Este jueves 15 de noviembre Xi Jiping se convirtió en el nuevo Secretario General del Partido Comunista Chino, una nominación que trae consigo ciertas novedades de forma y fondo. Cambios todos ligados al aspecto militar.

El saliente Hu Jintao, podía conservar, como es tradición, la Comisión Central Militar por dos años más. En el código tácito de procedimiento de transiciones políticas chinas, se había hecho costumbre que la transición se llevara a cabo en tres tiempos. Comenzando por la del partido Comunista, cuatro meses más tarde, en la Asamblea Nacional, la dirección del Estado y dos años después la Comisión Central Militar, con lo cual el delfín en éste caso, Xi Jiping, se convertía en el verdadero número uno del régimen.

El propio Hu Jintao recibió las riendas de la Comisión Militar de manos de Jiang Zemin en 2005, es decir, dos años después de haber sido nombrado Presidente. ¿Por qué ésta vez Hu Jintao precipitó dicho movimiento?

Algunos dicen que todo se inscribe dentro de una política de eficacia en el marco de las reformas chinas. Otros dicen que los consejeros de la presidencia, en virtud de la velocidad con que evolucionan los asuntos nacionales e internacionales, el largo período para la obtención de los tres títulos (Jefe del Partido, del Estado y de la Fuerza Armada) provocaba una suerte de inacción política, sin toma de decisiones.

En concreto, Xi Jiping, logró una transición clara y neta, buscando así institucionalizarla.

Pero en China el poder se ejerce detrás de los parabanes, tal y como reza la tradición imperial y es allí donde sin duda tuvo lugar un prolongado pulso. Al parecer, según miembros del Partido Unico, Xi Jinping, habría llegado al extremo de negarse a asumir la sucesión de Hu Jintao si éste no le cedía inmediatamente la Comisión Militar. Un forcejeo que podría explicar, la desaparición de, Xi Jinping, de la escena pública durante la primera quincena del pasado mes de septiembre. Fecha en la que casualmente tuvieron lugar múltiples actos de fervor antijaponés con motivo del affaire de las islas Diaoyu.

Apenas transcurrieron dos semanas del conflicto limítrofe con Japón y Pekín precipitó la puesta en servicio de su primer portaaviones, acto éste que vino seguido de una serie de sorpresivas nominaciones de nuevos Comandantes en Jefe de las cuatros fuerzas militares, nombramientos estos que nunca se hacen antes del Congreso del Partido Comunista.

En resumen, Xi Jinping, podrá más rápido de lo previsto, ejercer a plenitud su autoridad. En ese sentido, la carismática y natural desenvoltura del nuevo líder chino, mostrada durante su primera aparición pública, vino acompañada de la propaganda, que ya se ha encargado de perfeccionar la biografía del nuevo hombre fuerte de la China, resaltando una hasta hoy desconocida larga experiencia en cargos de responsabilidad política dentro de las Fuerzas Armadas.

No hay duda que el primer asunto del que se ocupará, Xi Jinping, será el de la crisis de las islas Diaoyu con el vecino Japón.

 

@LDeLION

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