2012 es quizás, para el control de precios y de cambio, el año de la tormenta perfecta. El gobierno creó un mecanismo legal con efecto penal, Ley de Costos y Precios Justos para controlar los precios, ahora en boca de inventario. Con ese instrumental legal en sus manos, el Ministro Giordani, con el Manual de Economía Política -escrito por el Che Guevara cuando fue Presidente del Banco de Cuba en 1963- acabó con los mercados de bienes, servicios y de capitales.

La mayor contribución del Ministro de Economía Finanzas fue la creación, por defecto, de los mercados negros, el racionamiento y la escasez crónica; con ese instrumental legal, cuasi legal, y represivo en sus manos, pensó que con esa ley LCPJ y el régimen general de control de precios, junto otros instrumentos de represión económica, debilitamiento y demolición de los derechos de propiedad, podía controlar los precios.

Controles de precios

Su fracaso ha sido completo, la inflación de 2012 le exploto en la cara. Al término del año, con ese instrumental legal y político en sus manos, el Ministro Giordani se viste con una inflación de 21%; relativamente, la inflación más grande desde que la revolución comenzó a destruir la base productiva de la economía privada; ahora pagamos el precio.

La economía privada, en cierto modo se ha convertido en una especie de complemento comercial del gobierno y el Estado. Veamos un importante detalle, antes de la revolución, a finales de los 90, el sector privado nacional producía el 75% de los alimentos que el venezolano se llevaba a la boca, ahora lo que produce, o lo comercializa a través del gobierno, sean esos bienes importados o nacionales, este le fija costos, precios y utilidades; o los comercializa por propio beneficio.

Y como los sistemas sociales, y el de precios es el más natural de ellos, tienen sus válvulas naturales por donde se distribuye el producto creado, por más que se controlen precios y utilidades, el perjudicado será siempre el consumidor y el inversionista, empobrecidos por acción de la intervención del gobierno en los asuntos económicos privados y sobre todo por pervertir el proceso de formación de precios, los indicadores de precios distorsionados por la regulación, la escasez y el racionamiento pervierten la data que el BCV levanta.

El BCV define dos inflaciones, una para ellos, que les permita indexar sus cuentas fiscales y la otra, digamos que subyacente. En ninguna de esas “inflaciones” la gente en la calle muestra complacencia y credibilidad, en los hechos una inflación efectiva destroza el poder de compra del bolívar. En ese sentido, redefinimos inflación, en lugar del concepto naive e idiota que define inflación como un continuo crecimiento de precios, a un concepto más comprensible al consumidor y al inversionistas, aquel proceso sostenido de caída de poder de compra de la moneda –bolívar; en otras palabras, la inflación la mediremos en la caída del poder de compra de la moneda.

El control de cambio: un mecanismo depredador

El BCV no recoge esta data de caída del poder de compra del bolívar, sino la data de precios nocionalmente definidos en el mercado regulados o no regulados, sin incluir, las llamadas “inflaciones” de escasez, de racionamiento y del precio del dólar, por encarecimiento del precio del dólar, tanto en los mercados regulados CADIVI, como alternos, SITME y otros; devaluación efectiva y depreciación, que el venezolano está pagando actualmente, y más allá del dólar CADIVI a 4.3 Bs, hay un dólar “off shore” que se adquiere con 5.3 Bs (SITME) y otros precios aún más elevados – mercado off shore- donde por cierto y algo – es similar al precio del dólar en CADECA (Casa de Cambio) donde el peso cubano convertible CUC se cambia a razón de 20 a 24 pesos por CUP, o dólar americano. Parece que la cubanización es completa y total!

Volviendo a nuestro mecanismos de precios, incluidos controles, escasez el promedio de esos diferentes precios que se pagan por el dólar deprecia el valor del bolívar, ya no solo en relación al dólar, sino en relación a la canasta global de bienes y servicios que el venezolano ser sirve en el mercado, desde la que tiene precios regulados, el precio de la escasez, y los precios no regulados.

En general, esta relación que denominamos precios relativos se ha pervertido a tal grado que medir el alza de precios de un bien regulado frente al precio de un bien no regulado pero complementario, por ejemplo, permite ver la distorsión de precios producido por el control y la escasez, y nos permite ver claramente la perversión de precios y la inflación efectiva que el ciudadano de a pie paga en los mercados.

La inflación: caída del poder adquisitivo del bolívar

En esencia, lo que estamos viendo, es la caída del poder adquisitivo del bolívar; es decir, el bolívar compra mucho menos de lo que sugiere la inflación estimada por el BCV, y no es que este manipule esos precios, sino que su metodología de medición asume que todos los consumidores están suficientemente bien informados y que los mercados hacen su trabajo de incentivar la competencia.

Por el contrario, ellos no consideran que la economía este reprimida, y que las fuentes nacionales de bienes y servicios han desaparecido, los escasos mercados que quedan operando, sufren las distorsiones de los controles de precios y de cambio, y también las que produce el control de cambios que impide que el dólar se pueda adquirir sin racionamiento ni precio pervertido.

De manera que solo aquel consumidor que puede trasferir esas distorsiones aguas abajo, podrá compensar los costos de la regulación y el control de precios; pero aquellos que no pueden trasferir esas deseconomías, asumen el impacto inflacionario en una profunda pérdida de poder adquisitivo de la moneada que estimamos para todo el año 2012 en 56%.

El fracaso de los controles

Es el fracaso ruidoso de los controles de precios y de cambio. Al final, podemos constatar sin dificultad: hay escasez de dólares y de harina, azucares y otros bienes y servicios!. Al final hay que preguntarse, si el ciudadano de a pie, el inversionistas-productor son los que pierden con la inflación, en un mundo de gana pierde, quien gana con la inflación ?

Decíamos que la inflación, definida como aquel proceso de perdida continua del poder de compra de la moneda –bolívar- es en esencia un fenómeno monetario, y político, y lo es porque la institución que imprime el bolívar, el BCV, cuya Ley lo obliga a crear un sistema de [prevención de la inflación, ha perdido sus facultades administrativas y monetaria porque tiene mandato en la Ley y en el gobierno de financiar el déficit fiscal del gobierno.

El gobierno: el ganador neto de la inflación

Que ocurre cuando se financia el déficit fiscal ? Pues que la inflación se convierte en el impuesto inflacionario, porque el poder de compra perdido por la moneda –el bolívar- se trasfiere el gobierno cuando el BCV al violentar su Ley le trasfiere al gobierno el poder de compra que le ha sido depredado al poseedor del dinero como ingreso, salarios, honorarios profesionales, benéficos y utilidades.

En otras palabras, la inflación es un impuesto inmediato pagado al gobierno, desde luego, esa transferencia no se siente, pero en economía nada deja de tener una explicación lógica. Quien se apropia de la caída en el poder de compra de mi salario, ingreso ?…el gobierno, quien no siente su ingreso caer, el BCV se lo repone en financierito de su déficit.

En los gráficos se podrá ver el pronunciado crecimiento de la liquidez monetaria sin que ello tenga contraparte en reservas internacionales (dólares), lo que claramente dice que el BCV está financiando “inflacionariamente” parte del déficit fiscal.

 

* Alexander Guerrero E, Economista. PhD

@AlexGuerreroE

 

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