Curiosamente se llama Luis y es taxista, no creo use un nombre artístico. Le conocí en una gasolinera en Charallave un miércoles como a golpe de las siete. Tenía tres cuartos de tanque pero la persona que venía en tándem conmigo necesitaba repostar. La cola era larga y yo venía con un detalle en el parabrisas que debía corregir. Fernando se colocó de último en la cola y yo procedí a resolver rápidamente el inconveniente. Cuando hablé con Fernando se quejó de que un camión se había coleado y que otro carro trataba de hacerlo. En Venezuela tener un carro grande te permite abusar pero también defenderte del abuso. En lugar de colocarme de último en la cola, detrás de Fernando, me coloqué para bloquear a los que se trataban de colear. Fue así como conocí a Luis.

Luis dejó una primera grata impresión en mi. Se bajó de su Dodge Dart y me golpeó el vidrio del copiloto reclamándome que me estuviese coleando. Imagino que estaba molesto por ver ya a dos personas hacerlo; de hecho eso era lo que parecía que yo estaba haciendo. Le dije que ese vidrio no bajaba y le pedí que se acercase al vidrio de mi lado para poder conversar. Le tranquilicé diciéndole que yo respetaría su puesto y que lo que estaba haciendo era evitar que la gente se siguiese coleando. Me sonrió y me ofreció su mano que con gusto estreché. Pasó adelante y me bajé para seguir conversando con él. Como los economistas somos impertinentes y a veces torpes para buscar conversación solo se me ocurrió decirle que aprovechara llenar el tanque barato, que este podría ser el último diciembre en que llenar el tanque le saldría más barato que un café pequeño.

Inmediatamente me replicó que no, que eso no pasaría, que esto era Venezuela y no Colombia o los EE.UU. Profundicé el tema y le dije que la gasolina era muy barata, que llevábamos haciendo 20 minutos de cola porque sencillamente a nadie le interesa invertir en nuevas gasolineras. Fue entonces cuando me terminó de sorprender. Me dijo que el dueño de la gasolinera era un capitalista explotador y que por eso no invertía. Ya había terminado de llenar el tanque y le dije: “oye Luis, tu te comiste el cuento completo”. Le estreché la mano nuevamente y me despedí.  Luis me pareció un tipo simpático y me gustó sobretodo que hiciera algo que no hacemos mucho en Venezuela, defendernos de los abusadores, por eso es que hay tantos.

Luis forma parte de un nutrido grupo de venezolanos que cree que el precio de la gasolina en Venezuela debería ser regalado por ser un país petrolero. Esta idea no es sino otra expresión de la mayor tontería nacional que es creernos un país rico a cuenta de tener petróleo. Luis no entiende que la verdadera causa de las colas en las gasolineras es en primer lugar que PDVSA pierde un dineral por venderla al precio que la vende y que mientras el parque automotor del país se ha incrementado de forma notable en los últimos años, no hemos construido gasolineras nuevas. Hay algo más difícil de entender todavía y es el costo de oportunidad del subsidio a la gasolina. Si Luis no entiende que llenar un tanque de gasolina no puede ser más económico que un café pequeño y que las colas que sufrimos en las gasolineras, sobretodo en el interior, se deben al precio de la gasolina, mucho menos va a entender el costo de oportunidad del subsidio a la gasolina. Luis no entiende al subsidiarle la gasolina al porcentaje de la población que tiene vehículo se está utilizando dinero que podría ser empleado para mejores usos como educación y salud. Esto Luis no lo puede entender porque sigue atrapado bajo el manto de la tontería nacional. Es necesario que Luis lo entienda.

El subsidio a la gasolina debe ser eliminado; de forma paulatina pero debe ser eliminado. Es necesario que producir, distribuir, transportar y vender combustible sea un negocio para todos los puntos de la cadena, de otra manera solo vamos a ver agravados los problemas de suministro. Es necesario también que el aumento a la gasolina sea un acuerdo nacional. Necesitamos que una medida como esta no sea utilizada como instrumento político. Lamentablemente, en lugar de estar adoptando las medidas económicas, entre ellas el ajuste al precio de la gasolina, en Venezuela actualmente existe una crisis política que ha postergado los necesarios ajustes. El país aguarda por un clima de entendimiento que permita tomar decisiones económicas, de lo contrario el panorama para 2013 luce mucho más sombrío.

 

Francisco Ibarra Bravo

@franibar10