgustó a muchos en Alemania.

Las acusaciones de Trump contra Obama han ocasionado reacciones en Washington que van del desconcierto al enojo, mientras legisladores republicanos y demócratas han dicho que no existe evidencia que apoye tales afirmaciones, pero la negativa de la Casa Blanca a retractarse ha creado más problemas para el nuevo gobierno.

El jueves, el portavoz Sean Spicer defendió los comentarios del presidente repitiendo un reporte emitido por una analista de Fox News, que aseguraba que la agencia británica de espionaje electrónico, la GCHQ, ayudó a Obama a intervenir las comunicaciones de Trump. La agencia negó categóricamente la acusación y el embajador británico en Washington, Kim Darroch, se quejó directamente con las autoridades de la Casa Blanca.

El viernes, Trump trató de distanciarse de dicho reporte. “Todo lo que hicimos fue citar a cierta mente legal muy talentosa, que fue la responsable de decir eso en televisión”, dijo Trump en referencia al analista Andrew Napolitano. “Ustedes no deberían estar hablando conmigo, deberían estar hablando con Fox”.

El gobierno británico dijo que la Casa Blanca prometió no repetir la acusación. El viernes, después de la conferencia de Trump y Merkel, Spicer dijo: “no creo que nos arrepintamos de nada”.

En su primer encuentro en persona con Merkel, Trump reafirmó el “fuerte apoyo” de Estados Unidos para la OTAN, pero también reiteró su postura de que los aliados militares deben “pagar su parte justa” por el costo de la defensa. También dijo que muchos países “deben vastas sumas de dinero”, pero no quiso identificar a Alemania como una de esas naciones.

Al comenzar su mensaje, Merkel dijo que era “mucho mejor hablar uno con el otro y no uno acerca del otro”.

La agenda de ambos incluyó discusiones sobre cómo fortalecer a la OTAN, combatir al Estado Islámico y resolver el conflicto en Ucrania, todos temas que precisan la cooperación cercana de Estados Unidos y Alemania.

La reunión, pospuesta desde el martes debido a una tormenta de nieve, podría ser un reinicio de una relación complicada por la retórica de Trump durante la campaña.

La mayor parte de 2016, Trump criticó y acusó a Merkel de “arruinar” Alemania por permitir la llegada de refugiados de Siria.

“Uno ve lo que sucede con Angela Merkel, de quien siempre pensé era una muy buena líder hasta que hizo esto. No sé qué le pasó”, dijo el entonces candidato republicano en un mitin en Virginia en agosto. ¿Qué salió mal Angela? ¿Qué sucedió?”.

Momento incómodo

La reunión de este viernes entre Donald Trump y Angela Merkel ha dejado una polémica escena. En la sesión de fotos previa al encuentro en el Despacho Oval, el presidente de Estados Unidos no ha mirado en ningún momento a la canciller alemana, ni siquiera cuando los fotógrafos han pedido un apretón de manos. Las cámaras recogen el momento en el que Merkel le pregunta a su anfitrión si quiere que se den la mano. Trump permanece impávido.

Minutos antes, a la llegada de la canciller alemana a la Casa Blanca, Trump había tenido un gesto de cortesía al salir a recibirla, algo poco habitual en la recepción de mandatarios extranjeros. También se hicieron fotos en las puertas del Despacho Oval, en las que el presidente sí estrechó la mano de la canciller.

La manera de Trump de saludar a otros presidentes o primeros ministros ha llamado la atención en ocasiones anteriores. Suele apretar con fuerza la mano de su interlocutor, después lo atrae hacia sí y no lo suelta por varios segundos, como ocurrió con el primer ministro de Japón, Shinzo Abe.

*Con información de AP y Huffington Post

Enviar Comentarios

Entradas relacionadas