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Tienen que comenzar por su Capital, San Salvador, recorrerla, investigarla y dejar que los envuelva luego, elegir entre montañas o playas.   Si se decide por sus montañas, con todo y esos aromas campestres, una buena fogata en una cabaña rodeada de riachuelos y pinos, acérquese entonces hasta la población de San Ignacio en el departamento de Chalatenango.

Posteriormente y gracias a la generosidad de un clima favorecido por el sol y con 300 kilómetros de litoral,  hay que disfrutar de su clima tropical y días soleados a la orilla de la playa… esta es una de las actividades mas comunes que practican sus habitantes y visitantes propios y extraños disfrutan de una infraestructura turística completa y moderna en sitios como La Costa del Sol, cuya arena gris resulta el marco ideal para asolearse, practicar deporte o simplemente descansar también esta  Playa El Espino, que ofrece una infinita variedad que mostrarnos durante todas las horas del día a medida que la luz cae sobre ella.

En el Departamento de Ahuachapán, se encuentra el patrimonio ecológico más valioso del territorio salvadoreño: El Bosque El Imposible, designado Patrimonio Cultural de la Humanidad.           La diversidad de sus especies arbóreas rebasa las 350, alternándolas con innumerables nacimientos de agua cristalina y parajes de virginal existencia.  De igual forma acoge a más de 350 aves distintas y 500 variedades de mariposas.

La verdadera fascinación de El Salvador se halla en su ambiente, en su luz, en los aromas y en el rostro de su gente y es aquí donde se encuentran los mayores secretos para que disfruten a plenitud su visita a este bello país.