Al parecer, la estrategia de algunos líderes de oposición es esperar a que, por un lado, la crisis económica y, por el otro, la pugna interna del chavismo (Diosdado versus Maduro) desencadenen la crisis política necesaria para desgastar y erosionar al oficialismo en las próximas elecciones municipales y las supuestas elecciones presidenciales por venir. Abajo explico por qué, en mi opinión, la estrategia es fallida.

En primer lugar, si bien este año el consumo por hogar (la variable económica fundamental desde el punto de vista político) podría caer 2-4% si el petróleo se mantiene o hasta un 5-8% si cae (digamos, a 90$/barril), también es cierto que estaría haciéndolo desde su máximo histórico (el venezolano promedio consume hoy 50% más que en 1998, no gracias a Chávez, ni a sus reuniones con la OPEP, sino a las economías china e india, que dispararon el precio del petróleo de los 8$/barril a unos 100$/barril en la actualidad). Por otro lado, si bien es cierto que en el año 2013 podríamos exhibir nuevamente la mayor tasa de inflación del planeta (tal y como ocurrió ya en 2010), y exacerbarse la escasez por encima del 20-25% (tal y como ocurrió ya en 2007), también es cierto que en 1988 (el pre-Caracazo) la escasez fue mucho peor. Además, no podemos olvidar que, quienes organizaron el Caracazo de 1989 son precisamente quienes hoy están en el poder (son ellos, no nosotros, quienes han querido y planificado la desestabilización del país). Más aún, a mi modo de ver, en 2013 la economía se verá mucho más afectada por la política que lo que se verá la política afectada por la economía. A pesar de la inflación, o el desbordamiento de la escasez, dada la situación del consumo por hogar en el país, considero que el malestar en Venezuela, más que a lo económico, o lo socio-económico, se deberá al apartheid político, el odio, y la división entre quienes piensan distinto. Así, sugiero no esperar que la crisis económica per se conduzca al cambio político.

Respecto a esperar a que la pugna interna del chavismo (Diosdado versus Maduro) desencadenen la crisis política necesaria para desgastar y erosionar al oficialismo en las próximas elecciones municipales y las elecciones presidenciales que vendrían en camino, el error no estaría en considerar que eso sea posible (de hecho, es bastante probable), sino, fundamentalmente en creer que con el actual CNE, sistema electoral y régimen, podría ello traducirse en una victoria para la oposición.

En palabras llanas, a mi modo de ver, la estrategia óptima de la oposición no es esperar, sino convocar a la protesta cívica y pacífica (contemplada en la Constitución Nacional). No se trata de guarimbas, o golpes de Estado, sino de que la oposición se haga sentir. Sencillo, si no lo hacemos, no seremos tomados en cuenta en el cambio político por venir. Tiene sentido ir a elecciones, pero, antes lo tiene mucho más exigir condiciones mínimas. Es inconsistente desconfiar de Chávez, el Ejecutivo, la AN, el TSJ y los poderes públicos, en general, y a la vez seguir confiando en el CNE. Las instituciones” actuales están allí, simplemente, para desconocernos y evitar que nos hagamos sentir.

Ángel García Banchs
@garciabanchs

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