Lula admite que la crisis política brasileña “afecta mucho” a Latinoamérica

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El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva admitió hoy que la crisis política por la que pasa Brasil “afecta mucho” a Latinoamérica, y en ese escenario lamentó la ausencia de líderes en la región como los exmandatarios Hugo Chávez, de Venezuela, y Néstor Kirchner, de Argentina.

“La crisis de Brasil afecta mucho a la región. Nosotros ayudamos a construir una imagen mejor de América Latina, de América del Sur y de Brasil, con un Brasil protagonista”, señaló Lula durante una rueda de prensa con corresponsales extranjeros en Sao Paulo.

Así, agregó el líder político, “Brasil no es importante solo para Brasil, es importante para Latinoamérica, para África y para Estados Unidos”.

En medio de la turbulencia política, Lula lamentó que ya no estén en ese frente los fallecidos expresidentes Chávez (1995-2013) y Kirchner (2003-2007).

“Éramos tres que estábamos para la política internacional como están ahora Luisito (Suárez), (Lionel) Messi y Neymar para el Barcelona hoy. Nos gustaba eso y cuando no nos veíamos conversábamos por teléfono y provocábamos reuniones para poder animar, porque la política necesita de mucho ánimo”, destacó Lula.

A partir de ese liderazgo compartido con Chávez y Kirchner, evocó Lula, se creó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), “que no fue fácil”, y consiguieron “acabar” con el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), que era la propuesta de Estados Unidos para una integración regional en el continente.

“Tuvimos la motivación de crear la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y fortalecer el Mercosur”, completó Lula, quien es blanco de dos investigaciones por supuesta corrupción y cuyo reciente nombramiento como ministro se encuentra suspendido por la Suprema Corte de Brasil.

Lula recordó también que junto al entonces canciller brasileño Celso Amorim lideró la creación del grupo de Amigos de Venezuela, que surgió como una herramienta diplomática para enfrentar la crisis de ese país después del intento de golpe en 2002.

Sin embargo, admitió que en esa gestión tuvo discrepancias con el líder cubano Fidel Castro, quien se oponía a que Estados Unidos, Alemania y España estuvieran en el grupo.

El entonces presidente del Gobierno español José María Aznar, dijo Lula, fue el primero en admitir que había “infiltrados” en el intento de golpe de Venezuela y la presencia de los tres países fue estratégica “para tener credibilidad con la oposición”, principalmente por el papel del exsecretario de Estado estadounidense Colin Powell.

“Participé igualmente en todas las reuniones del G-8, en las que no creían mucho en América Latina y éramos tratados como una cosa menor”, añadió.

Sobre el papel particular de Brasil en el contexto global, Lula destacó el ejercido junto a Turquía en 2010 para un tratado sobre el tema nuclear con Irán.

“Lo que nosotros conseguimos con Irán fue infinitamente mejor de lo que se ha conseguido hasta ahora. Una cosa que los grandes no consiguieron”, expresó Lula.

En 2010, señaló el exmandatario, “estuve reunido con (el entonces presidente iraní) Mahmud Ahmadineyad y vi que era posible un acuerdo. Pero nadie de los líderes mundiales lo había consultado a él. Eso no se resuelve con diplomáticos y sí entre los propios líderes. El mundo quedó un poco más bisoño”.

“La política es una cosa muy química y eso lo vemos en la televisión con Barack Obama”, el presidente de Estados Unidos, subrayó Lula.

En sus comentarios sobre política internacional, Lula manifestó que en el conflicto palestino, “en Israel solo el pueblo quiere un acuerdo” y reiteró su pedido de una reforma inmediata de la ONU.

“Estamos trabajando en el siglo XXI una cosa arcaica del siglo XX, que en su momento fue buena, pero la ONU necesita de reformas”, concluyó.

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