¿Después de Chávez qué? por Alexander Guerrero E.
1. Fin de la barbarie del comunismo “bolivariano”: ¡¡¡nuevas reglas!!
La desaparición del Presidente de la República impone en treinta dÃas un proceso electoral para elegir el próximo Presidente para los próximos seis años, un proceso electoral que alberga el potencial polÃtico de detener la revolución, es decir, revertir el proceso de ruina y descapitalización que como agenda polÃtica destruye la economÃa nacional, todo el sector privado formal y tecnológicamente dispuesto, y al propio sector público. De este, sectores de servicios públicos, infraestructura, y empresas públicas (CVG y PDVSA para mencionar dos vitales fuentes de recursos), han sido descapitalizadas para financiar un dislocado y anti histórico proyecto polÃtico que lleva como objetivo el empobrecimiento general, que crearÃa una especie de entorno social polÃticamente dependiente de los intereses polÃticos que controlan el Estado. El tÃpico estado de servidumbre que existe en algunas culturas africanas, en Corea del Norte y Cuba.
AsÃ, el reacomodo polÃtico que nos ofrece un rápido proceso electoral la elección de un nuevo Presidente que permita al ciudadano una lucha más consistente por su libertad polÃtica y económica; y que al mismo tiempo se encamine a eliminar el monopolio que sobre el poder platico e institucional y económico, hasta ahora ha ejercido la nomenclatura polÃtico militar a cargo del poder público.
2. De los valores de la sociedad democrática: las bases de la civilización
En el terreno de la acción polÃtica; es decir el juego de los normales intereses de las organizaciones polÃticas que decidan regresar al paÃs a una dimensión racional tanto en lo económico como en lo polÃtico, se tendrá que recurrir a la divulgación de los valores de la libertad individual, llevar al venezolano a un terreno donde el comprenda que solo sus fuerzas propias podrán sacarlo del ámbito de pobreza que viene creando la llamada revolución bolivariana, pero que sabemos es comunismo puro y simple.
El Estado redistributivo, deberÃa ser transformado, y esa debe ser la agenda que se le oferte al paÃs, en un estado protector de los derechos de la gente, de su libertad, su propiedad, su vida. A los sectores más débiles en el mercado laboral, la oferta polÃtica debe dirigir sus esfuerzos a la capitalización del factor humano, a prepararse para formarse en aquellos oficios requeridos por una economÃa que no podrá aislarse -como el caso de Cuba- de las vicisitudes de las relaciones económicas internacionales, con las cuales hay que vivir en las malas o en las buenas.
En este sentido, el ciudadano debe ser informado que el estado fomentador de su una sociedad de mendigos inútiles, dependientes del antojo polÃtico de su dislocado lÃder, no existirá más, que por el contrario las polÃticas públicas estarán dirigidas a informarlo, prepararlo para esas profesiones que reclama la evolución de la sociedad tecnológica actual. Ese debe ser el centro del discurso polÃtico y de la oferta que compita con el discurso socializante y castrador que forma individuos amorfos sin derechos presos de una servidumbre donde su voluntad es dominada por la oferta de un plato de lentejas, muchas veces piche.
3. ¿Cuál es el estado de la nación y como la pervirtió el socialismo?
En estos largos doce años, de destrucción socialista, y disfrutando de un voluminoso ingreso fiscal, el gobierno manipulo esta renta fiscal para descapitalizar al capital privado, han sido vÃctimas grandes, medianos y pequeños, en todos los sectores de la economÃa nacional. La descapitalización de la economÃa se hizo deliberadamente y fue financiada por la renta petrolera.
De esta manera, el Estado ha desplazado a la gente y sus empresas para transformarse en un Estado que importa alimentos, bienes durables, produce hotelerÃa, explota y produce materias primas, cemento, viviendas, se hizo propietario de grandes extensiones de la frontera agrÃcola, creando un poder económico, con el objetivo de transformar a los venezolanos en empleados públicos, sin los derechos laborales básicos.
En lo que podemos conceptualizar como una proceso contra-natura, todos los vicios del poder absoluto se han exacerbado exponencialmente, la ineficiencia, la irresponsabilidad, desaparecen como virtudes individuales, para convertirse en expresiones colectivas de un Estado que ha sembrado la corrupción más allá de la recurrente y conocida corrupción rentista conformada por sectores de intereses económicos y polÃticos conocidas en el pasado. Parafraseando a Lord Acton, el poder corrompe, y desde luego, el poder absoluto, que ha sido el norte de la malignidad narcisista del liderazgo polÃtico, corrompe absolutamente. Cualquier actividad del Estado, desde la más elemental de un subsidio o una acción de caritas pública hasta las grandes decisiones en materia económica está signada por la degradación colectiva.
