Papa Francisco: La pobreza es caldo de cultivo para caer en el narcotráfico

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El papa Francisco lamentó el miércoles la falta de oportunidades de trabajo y estudio que enfrentan los jóvenes, y advirtió que la pobreza genera el ambiente propicio para que sean atrapados por el narcotráfico.

Francisco pidió en un encuentro con trabajadores y empresarios pensar qué tipo de México quieren legar a sus hijos. “¿Un aire viciado por la corrupción, la violencia, la inseguridad y desconfianza o, por el contrario, un aire capaz de generar alternativas, generar, la palabra es clave, generar renovación o cambio?”, preguntó.

Para el pontífice, la pobreza y la “marginación es el mejor caldo de cultivo para que caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia”, dijo desde un centro educativo de Ciudad Juárez, en la frontera con El Paso, Texas, y un lugar con una importante industria maquiladora.

Ahí el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón, reconoció que el principal desafío es promover el desarrollo en México, donde cerca de la mitad de la población vive en la pobreza y seis de cada 10 trabajadores están en la informalidad, sin seguridad social.

Francisco cierra el miércoles una atareada visita de cinco días que se centró en las injusticias que afrontan los más pobres, oprimidos y vulnerables en México ante la violencia instigada por las drogas. El pontífice intentó ofrecer consuelo al tiempo que reclamó a los líderes políticos y religiosos que no han cumplido con su pueblo.

El papa también visitó el miércoles una cárcel en Ciudad Juárez, donde advirtió que los problemas de inseguridad no se acaban cuando se encarcela a alguien.

A unos 700 internos de la que fuera una de las cárceles más peligrosas del país el papa les pidió “no quedar presos del pasado, del ayer” y “aprender a abrir la puerta al futuro”.

Pero su mensaje fue más amplio: “El problema de la seguridad no se agota solamente encarcelando, sino que es un llamado a intervenir afrontando las causas estructurales y culturales de la inseguridad, que afectan a todo el entramado social”.

Una interna agradeció la visita del papa, a quien le dijo que su presencia era un “llamado para aquellos que se olvidaron que aquí hay seres humanos” y que aunque hayan cometido un delito “la mayoría tenemos esperanza de redención”.

El papa insiste en ir a prisiones en casi todos sus viajes al extranjero, algo que forma parte de su antigua costumbre de atender a los presos en su creencia de que lo más bajo de la sociedad merece dignidad.

La situación de las cárceles en México suele ser de inseguridad y corrupción. Un día antes de la llegada del papa, un motín en otro penal dejó 49 presos muertos.

El papa tendrá una comida privada antes de oficiar una misa en la frontera entre México y Estados Unidos, en la que se espera que envíe un mensaje sobre la migración.

Hasta no hace mucho Juárez era considerada la capital mundial de los homicidios. La guerra entre cárteles del narcotráfico elevó la tasa de homicidio a 230 por cada 100.000 habitantes en 2010. Una epidemia de asesinatos de mujeres, muchas de ellas trabajadoras pobres de fábricas que simplemente desaparecían, atrajo la atención internacional.

Los tiempos han cambiado. En 2015 la tasa de homicidios de la ciudad fue de unas 20 por cada 100.000 personas, más cerca de la media nacional mexicana de 14 por cada 100.000 y muy por debajo de lo que registran ahora otros puntos de intensa violencia por el narcotráfico como la ciudad turística de Acapulco, en la costa del Pacífico, y el estado de Guerrero donde se encuentra.

Muchos negocios que cerraron durante los años más oscuros de Juárez han reabierto. Los turistas vuelven a cruzar desde Estados Unidos para comprar y cenar. La gente dice que ya no tiene que marcharse pronto de las fiestas para evitar las calles después del anochecer.

“Al menos ya salimos. Vamos a los parques. Ya andamos un poquito más a esas horas de la noche”, comentó Lorena Díaz, de pie bajo una gran bandera con la imagen de Francisco que colgaba de su balcón en el segundo piso.

Francisco culminará su visita con una misa multitudinaria al aire libre que se retransmitirá en varias pantallas gigantes al otro lado del río Bravo (conocido como río Grande en Estados Unidos) en el Sun Bowl Stadium, donde las autoridades estadounidenses esperan un público de al menos 30.000 personas.

La migración es un tema importante para el pontífice. En el pasado ha pedido que los países den la bienvenida a los que huyen de la pobreza y la opresión y ha criticado lo que describe como la “globalización de la indiferencia” hacia los migrantes.

Los aspirantes a la candidatura republicana a la presidencia Donald Trump y el senador Ted Cruz han prometido expulsar a los aproximadamente 11 millones de migrantes que viven de forma ilegal en Estados Unidos, así como construir un muro que cubra toda la frontera de Texas a California.

En la víspera del viaje de Francisco, Trump criticó la parada del papa en la frontera.

“No creo que comprenda el peligro de la frontera abierta que tenemos con México”, dijo Trump en una entrevista con Fox. “Creo que México le hizo hacerlo porque quieren mantener la frontera como está. Ellos están ganando una fortuna y nosotros perdemos”.

El reverendo Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, dijo que al papa le preocupa la situación de los migrantes en todo el mundo, no sólo en Estados Unidos.

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