Quizás todos podemos pensar que las efemérides nacionales son una especie de laberinto donde naufraga la memoria. Nadie recuerda, por ejemplo, y, ciertamente -no figura entre los grandes acontecimientos de desfiles militares, bengalas, discursos de prosaica prosa castrense y tambores- , el día en que se puso fin al régimen  de la esclavitud en Venezuela. Y, sin embargo… ¿quién duda de su gran importancia? En cambio celebramos fechas que se han ido imponiendo por vanidad, personalismo o demagogia.

El Presidente José Gregorio Monagas se hizo eco del antiguo clamor de los esclavos. El 10 de marzo de 1854 el político oriental dirigió un mensaje especial al Congreso Nacional sugiriéndole  a senadores y diputados la aprobación de  la ley de abolición.  Era una deuda muy antigua de la república que, inexplicablemente, no había honrado. ¿Cómo podía concebirse un país republicano en América Latina que aún mantuviera el régimen esclavista, después de tantas promesas, incluidas las del propio Simón Bolívar? Era cierto que desde 1811 los patriotas habían prohibido la introducción  y el comercio de esclavos. Pero en todo caso, y a pesar de su decadencia, la esclavitud sobrevivía en Venezuela cuatro décadas después de la independencia.

Esta efemérides quedó registrada el 24 de marzo de 1854, cuando José Gregorio promulgó la Ley de Abolición de la Esclavitud aprobada el 23 por el Congreso Nacional. Desde entonces, a Monagas se le llamó “el Libertador de los esclavos”. Un olvido que ilustra el menosprecio de los venezolanos por su propia historia. Nada qué hacer.

Según los historiadores, el número de esclavos liberados oscilaba entre 12.000 y 13.000. Y en 11.000 y tantos los manumisos. Los propietarios fueron compensados por el Gobierno mediante la reglamentación de la Ley. El “Libertador de los esclavos”, tuvo un fin  penoso e inmerecido: al ser derrocado su hermano José Tadeo en 1857, fue apresado en Barcelona  y enviado al Castillo de la barra de Maracaibo, y allá murió en 1858, en medio del desamparo. Así es la política.

El gran historiador norteamericano John Lombardi escribió el libro Decadencia y abolición de la esclavitud en Venezuela 1820-1854,editado por la UCV en 1974. Vale la pena leer también la novela Pobre Negro de Rómulo Gallegos.

SIMÓN ALBERTO CONSALVI