Carroz a la cubana… Historias ocultas del golpe de Abril 2002 por CEFAS
Los recordados y trágicos eventos del 11, 12 y 13 de abril de 2002 tienen muchos protagonistas (héroes, villanos, víctimas, traidores, culpables, inocentes, etcétera) quienes cuentan su parte de la historia, por lo general, de acuerdo con su conveniencia o su percepción de los hechos. Quizás la que más ha sufrido los efectos letales del histórico acontecimiento haya sido: la verdad. Esto ha provocado una serie de consecuencias que algunos han pago muy caro y otros han usado lo sucedido como acicate para el logro de sus proyectos.
En esta ocasión intentaremos revelar un hecho relacionados con ese golpe de Estado (porque en esta país casi nadie duda de que hubo un golpe) que devela cuán perverso fue aquel suceso y el sinfín de acontecimientos y detalles que lo rodearon; muchos de los cuales son desconocidos por buena parte de los venezolanos. De la misma manera trataremos de hacer público cómo la relación entre Cuba y Venezuela ha llegado a niveles injustificables, rayando en el oprobio colectivo.
Con seguridad usted conoce del famoso “ataque” a la embajada de Cuba por parte de un grupo de manifestantes a pocas horas de haber sido defenestrado del poder el Presidente Chávez. Frescas siguen las estampas relatos e historias sobre dicho evento en el cual hubo destrozos y las figuras de Henrique Capriles Radonski y el inefable exembajador cubano Sánchez Otero surgieron como figuras principales. Todos sabemos que la “odisea” le costó su libertad al actual candidato de la Unidad y aún el juicio sigue en pie.
En el registro memorial de muchos de nosotros continúan nítidas las imágenes de unos energúmenos destrozando unos automóviles que luego se dijo eran propiedad de la delegación diplomática cubana. En efecto, los carros eran de la embajada antillana lo que sirvió de argumento para entablar un juicio penal contra varias personas el cual sigue su curso en el Tribunal Segundo en funciones de Control en Caracas.
El proceso lleva años pero del mismo han surgido una serie de hechos que dejan al descubierto cosas insólitas. En el expediente 1971-04 , cuyo proceso inicial le fue encargado al fallecido Fiscal Cuarto de Defensa Ambiental a Nivel Nacional Danilo Baltazar Anderson por parte del no bien recordado Julían Isaías Rodríguez, fueron promovidos por uno de los acusados una serie de documentos en los cuales se probaría que la mayoría de los citados carros de la Embajada de Cuba habrían sido traídos al país luego de haber sido robados en la República de Panamá.
Es decir, los vehículos habrían sido traídos a Venezuela por intermedio de la figura de valija diplomática. Además, se supo que precisamente en las horas previas a los sucesos del 11 de abril de 2002, la delegación cubana reportó a las autoridades, bajo un procedimiento irregular ya que lo hizo en Delincuencia Organizada del CICPC, que a estos bienes muebles (6 carros en total) les habían sido robadas sus placas de identificación.
Como si lo anterior no fuera grave, sabemos- y hasta ahora no tenemos información que demuestre lo contrario- que en el Ministerio del Exterior de La República Bolivariana de Venezuela no existen registros sobre trámites de ingreso, facturas de compras o autorización para el porte de placas diplomáticas de estos carros de la embajada de Cuba. Lo mismo ocurre en la Dirección General Sectorial de Tránsito Terrestre del extinto Ministerio de Transporte y Comunicaciones o en el SETRA.
Los carros a los cuales se hacen referencia en el juicio, son, como ya lo dijimos, en total seis: un Toyota Corrolla, color plata, año 2002. Un Chevrolet Cavalier, color negro, año 2000, un Mitsubishi Lancer, color verde, año 2002, un Mitsubishi Galant, color azul, año 2000, un Mitsubishi Galant, rojo vino tinto, año 2001 y otro de la misma marca, modelo, color y año. De acuerdo con las actas policiales de la Policía Metropolitana (13 de abril 2003) ninguno de los carros tenía placas a la hora de resguardarlos para el proceso de investigación previo al juicio.
Es necesario precisar que de los seis carros que se citan en el proceso penal, se pudo conocer que sólo uno está registrado por la embajada cubana cumpliendo con lo que manda la ley. De los otros, uno fue denunciado como robado por un ciudadano de nombre Manuel Soares. C.I 10.810.925 y quien vivía (o vive) en El Paraíso. Mientras que del resto no existen registros en los órganos nacionales y sí en los cuerpos policiales panameños.
Por ejemplo, en el jucio se presentaron comunicaciones en la cuales se consultó a la Mitsubishi de Japón sobre el origen y destino de tres de estos automóviles que fueron objeto de destrozos durante los sucesos de abril de 2002 frente al embajada cubana. La respuesta dada por el ejecutivo de la empresa japonesa, Hideo Takenaka, no pudo ser más reveladora: tres de los seis automóviles fueron ensamblados en Japón y exportados a Panamá, nunca a Venezuela.
De acuerdo con el mensaje de la automotriz asiática los carros enviados a Panamá son: un Mitsubishi Galant, color rojo, año 2001 con serial de corrocería JMYSREA2A1Z000375. Un Mitsubishi Galant, color azul, año 2000 cuyo serial de carrocería es el JMYSREA2AYZ000206 y un Mitsubishi Galant, color rojo, año 2001 con serial de corrocería JMYSREA2A1Z000174. De acuerdo con las autoridades policiales panameñas eso vehículos fueron reportados como robados en esa nación.
Como vemos, parece existir una grave irregularidad ( al menos poca claridad) sobre el origen y procedencia de estos carros que en Venezuela eran ( ¿o son?) propiedad de la Embajada de Cuba. Cabe preguntarse: ¿que pasó aquí? ¿Cuál es la opinión del Ministerio Público ante un hecho tan extraño? ¿Cuál es la posición de los organismos venezolanos sobre tan delicada irregularidad? ¿Pueden llegar tan lejos los cubanos en nuestro país o es que se trata de un error? Alguien debería dar respuestas.
Definitivamente en abril de 2002 no sólo se dio un golpe de Estado, hubo muertes que lamentar, se tejieron historias que enmascaran la verdad, sino que también, respecto al lamentable suceso, hay una serie de hechos truculentos de baja estofa…Mira pa´eso.
Cefas