El liderazgo polÃtico a elegir debe enfrentar este reto y promover polÃticas públicas dirigidas a alcanzar un clima de constricción colectiva que siembre valores que la única renta posible de perdurar y lograr progreso familiar es la producida por el esfuerzo individual. Desde luego ello implica la configuración de polÃticas públicas que complementen redistributivamente y sobre la base de subsidios directos y otras formas de estÃmulo social, a aquellos sectores menos favorecidos, teniendo en cuenta, que solo el capital humano individual es capaz de crear una sociedad prospera.
4. ¿Cuánto cuesta poner al paÃs en crecimiento estable ?
A menudo a uno le preguntan en la calle, cuánto cuesta la recuperación del paÃs ? Otros indican que la recuperación se llevara una o dos generaciones. El gobierno se ha dado a la tarea de sembrar dos tipos de pecados insalvables por el individuo: el odio y el pesimismo. El odio para los sectores de menores ingresos a quienes el gobierno educa como mendigos y componentes del servilismo socialista, y negar de esa manera todo esfuerzo individual para dejar de ser pobre, y a los sectores medios se les ataca y difunde desesperanza, venganza y particularmente el pesimismo.
Y éste último quizá el que crea el entorno de servidumbre que los comunistas en el poder buscan a todo evento. Muchos me preguntan ¿cuánto tiempo pasarÃa para que Venezuela recupere su camino al crecimiento y a la superación como paÃs? ¡Algunos responden, generaciones enteras! Nada de eso, Venezuela ha mostrado desde finales del siglo XIX, donde durante 70 años los caudillos de la época estuvieron destruyendo la nacionalidad en guerras, guerrillas y reparto entre ellos, que puede recuperarse sin muchos traumas y muy rápido, el petróleo ayudara mucho.
En ese sentido, el próximo Presidente tendrá la representatividad y canalizará las aspiraciones de la gente, tiene que aprender rápidamente que para recuperar al paÃs y colocarlo en un camino viable para un crecimiento sustentable, hacen falta en principio el restablecimiento de un conjunto de reglas cuyo diseño y aplicabilidad requieren de decisiones polÃticas, entre ellas lo más importante, el re-establecimiento de las libertades económicas, trituradas por el proceso polÃtico que encabezo Chávez.
5. Reglas fiscales básicas
Habrá que restaurar algunas reglas sin las cuales no será posible colocar a Venezuela en un crecimiento sustentable. Una regla fiscal que indique a los gobiernos que endeudarse tiene lÃmites y que estos están allà donde la acción fiscal trae pobreza y descapitalización. La regla fiscal fue destruida por Chávez al querer eliminar ciertas racionalidades fiscales y presupuestarias para centralizar los fondos públicos provenientes de impuestos, de la actividad industrial de PDVSA y CVG, y otras actividades de empresas públicas. Todo eso hay que revertirlo y darle estructura racional, devolviendo a las regiones alguna soberanÃa fiscal en base a la racionalidad polÃtica de sus gobiernos locales. Imponer una regla de subsidiariedad fiscal que le de autonomÃa fiscal y redistributiva a los estados y municipios.
Y en el Presupuesto Nacional reincorporar la regla que fije el endeudamiento público puede ocurrir a niveles donde el paÃs pueda servir alguna deuda pública que se demande. La regla fiscal es muy sencilla, el servicio de la deuda pública no debe superar la tasa de crecimiento de la economÃa, asà evitaremos explosiones de precios, inflaciones y devaluaciones. Habrá necesidad entonces de una operación de refinanciamiento de la deuda pública, esencialmente la documentada en cabeza de PDVSA para evitar una explosión fiscal actualmente en curso dado que el colosal endeudamiento de estos años de revolución, muestra hay un inevitable explosión por carecer fondos suficientes para servir la deuda pública interna y externa.
El refinanciamiento de la deuda externa de PDVSA puede llevarse a cabo a través de un programa de debt-equity-swap, -canje de deuda por capital- para asociar al gobierno y al Estado con capital privado nacional y extranjero, asà como ahorro nacional del venezolano común, y relanzar la economÃa petrolera y ponerla al servicio del paÃs sin tener que ser filtrada por los mecanismos fiscales redistributivos. Afortunadamente Venezuela cuenta con recursos potenciales en abundancia y activos susceptibles de privatizar para reacomodar esa perversión fiscal y financiera causada por la revolución: el petróleo y las empresas de Guayana, las cuales los gobiernos venideros tendrán que recapitalizar con inversión privada nacional y extranjera.
