Hace demasiados años cuando Hugo Chávez ganó su primera y única elección verdaderamente inalterada la gran carpa de la Oposición vaticinó que su gobierno no llegaría a sobrevivir dos años debido a su gran falta de conocimiento como estadista, su educación, su línea política ya obsoleta y la falta de colaboradores preparados necesarios para manejar estado.

Es decir, que en lugar de cuestionar y enfrentar al presidente en el plan político  y organizar una válida oposición, sus detractores (al igual del dicho hebreo)  esperaron, sentados en frente de su casa ” que pasara el cadáver de su enemigo,” convencidos que eso pasaría a la brevedad.

Pero contrario a sus previsiones Chávez evolucionó, organizó un gobierno muy inepto y poco cumplidor, pero emprendió la labor de ganar progresivamente la simpatía del pueblo gracias a su carisma y su proselitismo y luego comenzó un lenta pero inexorable destrucción de las instituciones estatales y de los sectores productivos privados del país.

Los políticos de la Oposición entablaron una acción muy válida apoyados por unas multitudes aún más valiente que resultó en la oportunidad desperdiciada de sacar Chávez el 11 de abril 2002, falla imputable estrictamente a los militares y a una oposición que descuidó lo detalles finales de su sucesión.

Luego nació otro intento, la del Referéndum Revocatorio del 2004, en donde la Oposición logró que el gobierno aceptara tal revocatorio. Pero mientras la Oposición contaba con que ocurriera dentro de una marco estrictamente democrático, supervisado tanto por la Organización de Estados Americanos  (OEA) como por  la inútil Fundación de Jimmy Carter, Chávez estaba asegurándose  consolidando el control total del Consejo Nacional Electoral (CNE) quien emprendió la primera gran obra de manipulación de cifras electorales a favor del Caudillo.

A esa altura era evidente que Chávez no se sometería más a ninguna otra iniciativa con características  democráticas y aceleró su creciente control de todos los poderes institucionales a partir del Banco Central, la Corte Suprema de Justicia, los Organismos Policiales, el SENIAT, las Fuerzas Armadas y el resto de los organismos vitales y continuó su implacable guerra en contra del sector privado, los ganaderos, los agricultores y un número de disidentes.

Saltándonos un poco del resto de la historia por ser muy bien conocida. La presente realidad es que mientras los “cuerdos  actores democráticos”  seguimos pidiendo honestidad y seguimos aclamando con sinceridad ” viva la inocencia,”  los sucesores de Chávez seguirán gritando a los cuatro vientos “viva la viveza”  aumentando siempre más a la gran número de venezolanos de toda militancia política o simples ciudadanos  cuyo pan de todos los días desde hace casi un siglo sigue siendo el uso de palancas y de  favores de amiguitos del gobierno, de la Guardia Nacional en los puertos y aeropuertos, de los señores del SITME, cuyo sistema será reemplazado con el otorgamiento de permutas, y de los funcionarios corruptos que se prestan a autorizan compras e importaciones para los organismos del estado y el sector privado y otros  innumerables otros chanchullos.

¿ Con una mano sobre el corazón cuantos venezolanos podemos realmente condenar la delincuencia y el crimen cuando somos los primeros en evadir las leyes y  buscar afanosamente todo tipos de negocios fáciles en la búsqueda de repentinas fortunas?

Lo que nadie puede poner en duda es la tenacidad y persistencia que tuvo Chávez en lograr sus objetivos  y que bien entendió al pueblo aprovechándose de su deplorable y empeorado DNA.  Mientras tanto la mayoría de los venezolano inconformes,  que no tienen otra alternativa que arrimarse a la Oposición, encuentran que sus líderes políticos están volviendo a depender casi exclusivamente de una  muy posible autodestrucción del modelo chavista por la ausencia del Comandante difícil de poder ser reemplazado,  todas las grandes  ineptitudes, faltas de conocimientos, una industria petrolera que enfrenta una fuerte crisis y una política económica que no poco o casi nada hace para evitar la galopante inflación.

Pero los problemas básicos, partiendo con la Oposición,  son la falta de sentido común, de patriotismo y de órganos sexuales de buen tamaño para  concentrarse en la derrota  del enemigo a través de la recuperación de la imparcialidad electoral de la justicia sin las cuales no podemos aspirar al regreso de la democracia.

Aunque no necesariamente vuela a ser el mejor candidato de la Oposición es masoquistico que a Henrique Capriles Radonski no se le reconozca la valiente prueba y el resultado que se obtuvo en las elecciones del 7 de Octubre bajo circunstancias que favorecían descaradamente al Oficialismo y que la Oposición no vuelva a consolidar una unidad que en este momento está tambaleando.

Al presentarse la inevitable e inminente elección presidencial que dicta la Constitución el duelo por la  muerte de Hugo Chávez está dando paso a un duelo entre candidatos tanto del Oficialismo como de la Oposición.

 por Tony Bianchi

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