6. El petróleo, PDVSA y el fisco
El modelo “rentismo absoluto” implementado por el gobierno y la legislación creada para tal fin, convirtió a PDVSA en un cascarón fiscal y en una empresa complementaria y suplementaria del gasto público. Ese proceso ha descapitalizado la industria petrolera nacional y destruida el capital humano, dejando a la industria petrolera a expensas de incentivos polÃticos de los grupos de intereses polÃticos y mercantilistas en el poder público.
Se eliminaron los mecanismos de controlabilidad existentes, lo cual ha permitido fundir el balance de PDVSA con el fisco, con lo cual se han creado serios vicios administrativos que impiden a los venezolanos conocer el estado de la industria petrolera público y la naturaleza de sus asociaciones con estados y empresas petroleras internacionales en condiciones de debilidad jurÃdica.
El negocio petrolero ha sido manejado en la oscuridad, la creciente deuda de PDVSA que supera los 42 mil millones de dólares, tanto la documentada como la contingente y “deuda flotante” han impuesto un enorme peso sobre su viabilidad económica y financiera. La “reflotación” de PDVSA requerirá que una buena parte de su deuda sea reasignada a su dueño, el fisco, en un futuro inmediato con lo cual el endeudamiento público alcanzarÃa dimensiones financieras que tendrÃan un severo impacto negativo en lo fiscal. Se necesitar amplias reformas legales y desde luego constitucionales para devolverle al negocio petrolero su sentido económico, y restablecer sus nexos naturales en impuestos y regalÃas y dividendos con el fisco y la República.
Será necesario un acuerdo polÃtico para re institucionalizar la industria petrolera nacional, o bien recreando a PDVSA y tejiendo jurÃdicamente las barreras que la separan del fisco, o reeditar la legislación petrolera para discutir los acuerdos, asociaciones y contratos firmados en estos años y han contribuido a la descapitalización de la industria petrolera nacional, la cual, hoy, para cumplir sus acuerdos comerciales en el mercado internacional ha tenido que complementar la producción nacional con importaciones petroleras de elevado costo, todo lo cual afecta la contribución fiscal de la industria petrolera. La descapitalización de la industria petrolera nacional obligara a una reedición de toda la legislación petrolera para dar cabida a la asociación del Estado venezolano con empresas extranjeras que permita rescatar y recapitalizar la industria petrolera nacional.
7. El Banco Central de Venezuela y una regla monetaria: bimetalismo
La inflación ha sido para el actual gobierno un mecanismo adicional de financiamiento, para ello el gobierno y el Presidente mutilaron la esencia de un Banco Central, su independencia y autonomÃa fueron fundidas en sendas reformas de la Ley del BCV para colocarlo bajo los intereses del Ministerio del Tesoro como fuente de financiamiento fiscal, de hecho el BCV ha sido convertido en una especie de banco de desarrollo que adquiere documentos de deuda de empresas públicas y del fisco a cambio de dinero fresco, dinero inflacionario.
En ese sentido, Venezuela muestra los indicadores de inflación más elevados del mundo, y ello como se sabe destruye el poder de compra de salarios e ingresos de los hombres de menores ingresos, cuyo bienestar depende casi exclusivamente de los programas de subsidios directos que el gobierno establezca, en función de las restricciones fiscales de la coyuntura.
El retorno a una regla monetaria básica tiene como objetivo eliminar las condiciones institucionales creadas por la revolución para permitir a la autoridad monetaria el uso de los instrumentos naturales para la defensa del poder de compra de la moneda, además de dotar al BCV de los instrumentos monetarios requeridos por la coyuntura económica. Ello conllevara a acuerdos polÃticos legislativos necesarios para re institucionalizar al BCV, derogando las últimas tres reformas de su Ley llevadas a cabo desde la promulgación de la Ley del BCV en el año 2000. Ello permitirá el establecimiento de los sistemas monetarios más normales actualmente, el bimetalismo, con circulación normal del bolÃvar, del dólar, del euro, y de las monedas valuta.
8. Y la conversión de Venezuela en un paÃs viable y confiable
Pero esto tendrá una barrera institucional que hay que derribar de inmediato. Al mundo hay que convencerlo que Venezuela será nuevamente un paÃs creÃble, confiable y que respetara los contratos, algunos sacrificios en este particular tendrán que ser llevados a cabo para recuperar el “trust” internacional del paÃs, algo que Chávez y el gobierno destruyeron sin razones ni explicaciones racionales, las cuales desde luego tendrá que hacerlo en su debido momento. La irresponsabilidad en esta materia por parte del gobierno ha causado un enorme daño al paÃs elevado el riesgo y en consecuencia incrementando los costos financieros a los que el paÃs acuda en los mercados internacionales.














